La Secretaría de Estado de Cultura, con José María Lassalle al frente, ha determinado el cambio de adscripción que significa que pasarán a ser colecciones adscritas al Museo Nacional del Prado las obras de autores cuya fecha de nacimiento sea anterior a la fecha de nacimiento de Pablo Ruiz Picasso --1881-- y al Museo Reina Sofía las obras de autores posteriores a esta fecha.
Esto quiere decir que de 886 obras, un total de 853 pasan a ser adscritas al Prado: 423 pinturas, 89 esculturas, 92 piezas de Artes Decorativas, 135 dibujos y 57 estampas, así como la gestión de 57 obras identificadas que continúan desaparecidas (44 pinturas, 12 esculturas y 1 dibujo).
Por otra parte, el Museo Reina Sofía recibe la adscripción de 33 obras: 3 pinturas, 1 escultura, 1 dibujo, 26 estampas y 2 piezas de artes decorativas que se mantendrán como depósito en el Museo del Prado.
Esta propuesta responde, según el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a "una exhaustiva revisión de sus fondos y a un riguroso control de inventarios", que ha conllevado "un profundo proceso de análisis, documentación e investigación" de las colecciones.
El Real Decreto establece en su anexo como excepciones las obras de 31 autores, entre ellos Anglada Camarasa, Nonell, Darío de Regoyos y Zuloaga, que, aunque nacidos antes de 1881, participaban de la modernidad, por lo que son asignados al Reina Sofía.
El Prado terminaría su discurso con la renovación del paisaje y naturalismo de finales del siglo XIX, representada en obras de Beruete, Pinazo y Sorolla.