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En la sala del grupo popular de la calle Mayor, el equipo de colaboradores más cercano de Paloma Larrañaga prepara el debate del Estado de la Ciudad ...
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En la sala del grupo popular de la calle Mayor, el equipo de colaboradores más cercano de Paloma Larrañaga prepara el debate del Estado de la Ciudad ...

Capítulo 12:'Los auténticos'

En la sala del grupo popular de la calle Mayor, el equipo de colaboradores más cercano de Paloma Larrañaga prepara el debate del Estado de la Ciudad que presidirá la alcaldesa Cantera

- Bueno, bueno, vamos a ver qué tenemos –la lideresa se paseaba en torno a la mesa a la que estaban sentados sus más estrechos colaboradores- ¿Percival?

- Bueno pues, según el documento que nos han pasado desde alcaldía, los temas que van a resaltar son…

- Qué tontos pasándonos los temas, ¿no? ¿No será una trampa?

- Eso es lo que tu harías, querida –comentó irónicamente Iñigo

- Ya, tú como eres noble, perdooón, como tu madre era marquesa…

- ¡Anda, como tú! Ah, no, que eres marquesa, digo condesa… consorte

- ¿Podríamos volver a la cosa? –suspiró Percival

- ¡Hombre, habló el hijo del barón de Terrateig –respondió Paloma con picardía

- Marquesas, condesas, barones… desde el señorío de Martínez, yo

también sugiero que preparemos el pleno, Paloma- propuso Martínez Almeida socarronamente.

Como si acabase de darse cuenta de su presencia, Paloma detuvo su rodeo de la mesa y le miró unos segundos

- Ah, vale. De acuerdo, pequeñín. Percival, seguimos

- Pues, como os decía, los temas que quieren resaltar son los de Madrid Central, la reducción de la deuda y las cláusulas sociales en los contratos, además de los temas de participación y de rendir cuentas en lo de la limpieza. La verdad es que son temas que pueden lucir bastante ¿no os parece?

- ¿Por qué lo dices, Percival? Inquirió la condesa consorte

- Hombre, pues, por partes: lo de Madrid Central, por las encuestas que hemos hecho, ha sido recibido muy bien por los vecinos. Y frente al caos y el cabreo que augurábamos, la gente se lo está tomando con disciplina

- Bueno, podemos decirles que, en realidad, no han hecho más que juntar las áreas restringidas que hizo Piz Farallón…- propuso Iñigo

- Lo del hijoputa…, tanto ese como su Juan Osado, en realidad, eran socialistas. ¡Ni de coña!, gritó más que respondió Paloma.

- Eso, ¡ni de coña!, apuntaló Martínez

- Quienes no están tan contentos son los comerciantes de la zona–

sugirió Íñigo para congraciarse

- ¡Eso es! Vamos a decir que están hundiendo el comercio de la gran vía –se animó Martínez

- Lo malo es que en la Gran vía la mayoría son turistas que van a los hoteles o a los musicales. Van en taxi y también están encantados…- repuso el baronet. Además, van a decir que en cuanto acaben las obras y se agranden las aceras… que por cierto están quedando estupendamente

- ¡Da igual! – cortó Paloma. Vamos a decir que los comerciantes se

están arruinando. El presidente de los comerciantes del centro es Joaquinito, el hijo del Director General de la cadena Yo Mango

- No, Paloma, de la revista Yo Dona, le corrigió el pequeñín

- ¡Uy, es verdad!, - rio divertida la lideresa. En qué estaría yo pensando… Ni que fuera Cristina…

- Paloma, no te pases… que las paredes oyen…

- Bueno – con un gesto de la mano cortó la conversación y zanjó- Hablamos con Joaquinito y con el director del ABC y que monten una campaña de la ruina que les está suponiendo. Lo más importante es que machaquen con ella la semana del pleno. Bien. ¿Qué más era?

- Lo de la reducción de la deuda. Lo cierto es que es espectacular cómo se está reduciendo… Ahí lo tenemos jodido

- Pero ¿cómo jodido? ¿Tú eres tonto? Está chupado ¿verdad Josep Lluis?

- Eeeeh, sí…

- Les vamos a decir que ahorran porque son unos inútiles, porque no ejecutan el presupuesto

- Bueno, pero es que no es verdad, van bastante bien

- ¿Y qué más da que sea verdad? ¿Tú te crees que la gente es experta en contabilidad? La gente va a creer lo que nosotros digamos…o por lo menos los nuestros, que es lo que nos importa. Y que lo saquen bien en la prensa. Decimos que lo han hecho gracias a que el ministro de Hacienda del PP les ha atado en corto…y de ese concejal anarquista, nadie se va a creer nada…

- Comunista, de Izquierda Unida… corrigió Almeida

- ¡Qué más da leche! Decimos anarquista que queda mejor. Además, si se ponen gallitos, añadimos que no gastan más, como hace siempre la izquierda… ¿Qué es lo que hace siempre la izquierda?

Los tres colaboradores entonaron a coro:

- “Subir los impuestos y derrochar el dinero de todos”

- Muy bien.

- Aunque, la verdad, Paloma, quien derrochó el dinero de todos y subió los impuestos fueron Farallón y Ana Vidrio –susurró Martínez

- ¡Otra gilipollez como esa y te suelto un sopapo! Que te he oído.

Nosotros somos buenos gestores, la izquierda es manirrota; nosotros creamos empleo, la izquierda paro; nosotros somos patriotas, la izquierda perroflauta alter-mundista; nosotros somos honrados y la izquierda es corrupta y clientelar… Bueno, en fin, que me embalo. Lo dejamos así. Vamos a decir - concluyó la lideresa- que menos mal que les sujeta Montoro, que si no estaríamos en la ruina total

- Esa es buena, jefa. Ahí le has dado –peloteó Martínez

- A ver si aprendéis del pequeñín, lo bien que me hace la pelota –sonrió maliciosamente la lideresa. ¿Qué más había?

- Lo de las cláusulas sociales en los contratos, lo de la participación… y lo de la limpieza…

- Bueno eso sí está claro: vamos a decir que todo eso son chorradas, que la administración no es la Cruz Roja, que está para contratar lo más barato posible, que todo eso de la participación son mamandurrias para dar de comer a sus amiguitos, que la gente está harta de que le pidan que participe, que bastante jodida está y lo que quiere es que todo funcione y no le den la lata, que les resolvamos los problemas que para eso nos pagan. Los que quieren participar son los pelanas que nunca han rascado bola. ¡Bah, ni caso!

- ¿Y con lo de la limpieza? Ya sabes que los contratos…

- Sí, perfectamente, que han heredado la mierda de contratos que les dejó Anita. ¡Qué se fastidien! Haberme dejando de alcaldesa a mí, que gané las elecciones –dijo airadamente la lideresa- Tenemos que decir que la ciudad está hecha un asco. A todos nuestros vocales, que inunden a quejas al Ayuntamiento. Y otra campaña, ésta en El Mundo, para que se note menos, fotos a mogollón de basura, rebosando los contenedores, cacas de perro, papeleras sin vaciar… Me da igual si las fotos son de Valladolid o de Cuenca. Basura, basura por todas partes. En el pleno sólo vamos a hablar de la basura

¿Entendido?

- ¡DESDE LUEGO! –gritaron los tres como un único soldado

- Pues marchando, ¡a preparar las campañas! Que lo del pleno no vale para nada salvo para los tres minutos de telediario y como percha para nuestros medios… Bueno, y para lucir el último modelo que me he comprado. Ya verá esa estirada de Cristina…

- Palomaaaa….

En la librería libertaria “Tócamelos”, un grupo de concejales conferenciaba. El primero de ellos, corpulento, con aspecto de jesuita centroamericano, calva prominente, barba bien recortada, gafas de intelectual y notable elocuencia:

- No sé qué narices hacemos en este gobierno. Los del PSOE encadenados en las verjas del Parque de Artillería, los de la asociación de vecinos, llevándonos al juzgado y nosotros demoliendo el patrimonio madrileño. ¿Estamos locos?

- Y que lo digas. Y va la alcaldesa y dice que hay de respetar los derechos de los cooperativistas. Joder, ¡si son cooperativistas caviar!


Esos tíos se quieren comprar un piso de 600.000 euros en suelo público… -protestaba airadamente una concejala pequeñita de evidentes rasgos andinos

- Bueno, realmente suelo público, suelo público no es –corrigió otra

concejala mayor, de aspecto bondadoso, tirando a Agatha Christie nacional- Lo fue, de Defensa, pero lo subastaron y una empresa le pagó 80 millones de euros… pero, desde luego, ha sido un pelotazo escandaloso, que el anterior gobierno aprobó in extremis y no le dio tiempo del todo

- Por eso tenemos que pararlo, ¡Joder! Freírlos a requisitos, dilatarlo, aburrirles –continuó la pequeñita

- No es tan fácil, Rooomina –interrumpió el jesuita

- Romina, si no te importa -respondió malhumorada

- La cosa –siguió sin alterar su discurso- es que el trámite que queda es un acto obligatorio, Jose Manuel no se puede negar. Le pueden acusar de prevaricación. Lo que tenemos que plantear es que el pleno revoque el plan de urbanismo y convierta el solar en un parque, que es lo que Chamberí necesita

- Eso, ¡y que esos tíos se jodan!

- Bueno, que a esos tíos se les indemnice y punto pelota

- Lo malo – opinó nuestra Agatha- es que la alcaldesa se ha puesto de su parte: que si llevan tres años esperando su casa… que hay que dar seguridad jurídica desde el gobierno… Me temo que este es un caso en el que tenemos que votar con el PSOE y contra el gobierno, aunque sea el nuestro. No hemos venido para hacer el juego a los capitalistas millonetis, ¿no os parece?

- Efectivamente, creo que tienes razón y no queda otra, respondió el concejal subiéndose las gafas

- Y otra cosa, joder, intolerable, ¡me tienen hasta los ovarios! Me he

enterado de que desde alcaldía han obligado a Carlos a hacer una resolución para echar a los de la Ingobernable. ¡Para echarlos! ¡Pero si nosotros hemos okupado varios locales con esa gente! ¿Cómo vamos a echarles?

- Sí, desde luego, eso es cosa de la jueza esa que ha venido de asesora de Marisa, y del jefe de gabinete, que ya nos jodió con el edificio de Vallehermoso, que lo iban a okupar los del Patio y va el tío y pone vigilantes…

- Y para dárselo a los mejicanos… ¡La hostia! - se cabreó por quinta vez la concejala andina

- Bueno –tranquilizó el concejal bonachón- ya visteis en la reunión del grupo que la alcaldesa le ha encargado la negociación a nuestra portavoz y al concejal xxx y –guiñó el ojo- no se van a enfrentar a nuestra gente. Conociéndoles, van a querer negociar sin conflicto, aquí no va a ser posible y esto se va a eternizar.

- Tienes razón – complementó la concejala mayor- ya lo hemos visto

en esa otra casa okupada en la calle Luna. Se acabará la legislatura y no hará nada. Así que con La Ingo no me preocuparía demasiado.

- En todo caso –le arengó el concejal ya no tan bonachonamente-

¡vamos a estar atentos para que nuestro propio grupo no acabe haciendo el juego a los especuladores! Ya sabéis: ¡¡“Un pie en la institución y mil en la calle”!!

- ¡DESDE LUEGO! –respondieron a coro las otras dos como una sola soldada…

Autor : Luis Cueto.
ilustraciones: Danish Xavier J. Morales B.

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