A la espera de concretarse el diseño definitivo del Plan Estratégico de Metro con vistas a 2030, el suburbano madrileño mira al futuro. Pequeñas pinceladas, presentadas, como suele decirse en el argot coloquial, por fascículos y que, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, continúan esbozando servicios y facilidades extra para los usuarios, ya sean habituales o puntuales, del mañana. Tales innovaciones, defienden a capa y espada desde el Ejecutivo autonómico, serán una realidad más pronto que tarde, pese a que la sombra de la sospecha se cierne aún hoy sobre la aplicación práctica de algunas -no pocas- de ellas.
Fiel reflejo del empeño de la Comunidad de Madrid por resolver los debes más notorios es la inminente reapertura de la polémica Línea 7B a su paso por las localidades de San Fernando de Henares y Coslada. Cuestión que venía lastrando la gestión autonómica desde hacía ya demasiados años y que se pretende solventar ahora, de una vez por todas, gracias a una inversión millonaria para su rehabilitación y posterior seguimiento, más de 170 millones de euros si se suman las contribuciones de las consejerías de Transportes y Educación, Metro y Canal de Isabel II, incluyendo el pago de indemnizaciones por valor de 11 millones y medio para los propietarios de las viviendas afectadas -y, en el peor de los casos, hasta 73, derribadadas-. Una gran suma, se mire por donde se mire, para zanjar por fin esta brecha abierta al este de la capital.
El suburbano podrá presumir además "antes de que acabe el año" -en palabras del propio consejero del ramo, Jorge Rodrigo- de un novedoso sistema de acceso digital mediante el teléfono móvil. O lo que es igual, los viajeros dispondrán del tradicional abono en su smartphone, siempre y cuando su sistema operativo sea compatible con Android. En el caso de los dispositivos Apple se deberá esperar hasta el año próximo para disfrutar de esta singular posibilidad. La tarjeta física, en cualquier caso, permanecerá vigente a fin de evitar complicaciones y molestias añadidas en los usuarios, especialmente en aquellos de mayor edad, matizan los responsables.
Con vistas a 2027 también se renovará el modelo de pago en Metro con una nueva modalidad "inteligente" para moverse en transporte público de la forma más económica posible. La premisa es sencilla: pagas acorde al uso. Ni más, ni menos. Y, además, a la baja. Con un sencillo ejemplo el nuevo sistema se entiende, seguro, mucho mejor: si un determinado viajero realiza 12 desplazamientos en un día, el propio sistema calculará la tarifa con menor coste para su bolsillo. En este caso, un bono de 10 viajes y dos billetes sencillos, cuyo cargo se realizará a posteriori.
Esta posibilidad se apoya en el mecanismo Account-Based Ticketing (ABT) que permitirá a los usuarios validar sus viajes con tarjetas bancarias sin contacto, móviles, códigos QR, smartwatches u otros dispositivos, incluso aquellos destinados a la apertura de puertas en las habitaciones de los alojamientos turísticos. Algo sumamente útil, sin ir más lejos, en el caso de los visitantes que elijan Madrid para pasar sus vacaciones. Previamente deberán, eso sí, registrarse en la plataforma. El precio de situarse a la "vanguardia tecnológica" y avanzar así hacia una alternativa a la tantas veces engorrosa compra de tickets o carga de abonos en la estación, hasta 40 millones de euros.
Las dudas vienen no obstante ligadas a la aplicación práctica de esta medida. Sobre todo en lo referente a la logística necesaria para su correcto funcionamiento en el día a día, evitando fraudes o cobros inesperados para el usuario. ¿Cómo cerciorarse del destino final del viajero en un determinado trayecto para ajustar el pago a la ruta seguida? ¿Resultaría entonces necesario instalar tornos para fichar también a la salida, como ya ocurre en Cercanías? Preguntas, por el momento, sin respuesta. "Iremos viendo un poco la fórmula...", replican, sin concretar demasiado los pormenores, desde Transportes.
Las mejoras en la accesibilidad, de la mano de la próxima instalación de una decena de ascensores, la progresiva renovación de los sistemas de ventilación, filtrado y calidad del aire, la incorporación de vehículos híbridos más eficientes y, por consiguiente, menos contaminantes, la puesta en marcha de más actividades culturales y lúdicas en las instalaciones del suburbano o la consolidación del proyecto 'Última Milla' para el reparto de mercancías engrosan asimismo la lista de deseos en ejecución por parte del área.
Asuntos por resolver
En cualquier caso, todas estas innovaciones se acompasan a alguna que otra cuenta pendiente. Asuntos por resolver entre los que figuran la anhelada ampliación de la Línea 9 hacia los desarrollos urbanísticos en ciernes, Los Ahijones y Los Berrocales. Un proyecto cuya licitación ha resultado desierta en hasta dos ocasiones hasta la fecha. La intención, de la mano de un pequeño esfuerzo presupuestario por parte del Gobierno regional, es que a la tercera vaya la vencida.
64621 | José Martínez - 17/09/2025 @ 10:10:54 (GMT+1)
Todo muy moderno... Pero nada de soluciones audaces y verdadero avance. ¿Por qué no hay ya funcionando metros "expresos" que no se detengan en todas las estaciones???. Reduciría enormemente la duración de los trayectos y animaría a usar el metro a personas que no lo hacen por la duración de los viajes ... ¿Por qué no hay en hora punta trenes mas largos que los andenes?. Evitaría las aglomeraciones y apreturas. Cero imaginación y poca empatía con los usuarios.