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El 23 de septiembre de 1928 la ciudad de madrid sufrió una de sus grandes tragedias: el incendio del teatro Novedades
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El 23 de septiembre de 1928 la ciudad de madrid sufrió una de sus grandes tragedias: el incendio del teatro Novedades (Foto: Antonio Castro)

23 de septiembre: incendio del teatro Novedades

miércoles 23 de septiembre de 2020, 12:24h

El 23 de septiembre de 1928 la ciudad de madrid sufrió una de sus grandes tragedias: el incendio del teatro Novedades, que estaba en la calle de Toledo. Se estaba representando La mejor del puerto cuando se inició el fuego desde el escenario. Pero la catástrofe se debió, sobre todo, a las deficientes vías de evacuación de la sala. Muchos de los fallecidos lo fueron por asfixia o aplastamiento. El número de víctimas nunca ha estado concretado del todo. En un primer momento se contabilizaron sesenta y cuatro cadáveres. Los días siguientes la cantidad fue aumentado por los fallecidos a consecuencia de los daños sufridos durante el siniestro. Con toda probabilidad, el balance final superó los ochenta muertos.

El teatro Novedades tuvo su origen en el Circo Olímpico que se construyó el año 1856 sobre el solar que había ocupado un cuartel de caballería. Un año después ya se habló de transformarlo en teatro con el nombre de Novedades. Se abrió el 13 de septiembre de 1857, con asistencia de la Familia Real. Ese día la compañía de José Valero representó El mejor alcalde, el Rey y la pieza en un acto Ella es él. El cuerpo de baile, encabezado por Manuel González, estrenó una coreografía titulada La flor de la maravilla. Finalizó la función con la comedia breve Ella es él. La orquesta del Novedades estaba dirigida por Juan Molberg. Tuvo así una existencia de setenta años, con numerosos cierres y amenazas de desaparición. Los empresarios y las compañías se sucedían sin solución de continuidad pero la populosa barriada de la Latina tuvo allí su principal centro de entretenimiento, por lo menos hasta que se abrió el teatro con ese nombre en el año 1919.

Una placa de la memoria de Madrid, colocada por iniciativa de los cronistas de la villa, recuerda en el bloque de viviendas actual -Toledo, 77- que allí estuvo el teatro. Otra similar se colocó en la calle Magdalena, donde estuvo el teatro Variedades, que también ardió pero sin provocar víctimas.

Un año más tarde de la tragedia, el 1 de noviembre de 1929, se descubrió en el cementerio de la Almudena un sencillo monumento que recordaba a los fallecidos. Se había erigido por suscripción popular -aunque parece que lo pagó el Ayuntamiento- y fue obra del arquitecto municipal de cementerios, Francisco García Nava. La ceremonia oficial fue muy sencilla, con asistencia del alcalde José Manuel de Aristizábal, pero la celebración del día de Todos los Santos llevó a miles de personas a la necrópolis, entre ellas los familiares de las víctimas, que llenaron de flores el monumento funerario.

El mausoleo tiene como elemento principal una cruz de piedra a cuyo pie se apoya el escudo de Madrid, semivelado por un paño. Una flor, que parece un crisantemo, trepa por el mástil de la cruz. Al pie se encuentran varias lápidas correspondientes a enterramientos de los fallecidos. Este recuerdo se encuentra en el cementerio antiguo, al que se accede frente al cementerio civil. A unos doscientos metros, a la derecha, está este sencillo monumento, que hoy presenta un aspecto muy deteriorado, casi ruinoso. El olvido es, muchas veces, la peor de las ingratitudes. Apenas se leen los nombres sobre las lápidas y ha desaparecido una que recordaba a las víctimas sin identificar.

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