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Oposiciones recientes para el Ayuntamiento
Oposiciones recientes para el Ayuntamiento (Foto: Europa Press)

Joven, pero no tanto: radiografía del opositor a funcionario en la Comunidad de Madrid

Por Ángela Beato
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abeatocmadridiarioes/7/7/19
lunes 20 de enero de 2025, 07:00h
Actualizado: 28/05/2025 21:13h

La dificultad que enfrentan los jóvenes a la hora de encontrar trabajo, con una tasa de paro del 30 por ciento en la franja de 16 a 24 años, junto con la precariedad de los empleos que les reserva el mercado laboral, está empujando a este segmento de la población a opositar. Sin embargo, convertirse en funcionario es una aspiración que comparten madrileños de todas las edades y más ahora que abundan las Ofertas de Empleo Público (OEP). No hay más que echar un vistazo a las aulas donde se realizan las pruebas y al alumnado de las numerosas academias que preparan a los futuros empleados de las distintas administraciones.

El 10 por ciento de la población española en edad de trabajar se ha embarcado en el último año en el proceso de opositar y 2 de cada 10 ciudadanos entre 18 y 55 años se lo plantea. De ellos, 6 de cada 10 tienen entre 18 y 34 años, prácticamente la generación Z, y más de la mitad son menores de 24. Son datos de la segunda edición del estudio ‘El peso del opositor en España’, elaborado por OpositaTest, que confirma el creciente interés de los jóvenes por probar suerte en el funcionariado, también en la región.

El relevo generacional estaría detrás de las numerosas convocatorias publicadas de manera más frecuente desde hace dos años, así como la eliminación de la tasa de reposición anunciada por el Gobierno. El envejecimiento de una parte de los empleados públicos es “un factor que está condicionando a todas las Administraciones”, admiten fuentes de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad.

"El interés por formar parte, como trabajadores, de las administraciones públicas nunca ha decaído"

Desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) Madrid señalan a Madridiario que “el interés por formar parte, como trabajadores, de las administraciones públicas nunca ha decaído. Hay momentos en los que las Ofertas de Empleo Público aparecen con más frecuencia en las tres administraciones (Estado, Local y Autonómica) y hace que los jóvenes tengan más posibilidades de entrar a trabajar en la Función Pública, con el consiguiente aumento del número de opositores”.

En este momento, hay convocado un proceso selectivo para cubrir 1.250 plazas de turno libre del Cuerpo Administrativo de la Seguridad Social para el que basta con tener el título de Bachiller o Técnico. Pero no es el único proceso que atraerá candidatos ese año. La amplia lista incluye administrativos y auxiliares en distintos organismos del Estado, la Comunidad y los ayuntamientos de la región; profesores de Secundaria; personal para las universidades públicas madrileñas; agentes de Hacienda; psicólogos; enfermeros de emergencias extrahospitalarias; técnicos auxiliares de transporte sanitario; celadores; técnicos de consumo; agentes de inspección del transporte; especialistas en prevención de riesgos laborales; bomberos, policías locales; ayudantes de Instituciones Penitenciarias, funcionarios del Cuerpo de Tramitación y Gestión procesal o Auxilio Judicial, por desgranar solo algunos.

Opositores en un examen (Foto: Ayuntamiento de Las Rozas)

“Las oposiciones que tienen más demanda a nivel estatal, dentro de la Administración General del Estado (AGE), son las de administrativo del Estado y auxiliar administrativo del Estado. Y se han vuelto a convocar, después de 30 años, las oposiciones a administrativo de la Seguridad Social, suscitando también mucho interés y demanda”, traslada a Madridiario Gloria Oliveros, directora de Empleo Público de la academia Adams.

“En el caso de la Administración de Justicia, por ejemplo, destacan Tramitación Procesal y Administrativa y Auxilio Judicial, como las más demandadas. E incluso podríamos hablar de otras oposiciones como Agentes de Hacienda Pública, Policía Nacional o Guardia Civil como otras destacadas”, añade Oliveros, quien nos recuerda que, aunque en muchos casos aprobar con plaza en cualquiera de estas oposiciones puede permitir conseguir destino en Madrid, no existe la certeza de que finalmente la plaza esté ubicada en esta Comunidad. De modo que, si un opositor quiere asegurar una plaza en la región, tendrá que optar por una oposición de carácter autonómico o local. Las que tienen más tirón en este ámbito son las de auxiliar administrativo o administrativo tanto en la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid, universidades y Sermas. “Cada una en su ámbito son grandes demandadas por el interesante número de plazas que se suelen convocar, por el número de temas a estudiar o los ejercicios, porque no requieren tener titulaciones superiores”, precisa la directora de Empleo Público de Adams.

Mujer en torno a los 40 que busca estabilidad

A pesar de la creciente presencia de jóvenes en los procesos selectivos, atendiendo a las convocatorias de Administración y Servicios, que dependen de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, “de manera genérica la media de edad de los opositores es de 40 años y en su mayoría son mujeres”, trasladan desde el área. La feminización en este ámbito la recoge también el estudio de OpositaTest, con un balance de 7 de cada 10 aspirantes, fiel reflejo del tipo de alumnado que puebla las academias que ayudan a preparar estos procesos.

“En Adams, el 73 por ciento de nuestros alumnos de oposiciones en Madrid son mujeres, y la media de edad de nuestro público se encuentra en torno a los 44 años. Además, un 28,84 por ciento están desempleados, frente al 65,49 por ciento que se encuentran trabajando”, detalla Gloria Oliveros.

En la Academia Adams han observado en los últimos años “una evolución significativa en el perfil de los opositores que buscan una plaza en Madrid. Tradicionalmente, los opositores eran principalmente jóvenes recién graduados que aspiraban a ingresar en la Administración Pública. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado, y actualmente el perfil es más diverso en términos de edad, género y experiencia laboral”, aclara Oliveros. De este modo, “aunque los jóvenes muestran interés en opositar, el grupo predominante abarca una franja de edad más amplia, incluyendo tanto a jóvenes adultos como a personas de mediana edad”.

Los opositores, por lo general, prueban suerte en las OEP con más plazas e incluso preparan varias a la vez. “El objetivo es conseguir una plaza y no tanto el tipo de plaza, ya que, una vez dentro, estos jóvenes se plantean ascender o poder cambiar a puestos más deseados”, señalan desde OpositaTest.

Opositores repasando el temario (Foto: Europa Press)

El tiempo de estudio de una oposición varía en función de múltiples factores, como “tipo de oposición, cuerpo al que se quiere acceder, conocimientos o experiencia previa, disponibilidad para estudiar”, expone la directiva de Adams, que calcula como tiempo medio aproximado de dedicación para poder aprobar con plaza un mínimo de 12 a 18 meses para nivel de gestión o superior, entre 9 y 12 meses para Administrativos y entre y 6 y 9 meses para Auxiliares, aunque matiza que “los tiempos no son para todos iguales. Esto quiere decir que una persona puede opositar y sacar plaza en menos tiempo si se lo propone, si dedica mucho tiempo al estudio y si confía en la ayuda de preparadores expertos”.

No todos los aspirantes aguantan la presión y conservan la paciencia de permanecer tantos meses dedicados al estudio de un temario que suele ser tedioso. “Con carácter general, en torno al 50 por ciento de las personas que presentan instancia para presentarse a las pruebas de las oposiciones desiste y no acude finalmente al examen. Esto beneficia a quienes logran persistir y van bien preparados para afrontar los exámenes y conseguir una plaza”, reconoce Oliveros.

Los tiempos del propio proceso selectivo también son variables en función de la Administración que convoca las plazas. “Las oposiciones del Estado, por ejemplo, son más rápidas, ya que desde que convocan hasta el nombramiento como funcionarios puede pasar alrededor de un año y medio, aunque, eso sí, los exámenes se vienen celebrando entre 4 y 6 meses desde que se convoca”, aclara esta profesional. Como ejemplos, los nombramientos en las oposiciones a auxiliares y administrativos de la AGE tardaron un año y medio desde su convocatoria, de enero del 2023 a junio y julio de 2024, y las de auxiliares administrativos del Ayuntamiento de Madrid, un año y diez meses, de febrero de 2021 a diciembre de 2022.

"En el caso de las personas jóvenes, es la seguridad laboral que da una plaza de funcionario la que les lleva a opositar cada vez más"

Por lo que se refiere a las motivaciones de quien toma la decisión de opositar, Gloria Oliveros desgrana las principales: “La estabilidad laboral, la seguridad del empleo, flexibilidad de los horarios y jornadas de trabajo, mayor estabilidad en las retribuciones y mayores posibilidades de acogerse a medidas de conciliación de la vida laboral con la vida personal y familiar, así como las posibilidades de desarrollo profesional a través de sistemas carrera Profesional”.

Según esta experta, en el caso de las personas jóvenes, es la seguridad laboral que da una plaza de funcionario la que les lleva a opositar cada vez más, al ser conscientes de que “el acceso y la promoción en la empresa privada es, en muchos casos, complicado en general y para los jóvenes en particular”.

Pero hay otro perfil de opositor que trabaja o ha trabajado en la empresa privada durante un tiempo y cuya motivación es mejorar sus condiciones laborales y personales. “En este caso, las razones van enfocadas a asegurar una mejor conciliación familiar y pasar más tiempo con hijos, pareja o familia en general; disfrutar de un horario concreto sin horas de más; o asegurar la desconexión después del horario de trabajo”, añade.

Esta experta no olvida mencionar como aliciente el desempeño de un trabajo de servicio público. “La posibilidad de colaborar con un fin último relacionado con el bien común y el bienestar de la sociedad y de las personas puede ser un estímulo para acceder al empleo público”. Otro incentivo es el sistema de acceso del empleo público basado en igualdad, mérito y capacidad. “Estos procesos selectivos favorecen, a priori, una mayor objetividad e igualdad, lo que resulta muy atractivo para todos en general y para las mujeres en particular”, subraya la directora de Empelo Público de Adams.

Alumnos en una academia de oposiciones (Foto: Adams)

Aspirantes a funcionarios

Soraya Sánchez tiene 42, está casada y es madre de dos hijos pequeños. Desde que se licenció en Derecho ha estado trabajando en el sector de la banca, aunque siempre le rondó en la cabeza la idea de preparar una oposición, algo complicado de compatibilizar con una jornada laboral. Hace dos años finalizó su relación contractual con la entidad financiera para la que trabajaba y aprovechó la ocasión. ”No me planteé buscar trabajo porque con dos niños pequeños iba a ser difícil encontrar algo que se adaptara a mis circunstancias. Mi marido viaja muchísimo, entonces como hacía mucho tiempo que las quería preparar, en julio terminé la relación laboral con mi empresa y en septiembre estaba en la academia”, relata a Madridiario.

Desde entonces se dedica en cuerpo y alma a preparar la oposición de Tramitación procesal y Gestión procesal, con la esperanza de algún día entrar a trabajar en un juzgado. Cuando sus hijos van al colegio, ella estudia. “Es como cuando trabajaba, pero he cambiado la oficina por la biblioteca”, comenta. Cree que a una oposición hay que dedicarle mucho tiempo. “Yo no sé otras, pero en concreto en la de juzgados, que es mucho derecho procesal, tienes que estar mentalizado de que le tienes que dedicar horas”, una tarea cuyo éxito depende en buena medida del acompañamiento de una academia.

Ahora está esperando nota del último examen que hizo el 28 de septiembre para saber si tiene plaza, pero ante la tardanza en hacerse públicos los resultados, no descarta volver a examinarse en la nueva convocatoria de este año. Considera que es más fácil encontrar un empleo en la empresa privada que en el sector público, “pero con mejores condiciones que la Administración y con la tranquilidad que te da trabajar para la Administración, yo creo que no”.

Anacaona Lora, de 41 años, soltera, con una discapacidad y una formación de grado superior, se gana la vida como conductora de VTC y espera algún día incorporarse al Cuerpo de Auxilio Judicial. Cuando le preguntamos cuánto tiempo lleva intentándolo, contesta con sorna: “¿Preparando las oposiciones o paseando los libros? Porque voy a la academia desde 2021, pero estudiando llevo año y medio”. Esta diferencia tiene una explicación. ”Para mí opositar es una salida hacia delante. No es algo que me apasione y el temario me resulta tedioso”, confiesa. A eso se une una jornada laboral que le deja pocas ganas de hincar los codos. “Madrugo bastante y la verdad que el trabajo me agota, así que sientes que ya has hecho lo que tenías que hacer”.

Pese a todo, ve la oposición como “un aliciente, tal y como va la empresa privada ahora mismo, eso es lo que me mantiene ahí, aspirar a unas buenas condiciones laborales”. Hace años se apuntó a las oposiciones para funcionario de prisiones, pero al no estar claras las restricciones físicas y si serían incompatibles con su discapacidad, se cambió a las de Justicia. Aunque el modelo online de estudio se impone en muchas academias, a Anacaona cree que le beneficia estar en un grupo híbrido. “El día de clase voy allí y eso me obliga a estar más atenta. Interactúas con los compañeros y como que te obligas casi por pundonor a no quedarte muy atrás. La verdad que estoy muy contenta”.

Va ya por la tercera convocatoria. En una de las anteriores pasó el primer examen y falló el segundo, “eso te da esperanza, pero también bajón, depende de cómo te lo tomes”. En su caso, admite que no es “una opositora típica, entiendo que hay gente que vive por y para ello, yo no, para mí es una salida, pero depende de muchas cosas. Está siendo un poco una tortura”.

Aunque no es el caso de su grupo, “sí que veo mucha gente jovencísima que está opositando, que a lo mejor acaba de terminar la carrera, tiene toda su vida laboral y personal por delante y saben que un puesto en la Administración es muy importante en calidad de vida. Luego ya que se gane más o menos depende del grado que tengas de funcionario o depende lo que necesitas tú en la vida para vivir, pero desde luego la tranquilidad en lo laboral es fundamental”.

Oposiciones en la Complutense (Foto: Kike Rincón)

Carlos Díaz-Montenegro se escapa del perfil medio del opositor. Hombre y con edad por encima de la media, 59 años, “soy el abuelito de las clases, aunque no me siento desubicado, que también se ve a gente de 40 y 50”. Con formación en Matemáticas, desde hace casi tres años compatibiliza su trabajo como fotógrafo con la preparación de las oposiciones para la Administración de Justicia. Ha aprobado las dos anteriores convocatorias, pero se ha quedado sin plaza, así que sigue insistiendo. Es consciente de que hay que dedicarle muchas horas de estudio, “aunque siete u ocho horas al día, no, porque no soy capaz”. El hecho de trabajar y estudiar no le supone un problema, “como trabajo por cuenta propia, tampoco es que tenga que cumplir con un horario, entonces me organizo el tiempo”.

Cuando le preguntamos por su motivación para someterse a estos procesos, destaca dos: “Principalmente porque mi mujer se empeña y la segunda o la principal es porque tengo una niña con síndrome de Down”, una circunstancia que le lleva a buscar la seguridad y las ventajas que puedan beneficiar a la familia por estar vinculado laboralmente con la Administración. “En principio porque yo podría trabajar más allá de los 65 y por las ventajas que tuviese ella si me pasara algo vital”, aclara.

Coincide con sus compañera en que prepararse estas oposiciones por libre “es complicadísimo”. El temario es denso “y además te diré que estos señores que hacen las leyes tampoco te creas que redactan muy bien, los artículos son bastante confusos. O estás con alguien que sabe y te lo explica o no te enteras”.

"Trabajar y estudiar por libre sin el soporte de una academia es complicado"

Julia Blasco, periodista de 29 años, se encuadra en el target de jóvenes interesados en incorporarse a la Función Pública. Lleva desde 2021 probando suerte por libre en el mundo de las oposiciones para profesionales de la información como personal laboral en varios ministerios. "Es un proceso bastante arduo, sobre todo porque no existen academias que preparen el temario y cada opositor debe hacerlo de cero. Existen academias online que si pagas te mandan apuntes, pero suelen ser una estafa", comenta. Así que está recurriendo a Telegram donde hay grupos de opositores en plazas de Ciencias de la Información en las que comparten experiencias y tratan de ayudarse. "Mucha gente que ha aprobado se ha ofrecido a vender sus apuntes a quien los necesite", señala. En su caso, todo este tiempo ha estado "rehaciendo estos apuntes, tratando de perfeccionarlos, buscando información en internet y en libros e incluso rescatando apuntes de la carrera, pero no está siendo un camino fácil".

El tipo de plazas para el que se presenta suele ser de categoría M2 o M3 y el temario, aparte de la Constitución y leyes, está bastante enfocado a la comunicación y el periodismo. En este momento está preparándose dos oposiciones de la categoría M2 para el Consejo Superior de Deportes y para la Dirección General de Protección Civil y Emergencias. "La ventaja es que el temario no suele variar de año en año, por lo que llevo desde 2021 estudiando lo mismo y quieras que no, te va sonando". Pero también hay desventajas. En esta oposición existen tres fases eliminatorias, con tres exámenes diferentes –tipo test, desarrollo y caso práctico– que pueden unificarse en un día o convocarse en días diferentes. "Si te pasa como a mí que tienes Covid en la fecha de un examen, una celebración o un viaje, pierdes la oportunidad de seguir con el proceso, y desgraciadamente en estos años me ha pasado varias veces", se lamenta.

Compagina el estudio con un trabajo a jornada completa, otro inconveniente para lograr su objetivo. "Trabajar y estudiar por libre sin el soporte de una academia que te pueda ayudar o sin el tiempo necesario para poder dedicarte a ello, es complicado", confiesa Julia. "Este año, a raíz de varias complicaciones con ambas oposiciones en las que estoy apuntada, me he dado cuenta de que o tienes tiempo suficiente para dedicarte a estudiar única y exclusivamente, o es muy difícil llegar a conseguir la plaza". Ya ha perdido la cuenta del número de procesos a los que se ha apuntado, "no llegarán a 10, pero casi", calcula, pero no tira la toalla y trata de motivarse pensando en las ventajas de ser personal laboral, "tener un trabajo 'de por vida', como cualquier funcionario de la Administración, y poder trabajar de periodista con las mismas condiciones, huyendo de los horarios imposibles y las exigencias que traen consigo los medios de comunicación".

Consulta de listados de aspirantes de una oposición (Foto: Kike Rincón)

Así es el funcionario madrileño

El número total de trabajadores de las Administraciones Públicas en todo el país a enero de 2024 era de 2.968.522, casi 3.000 más que en enero de 2023, según datos del Boletín Estadístico del Personal al servicio de las Administraciones Públicas (BEPSAP) publicados por el Ministerio para la transformación digital y de la Función Pública.

En el caso de la Comunidad de Madrid, se contabilizan 443.777 empleados públicos desglosados de la siguiente manera: 227.591 al servicio de la administración autonómica, 56.920 en los distintos ayuntamientos y 159.266 como funcionarios del Estado en Madrid.

Para percibir la evolución de las cifras no hay más que comparar con las de hace una década, en 2015, con un total de 359.498 empleados públicos en las distintas administraciones de la región, de los que 149.220 trabajaban para la comunidad, 53.925 para las administraciones locales y 156.353 para la administración pública estatal.

En los diez años que transcurren entre el 1 de enero de 2015 y el 1 de enero de 2024, donde más ha crecido el personal ha sido en la administración autonómica. El número de efectivos que presta servicios para la Comunidad de Madrid ha aumentado un 31 por ciento, mientras que en el cómputo global han crecido un 19 por ciento.

Según figura en el Boletín estadístico del personal al servicio de la Comunidad de Madrid, de los 195.752 empleados públicos de la administración autonómica, la mayoría son mujeres (74,64 por ciento) y más de la mitad tienen entre 40 y 59 años. Por ámbitos, las instituciones sanitarias concentran el 47,91 por ciento, le sigue la Educación no universitaria (35,08 por ciento), las consejerías y organismos (13,24 por ciento) y la Justicia (3,77 por ciento).

Sobre la cifra de funcionarios con los que cuenta la región, CSIF Madrid considera que “en las distintas administraciones nunca sobra personal. Los ciudadanos de nuestra región tienen derecho a unos servicios públicos de calidad, bien atendidos y acordes a la importancia que los madrileños conceden a estos servicios”. Por ello defienden la necesidad de “reforzar las plantillas para ofrecer unos servicios públicos que cubran las necesidades de los ciudadanos de manera eficaz” tanto en la Administración General del Estado, en la Comunidad de Madrid como en los ayuntamientos madrileños. Coinciden con el sindicato en la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo, donde remarcan que “la plantilla está ajustada a las necesidades que demanda la ciudadanía”.

De modo que, si un opositor quiere asegurar una plaza en la región, tendrá que optar por una oposición de carácter autonómico o local. Las que tienen más tirón en este ámbito son las de auxiliar administrativo o administrativo tanto en la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid. Para preparar estas convocatorias con materiales actualizados y específicos, consulta la plataforma MAD especializada en oposiciones locales en Madrid.

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