La música electrónica en la actualidad goza de enorme popularidad y atrae a un público heterogéneo que no hace distinciones de edad, sexo o condición social. La irrupción de internet y la tecnología digital han facilitado la difusión de este género musical, al mismo tiempo que han abaratado de manera considerable los costes de creación y producción.
Por estas razones, no es de extrañar que cada vez más apasionados no se limitan solo a escuchar estas pistas, sino que deciden sumergirse en la elaboración y transmisión de sus propias canciones de música electrónica. Es el caso de Máximo Bonito Camacho, militar de profesión, conocido por su nombre artístico 'Maxnize'.
Pese a comenzar su carrera profesional solo después de la pandemia, el DJ madrileño se ha ganado un espacio dentro del competitivo mundo de la música electrónica regional. Nacido en Madrid, pero afincado en Collado Villalba, su nombre es conocido en este municipio y en la sierra de Madrid. Su trayectoria vital refleja la firme voluntad de convertir la pasión por la música electrónica en un servicio para todos los amantes de este género.
Una afición que comienza a los 14 años
Maxnize cuenta que su primer contacto con el género techno-house ocurrió en la adolescencia: "Comencé a salir a discotecas a comienzos de los 2000, cuando nadie te pedía el DNI para entrar porque bastaba con aparentar la mayoría de edad y tener buena imagen. Mis amigos y yo nos metimos en el mundillo muy rápido, pero pronto nos dimos cuenta de que ir de fiesta por Madrid todas las semanas era demasiado caro para nuestro bolsillo".
"Entonces se nos ocurrió la idea de organizar las fiestas nosotros mismos en nuestras casas. Y para animar las noches, decidí comprar un equipo de música que en esa época todavía funcionaba con vinilos. De esta manera, me convertí en el pinchadiscos del grupo, un oficio del que disfrutaba muchísimo", relata el DJ.
Un amigo del grupo consiguió un título de productor musical, por lo que el joven Maxnize y él comenzaron incluso a grabar canciones en un estudio, siempre como una afición. Estos años le sirvieron al DJ para aprender numerosas técnicas de sonido y habilidades electrónicas, pero la experiencia llegó a su fin cuando Maxnize ingresó al Ejército a los 21 años de edad.
Las exigencias de la vida castrense
"Tuve que abandonar mi pasatiempo de DJ porque la vida en el cuartel era muy dura y sacrificada. Formaba parte de la Brigada de Paracaidistas del Ejército de Tierra, una unidad de élite que requería un compromiso incondicional. No tenía tiempo ni fuerzas para mantener el compromiso con mi amigo productor", narra Maxnize.
"Tampoco sabía muy bien como disponer de todo mi equipo de producción, y temía que si lo abandonaba en la casa familiar acabaría quedándose obsoleto y sin valor económico alguno. Por esa razón, tomé la desafortunada decisión de venderlo junto a todos mis discos de vinilo, una elección de la que a posteriori me arrepentí bastante", explica.
Maxnize se dedicó en cuerpo y alma a su vocación militar durante casi 10 años, hasta que en 2017 un acontecimiento cambió su vida por completo: "Ese año empecé a salir con mi novia, que a día de hoy sigue siendo mi pareja, y por la cual dejé la Brigada Paracaidista, pedí el traslado de cuartel y acabé estableciéndome en Collado Villalba".
Retomar la pasión de DJ
"Mi novia fue la que me incitó a recuperar mi antigua afición. Me propuso comprar una pequeña mesa de mezcla durante el confinamiento para amenizar las tardes a toda la familia mientras seguíamos encerrados en casa. Eso reactivó mis ganas de pinchar música electrónica, a lo que se sumaron las mayores facilidades que brindan las modernos equipos digitales, además de su precio contenido con respecto al pasado", menciona Maxnize.
La evolución de un mero pasatiempo a un oficio se desarrolló con rapidez. Después de la pandemia, el DJ comenzó a organizar fiestas para las que ya cobraba entrada. Lleva dos años celebrando eventos en toda la sierra de Madrid, y en el municipio de Collado Villalba es ahora una figura con mucha notoriedad.
Maxnize aclara que empezó a cobrar por sus actuaciones porque ahora posee "un equipo de audio muy caro y moderno que se desgasta con el uso. Además, toda la música que uso en fiestas la compro por Internet. Si se descarga gratis, las canciones pierden demasiada calidad y eso se nota mucho en el sonido final".
En cuanto a sus planes de cara al futuro, el DJ-militar asegura: "En la actualidad hago sesiones sobre todo en Collado Villalba y en la sierra. Este verano he trabajado en el Hotel Hita de Navacerrada. Esta experiencia me ha animado a dar un paso decisivo: montar un estudio y crear mi propia música electrónica".
Temas actuales y anhelos futuros
Maxnize posee cuentas en varias plataformas y redes sociales donde ha publicado algunas de sus sesiones. Una sesión es una playlist de música electrónica elaborada por el DJ que se suele poner en discotecas, radios y eventos de todo tipo. El artista se encuentra activo sobre todo en Mixcloud, Twitch e Instagram. Maxnize también colabora con la cadena musical Ibiza Sonica, que reproduce una de sus sesiones de una hora de duración.
"Mi próximo objetivo es darme a conocer en Madrid capital, que es la puerta de entrada al mundillo del género electrónico nacional. A día de hoy, si quieres triunfar cuenta más el personaje que hayas creado para promocionarte que tus propias habilidades de DJ", afirma Maxnize.
"Lo más importante es que la gente te conozca, o que por lo menos les suene tu nombre, porque si no es muy difícil salir adelante. Por esa razón, estoy grabando mis propias canciones para convertirme en DJ-productor. Mi intención es publicar un LP con cinco canciones originales y después, darme a conocer y empezar a hacer directos", detalla el pinchadiscos.
"En tres años he pasado de poner música para mi familia a que me conozcan en todo el pueblo, por lo que mi objetivo es poder hacer realidad mi pasión, una verdadera segunda profesión. La esperanza es que un día pueda centrarme por entero en mi actividad como DJ, pero mantengo los pies en tierra. Soy consciente de que ese camino llevará mucho tiempo, trabajo y sacrificio", remarca Maxnize.
