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Soportales de la Plaza Mayor. (Foto: Chema Barroso)

Los trabajadores de fincas urbanas, sujetos a un convenio desfasado de hace 20 años

Por Lidia Núñez Alañón
jueves 27 de enero de 2022, 07:33h

Los trabajadores de fincas urbanas de la Comunidad de Madrid llevan sujetos al mismo convenio colectivo desde 2001, más de 20 años con unas condiciones laborales que han quedado desfasadas. Un colectivo compuesto por más de 20.000 profesionales en toda la región entre porteros, conserjes, guardas de garaje, jardineros y limpiadoras.

“Llevamos 20 años sin actualizar el convenio con lo que eso supone, pérdida de derechos y de poder adquisitivo”, cuenta Marco, que lleva más de treinta años ejerciendo con un sueldo prácticamente congelado.

Según el convenio colectivo publicado en 2001, el salario base de los trabajadores de fincas urbanas es de 633,5 euros mensuales. Desde su aprobación, esta cantidad se ha actualizado con el IPC de noviembre, lo que ha supuesto tímidas subidas de dos euros en los mejores años y que en los años con índice negativo ha quedado inmutable.

Sin patronal ni convenio

La falta de actualización del convenio de estos trabajadores se trata de un problema que solo afecta a la Comunidad de Madrid, ya que para que se pueda llevar a cabo la negociación colectiva es necesario que tengan cabida todas las partes: organizaciones sindicales y patronal. En el año 2003, bajo el gobierno del popular Alberto Ruiz-Gallardón, se disolvió la Cámara de Propiedad Urbana que actuaba de contraparte, desde ese momento ninguna organización ha asumido este papel impidiendo así que se apruebe un nuevo convenio colectivo.

"Nos sentimos discriminados respecto a otras comunidades"

“Nos sentimos discriminados con respecto a otras comunidades. La Cámara de la Propiedad actuaba como patronal. Hace 20 años que la quitaron y nadie ha hecho nada”, explica Marco, que asegura que la pérdida de derechos es una realidad en el sector. El salario base se ajusta al IPC y no a las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI), por lo que dista mucho el uno del otro. “Yo cobro después de 19 años, con tres quinquenios la escalofriante suma de... 850 eurazos”, narra otro de los trabajadores que prefiere mantener el anonimato.

Sin embargo, las condiciones estrictamente salariales no son las únicas que reclaman los trabajadores, también los días libres, vacaciones, formación y conciliación laboral. “Los trabajadores nos estamos asociando, pero no tenemos los medios ni horas libres. Pensamos que son los sindicatos los que tienen que mirar por los trabajadores”, afirma Marco, que considera que han sido abandonados por las instituciones y los sindicatos.

Desde hace unos meses, los trabajadores de fincas urbanas han aunado fuerzas y han creado lazos a través de las redes sociales, como resultado cuentan con un perfil de Twitter y un grupo de Facebook donde buscan dar visibilidad al problema que sufren.

Desamparados por las instituciones

“Lo que no ha habido es voluntad política por parte de la Comunidad de buscar una solución”, apunta Rafael del Barrio, responsable del Hábitat de Comisiones Obreras del sector de fincas urbanas de la Comunidad de Madrid. Desde el sindicato aseguran que el problema radica en que el gobierno de la Comunidad no ha buscado una contraparte para la negociación colectiva.

"No ha habido voluntad política"

A pesar de ello, consideran que la normativa está “sobrepasada” y que necesita una actualización en todos sus términos. “Durante estos años hemos garantizado que el convenio no caía, se aplicaban subidas con el IPC de noviembre, insuficiente, pero es algo”, apunta Rafael del Barrio que comprende el “malestar” de los trabajadores después de 21 años.

En el año 2010, Comisiones Obreras presentó un proyecto de convenio colectivo que fue rechazado desde la Comunidad de Madrid. Desde entonces, se ha aplicado la reglamentación vigente sin llegar a modificar el acuerdo, lo que supone que no todos los trabajadores puedan acogerse a nuevos supuestos.

“Si en la negociación colectiva se encuentran todas las partes, se pueden llegar a acuerdos que luego se publiquen en los boletines oficiales. Ocurre así en Castilla y León o Zaragoza, porque se reconocen todas las partes”, explica del Barrio. De hecho, en Castilla y León el último convenio es de 2018 mientras que el de Zaragoza data de 2021, normativas actualizadas que se adaptan a las nuevas circunstancias.

En busca de una patronal

“No es lógico que un sector con 20.000 trabajadores lleve 20 años abandonado, tanto por el sindicato como por instituciones”, lamenta Marco. Desde que han decidido asociarse, los trabajadores se han reunido con la Dirección General de Trabajo de la Comunidad de Madrid, tras la cual se ha propuesto que sea la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) la institución que actúe como patronal y, por tanto, de contraparte en la negociación colectiva de un nuevo convenio.

Por su parte, fuentes de la Dirección General de Trabajo consultadas por este medio aseguran que no “pueden inmiscuirse en la negociación de un convenio colectivo” y que, por tanto, “mientras no haya uno nuevo, el convenio sigue vigente”.

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