El polémico megacantón de limpieza proyectado en Montecarmelo no se construirá. Después de dos años de protestas y movilizaciones de los vecinos, que han llegado a los juzgados e incluso a Europa, el Ayuntamiento de Madrid ha confirmado este miércoles que abandona los planes de construir esta instalación del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) en una parcela del barrio.
En su lugar, una parte del terreno se destinará a unos vestuarios para dar cobertura a los 30 trabajadores que limpian esta zona y Mirasierra, con un almacén para los carritos y plazas de aparcamiento para vhículos de tamaño medio, mientras que el resto del espacio se recalificará como zona verde para crear un parque.
Así lo ha anunciado el concejal del PP, José Antonio Martínez-Páramo, durante el pleno de la Junta de Distrito de Fuencarral-El Pardo, donde también ha adelantado que el Consistorio renuncia a levantar cualquier otra base de limpieza el conjunto de Montecarmelo.
"El Ayuntamiento de Madrid ha tomado una decisión que va en línea de lo que llevan año y medio, dos años solicitando los vecinos y que a la par también satisface las necesidades de las operaciones de limpieza que requiere un barrio como el de Montecarmelo", ha explicado el edil.
El compromiso del Gobierno muncipal es que no se instalará ningún tipo de taller, maquinaria, gasinera, silo, compactadora, muelles de carga o punto limpio, descartando así todas las estructuras y equipos asociados a la gestión de residuos en la zona.
"Creo que con esto damos satisfacción a todas las partes", ha zanjado el concejal-presidente del distrito, unas palabras que han sido recibidas con aplausos por los vecinos presentes en el pleno.
Desde el Área que capitanea Borja Carabante aclaran que "la posición del Ayuntamiento sigue siendo la misma que ha venido expresando el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad: se construirá el cantón de limpieza para poder prestar un servicio de calidad en el barrio y dignificar las condiciones de los trabajadores y no se ejecutará la base del Selur".
El odio profundo de Santos a las que él llama "asociaciones de vecinos" (en cuanto varios madrileños se quejan de algo él piensa que están en una asociación) es digno de estudio. Ni siquiera escucha las quejas, sólo vierte odio hacia esos madrileños cabreados. Más triste es él, que se conforma con todo aunque vaya en su contra y jamás se queja de lo que hacen sus dioses pePPeros.
El alcalde no se entera... que los vecinos también van a protestar por la modificación, que lo que quieren es un chiringuito que puedan mangonear las mal llamadas asociaciones de vecinos, como en la infravivienda de Peyronceli o en la reciente restaurada Tabacalera. NO quieren nada que redunde en beneficio de la sociedad o de sus barrios: quieren mangonear al compás dócil de la izmierda.