El pleno ordinario de septiembre en el Ayuntamiento de Madrid estuvo dominado por debates de gran envergadura política, aunque con escasa relación directa con los problemas cotidianos de la ciudad. Apenas hubo referencias a los problemas de movilidad por las obras en marcha o a los planes de vivienda. En su lugar, la sesión giró en torno a una moción de urgencia del Partido Popular para exigir la dimisión de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, tras las pulseras antimaltrato bautizadas por el delegado de Políticas Sociales como "las pulseras de Aliexpress" y por el conflicto en Gaza.
Banderas palestinas desplegadas en los escaños y votaciones nominales inéditas en dos décadas dejaron la estampa de un pleno que, una vez más, volvió la mirada hacia la política nacional e internacional, dejando en segundo plano los asuntos propios de la capital.
La moción de urgencia presentada por el Partido Popular exigía - además de la dimisión de la ministra - una auditoría urgente del sistema COMETA, las pulseras telemáticas que vigilan el cumplimiento de órdenes de alejamiento. El texto denunciaba fallos “graves” en el funcionamiento de los dispositivos tras el cambio de adjudicataria en 2023: pérdida de datos, cobertura deficiente, incluso casos en los que los agresores lograron manipular el dispositivo sin dificultad. Una información que ha estado trasladándose en los últimos días a los medios de comunicación.
El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, no se anduvo con rodeos durante su intervención: “La ministra ocultó que teníamos unas pulseras más propias de Aliexpress que no cumplían su función. ¿No les da vergüenza? Cada mujer que muere es una derrota para la democracia. Hoy este pleno pide alto y claro su dimisión”.
Con ejemplos como el caso de “Casandra, que tuvo que cambiar siete veces de vivienda porque la pulsera no funcionaba”, Fernández atacaba directamente al Ejecutivo central y a Pedro Sánchez, acusando a la izquierda de “cinismo e hipocresía”. Un hecho, al que minutos antes había hecho alusión el propio alcalde, José Luis Martínez-Almeida, con una intervención donde ha afirmado que "nuca la mujer había estado más desprotegida que con el Gobierno de Pedro Sánchez".
El debate sobre la moción salió adelante gracias a la mayoría absoluta del PP, apoyado por Vox, y con el rechazo de PSOE y Más Madrid. En un gesto poco habitual, los populares pidieron la votación nominal, lo que llevó al secretario municipal a ironizar: “Me pilla desentrenado, hace más de 20 años que no se hacía esto”. Una rareza procedimental que - curiosamente- se solicitó en varias ocasiones, sobre todo en los temas vinculados con Palestina, aunque en estas ocasiones no llegaron a realizarse.
Desde Vox, Carla Toscano apoyó la dimisión de Redondo, aunque extendió culpas a Irene Montero y a Podemos. Toscano llegó a decir que la ministra debía dimitir “por misandria” y por “odio continuado contra el hombre”, además de tildar el feminismo de “postureo instagramer”, pero más adelante varios miembros de Vox decidieron abstenerse sobre el cese de la ministra.
El PSOE, en voz de Meritxel Tizón, acusó al Partido Popular de “utilizar a las víctimas sin pudor para atacar al Gobierno”. “Si de verdad les preocuparan las mujeres, escucharían a las que hoy se manifiestan fuera contra su estrategia de igualdad”, afirmaba, en alusión al grupo concentrado a las puertas del Consistorio para defender los Espacios de Igualdad. Las manifestantes advertían de que la estrategia municipal de Martínez-Almeida amenaza con desmantelar un recurso que consideran esencial: prevención, empoderamiento y trabajo comunitario frente a la violencia machista.
Desde Más Madrid, Ana Carolina Elías era aún más dura: acusaba al gobierno de Martínez-Almeida de recortar presupuestos contra la violencia de género y de “precarizar deliberadamente” los servicios. “Hablar de protección requería credibilidad. ¿Dónde estaba la suya cuando estaban desmantelando los espacios de igualdad?”, preguntaba.
El conflicto palestino, en el centro del debate
El pleno giró después hacia otro de los grandes temas que ha agitado Madrid en septiembre: Palestina. Primero, con la pregunta de Reyes Maroto al alcalde sobre el calificativo que Martínez-Almeida dio a los manifestantes durante la Vuelta Ciclista a España; más tarde, con una propuesta de Vox sobre la polémica de estas protestas que ocasionaron la suspensión de la etapa; la propuesta del PSOE de conceder la Medalla de Honor al pueblo palestino; y, por último, la petición de Más Madrid de condenar la invasión israelí.
Reyes Maroto, portavoz socialista, aprovechaba su intervención en el turno de preguntas para denunciar la “masacre en Gaza” y acusaba al alcalde de llamar “gentuza” a los manifestantes que protestaron contra la participación de un equipo israelí en la Vuelta. Reyes Maroto reclamaba que el Ayuntamiento se situara “del lado correcto de la historia” y apoyara la concesión de la Medalla de Honor de Madrid al pueblo palestino.
El regidor madrileño, sin embargo, ha defendido su postura: “Yo digo que son gentuza aquellos que agredieron a 22 policías y tiraron ciclistas al suelo. No los manifestantes pacíficos. Pero la violencia no tiene colores ni banderas”.
Martínez-Almeida, y más tarde Inma Sanz y Borja Carabante (Partido Popular) preguntaba a Reyes Maroto si el partido de baloncesto entre el Barça y el Hapoel Tel Aviv, debía jugarse. Una pregunta que no obtuvo respuesta por parte de la portavoz del partido socialista, pero sí de Más Madrid que manifestaba que "debía de pararse el mundo" si fuera necesario ante "el genocidio".
La proposición socialista para conceder la Medalla de Honor a Gaza fue tumbada por los votos de PP y Vox. Los ediles del PSOE exhibieron banderas palestinas en sus escaños y reclamaron “Palestina libre” al pedir sin éxito la votación nominal.
La discusión sobre Gaza tuvo más capítulos
El grupo municipal Vox llevaba una proposición para "condenar enérgicamente los actos de sabotaje, bloque y violencia perpetrados contra la Vuelta Ciclista a España y respaldar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado".
Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento, calificaba las protestas de la Vuelta como “sabotaje de ultraizquierda proHamás” y aseguraba que los manifestantes actuaron con “complicidad del Gobierno”. El PP apoyaba su proposición de condena a los disturbios, insistiendo en que Madrid debe ser “capital del deporte y de la libertad”.
Y el PP, en boca de Yolanda Estrada, acusaba a la izquierda de instrumentalizar el dolor y de “adoctrinar con su casposo ideario político”, mientras reivindicaba que será la Corte Penal Internacional la que determine si lo de Gaza es genocidio.
Por su parte, Más Madrid llevaba al pleno una proposición para condenar la invasión israelí. Esta iniciativa también fue rechazada con los votos mayoritarios del Partido Popular y Vox. Con una camiseta en la que reclama 'Stop genocidio, Madrid con Palestina', el concejal Nacho Murgui ha espetado a la bancada del PP que "cómo de blancos tienen que ser los niños asesinados para que muestren su repulsa más firme y sin matices", para condenar el insulto reiterado de Vox, que durante la sesión se ha referido al grupo líder de la oposición como 'HaMás Madrid'.
Con la vista puesta en la derecha, Murgui ha manifestado que son "los mismos que se han negado a eliminar el Pleno desde una calle dedicada a la División Azul". "¿Se le ocurre alguna expresión más brutal de antisemitismo que el ejército nazi?", ha preguntado al PP.
"Ustedes se han mostrado más conmovidos por la interrupción de un evento deportivo que por el bombardeo de hospitales y de escuelas. Su jefa ideológica, Isabel Díaz Ayuso, decía que Madrid se parecía a Sarajevo, ciudad que durante unos trágicos años fue el símbolo de Europa, de la convivencia, de la multiculturalidad y resistió heroicamente a los bombardeos de los fanáticos nacionalistas que les masacraban. Quizá hoy la única manera de estar dignamente en el mundo es ser Sarajevo", apuntaba el edil de Más Madrid.