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1939, cuando el mundo se llenó de España

jueves 26 de diciembre de 2019, 10:12h

“… latiéndonos de angustia el corazón, arrasados en lágrimas los ojos, penetramos los dos en la ignorada senda del Exilio. ¡España, nuestra España, se ha quedado allí atrás!…”

De esta manera expresaba Álvaro de Orriols en Las hogueras del Pertús. Diario de la evacuación de Cataluña el trágico rumbo que más de 500.000 españoles tuvieron que tomar fuera de las fronteras de su patria tras la victoria del fascismo franquista sobre la democracia española hace ochenta años.

Quiero acabar 2019 recordando a aquellos españoles, a aquellas españolas, que fueron esencia de nuestra democracia, aquellas personas que mantuvieron los valores de la República y que fueron cordón umbilical con la democracia que hoy disfrutamos y que estamos llamados a profundizar, a mejorar.

Tal como hace Álvaro de Orriols, las palabras “España”, “españoles”, “españolas” se repiten incesantemente en boca de aquel exilio republicano que podemos rememorar en dos magníficas exposiciones en Madrid. Una, “El Exilio republicano 80 años después”, en la Biblioteca Nacional y otra en la Sala La Arquería del Ministerio de Fomento, “1939, exilio republicano español”. También recientemente, y con la participación de CCOO pudimos disfrutar, aprender y emocionarnos con el Festival de Cine por la Memoria Democrática (FESCIMED) en otra iniciativa, llamada a crecer para luchar contra la desmemoria y en favor de la verdad.

El ánimo de estas líneas también es alentar la curiosidad sobre la más reciente historia de España. La historia reciente de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y fundamentalmente de nuestras madres, abuelas, bisabuelas… Una historia que nos tiene que llenar de orgullo. Hoy vemos en las noticias imágenes muy similares a las que España sufrió hace ochenta años. Alambradas, riadas de seres con el terror en los ojos y el hambre en sus cuerpos, improvisadas tiendas de campaña entre la nieve, en playas; niños, niñas de mirada ausente; madres desesperadas entre raídas mantas.

A pie, en barco o en pateras (desde Canarias a Venezuela), España se vació de demócratas y también de talento. Es interminable el listado de profesores, intelectuales, artistas, profesionales que tuvieron que huir de la dictadura de Franco. Como ejemplo, sólo México acogió 500 médicos españoles. El país hermano, gracias a su presidente zaro Cárdenas, también vio cómo crecía en un 10 por ciento el número de profesionales de la medicina.

El militarismo más africanista, traidor y sanguinario impuso la ley de la fuerza en nuestro país convirtiéndose en el brazo armado de ancestrales poderes como la Iglesia o las grandes fortunas terratenientes. España, sus gentes trabajadoras y amantes del progreso, se escondían o huían a un desgarrador e incierto futuro.

Salvo Francia, Europa apenas acogió españoles en busca de refugio. El país galo abrió sus fronteras el 27 de enero de 1939. En menos de un mes, casi medio millón de personas atravesaron los pasos fronterizos transpirenaicos, en medio de un gélido invierno, para ser recibidos en campos de concentración. El poeta Antonio Machado, víctima del dolor de exilio, moría el 22 de febrero en Colliure y se convertía en la personificación de tantos miles de compatriotas que huían de una muerte segura.

En 1939 Francia conmemoraba el 150 aniversario de su Revolución, pero el comportamiento de sus mandatarios no estuvo a la altura de las circunstancias de tantas personas que huían de la dictadura. Muchos de esos españoles que eran apresados en campos de concentración, seis años después fueron los primeros en liberar París del nazismo con el grupo de militares más bravos de la lucha en Francia, los españoles de La Nueve, la novena compañía de la Francia libre. Otros luchadores españoles terminaron en campos de concentración nazis, eran los “rostpainer”, un término despectivo que se traducía como “los españoles rojos”.

La Retirada fue el espanto en los Pirineos, pero también en Alicante, donde una multitud quedaba atrapada porque no llegaron barcos. Sólo la humanidad y valentía del capitán del Stanbrook, pudo salvar a unos miles, camino de Orán. A partir de ese momento, en rutas imposibles y desde puertos como Séte, Marsella, Burdeos, Le Havre, Saint Nazare, Rotterdam, pero también desde Lisboa y Casablanca crecía el éxodo español, fundamentalmente a Latinoamérica y de una forma especial a México.

Antes de finalizada la contienda, México ya había acogido a 1.440 españoles y entre junio y julio de 1939 llegaron 4.660 exiliados. El presidente Lázaro Cárdenas proclamó que quedaban “las puertas abiertas, que vengan todos los que quieran”, en una actitud que la democracia española no ha agradecido suficiente. México nunca reconoció el régimen de Franco.

A partir de 1939 el mundo se llenó de España porque España huía del fascismo. En 1981 pudo volver el último exiliado político, El Guernica, tal como era la voluntad de su autor, Pablo Picasso. La historia no se repite, pero podemos aprender sus lecciones. Tenemos que conocer nuestra historia y nuestras verdades. Como el resto de las democracias del mundo, debemos homenajear a quienes sufrieron el desarraigo, a quienes combatieron el fascismo, primero y el nazismo después. Como el resto de las democracias, deberíamos sentir orgullo de aquellos españoles. Sólo han pasado 80 años, que la desmemoria no se instale en nuestras vidas.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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