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La asociación Corazon y Manos es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2017 por los trabajadores de la empresa Clece
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La asociación Corazon y Manos es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2017 por los trabajadores de la empresa Clece

Corazón y Manos: siete años de labor social

Por MDO
lunes 18 de noviembre de 2024, 08:20h
Actualizado: 22/11/2024 07:48h

Solidaridad, colaboración y ayuda. Estos son los pilares sobre los que se fundó, hace ahora 7 años, Corazón y Manos. Una asociación sin ánimo de lucro que fue fruto de una iniciativa altruista de los trabajadores de la empresa Clece, (y atípica pues se trata de una ONG dentro de una compañía), que nació con el objetivo de ayudar a aquellos compañeros que, por diferentes circunstancias, se encontraban ante una situación de necesidad sobrevenida.

“Nosotros pensábamos que con el hecho de tener empleo ya tenías todo ganado para mejorar tu vida, pero no siempre es así”, reflexiona Manuel Marín, vocal de la junta directiva de Corazón y Manos.

Así funciona Corazón y Manos

Dentro de la asociación, Manuel Marín también lleva a cabo la gestión de proyectos. “Sobre todo proporcionamos ayudas puntuales en momentos de crisis para evitar o paliar las consecuencias negativas de situaciones imprevistas que afecten a nuestros trabajadores”, asegura Marín.

Ofrecen su colaboración en circunstancias de diversa índole, pero sus principales líneas de acción se ciñen a emergencia social, vivienda, asesoría jurídica y atención psicoemocional, una línea de actuación que han incorporado hace poco más de un año.

Manuel ha conocido, durante los años que lleva colaborando con la asociación, diversas circunstancias a las que se enfrentan algunos trabajadores. Por ejemplo, puede ocurrir que una persona tenga que abandonar su hogar porque se le acaba el contrato de alquiler y no tiene capacidad de ahorro para cambiar a otro, en el que se suele exigir el adelanto de dos o tres meses más una garantía. “Ante esta situación, nosotros ayudamos con estos primeros pagos y luego la persona arranca de nuevo, siendo autónoma e independiente económicamente”, explica. También nos cuenta el caso de Nora, una compañera que al enterarse de que dos niños, de 2 y 5 años, vecinos de su pueblo, habían quedado huérfanos de madre, y que su padre solo podía cuidarles los fines de semana por su horario de trabajo, decidió hacerse cargo de ellos de lunes a viernes hasta el final del curso, cuando la abuela paterna tuviera todo en regla para venir a vivir a España. De la noche a la mañana, Nora tenía a tres niños en casa (los dos de acogida más su propio hijo de 3 años) y la necesidad de realizar un desembolso económico mucho mayor que el habitual, que rebasaba sus posibilidades. Cuando Corazón y Manos tuvo conocimiento de esta situación se puso manos a la obra para que Nora pudiera afrontar con desahogo la nueva situación.

Su ayuda incluso traspasa fronteras, como ocurrió cuando, tras la invasión de Rusia sobre Ucrania, la asociación organizó un convoy humanitario para ayudar a los afectados por la guerra y traer a España a 22 familiares y amigos ucranianos de trabajadores de Clece para ponerles a salvo de la guerra.

En 2021 Corazón y Manos puso en marcha el servicio gratuito de asesoría jurídica, que prestan gracias a los acuerdos firmados con las clínicas jurídicas de diferentes universidades. Estas asignan el caso a uno de sus estudiantes y su trabajo es supervisado por abogados expertos para proporcionar asesoramiento jurídico profesional: “Llaman a la persona que necesita ayuda, analizan su caso y le explican sus posibilidades”, precisa Marín. Al tiempo que los estudiantes se inician en la práctica profesional, despiertan su conciencia social. “Trabajan con casos preciosos que les marcan, como el asesoramiento para reagrupación familiar. Se trata de un tema complejo, pero cuando consiguen reunir a los padres y los hijos en España se convierte en una experiencia muy gratificante para los estudiantes que han ayudado a llevarlo a cabo”, añade.

Nueva línea de ayuda para atención psicoemocional

 Corazón y Manos ha impulsado un servicio de atención psicoemocional

Una preocupación que ha experimentado un crecimiento exponencial recientemente en la sociedad, y que enfrentan en la asociación desde hace un par de años, es la salud mental. “La pandemia puso de relieve la falta de recursos públicos para atender problemas de salud mental, y todavía continúan sin cubrir las necesidades de gran parte de la sociedad. Nosotros lo hemos comprobado durante los últimos años entre nuestras personas beneficiarias”, asegura Marín. Ante esta situación, desde Corazón y Manos han impulsado un servicio de atención psicoemocional, gratuito, personalizado y de carácter confidencial, asistido por psicólogos profesionales, que ofrece orientación ante diferentes situaciones, tales como crisis personales y familiares, casos de acoso, soledad, depresión o ansiedad, entre otras. Se trata de un servicio telefónico, disponible las 24 horas de los 365 días del año. Esta línea de ayuda ha tenido tan buen acogida, que han llegado a un acuerdo con Clece para proporcionar este servicio, al que han denominado “Cuidado en red”, a los miembros de la compañía de forma gradual.

“Por ahora, atendemos casi a 15.000 personas trabajadoras de Clece y estamos muy contentos de cómo está funcionando. Continuamos trabajando para ampliarlo a toda la plantilla”, comenta.

Aprovechando esta infraestructura, a la vista de la catástrofe que ha provocado la DANA en Valencia y otras provincias de España, Corazón y Manos ha puesto a disposición de cualquier persona afectada que se encuentre en un estado emocional complicado, el servicio gratuito de atención psicoemocional.

Más de 9.000 personas atendidas en 7 años

En estos 7 años, la labor de Corazón y Manos se ha extendido y consolidado. Empezaron ayudando a trabajadores de Clece y ahora han creado una importante red de colaboración con diversas entidades sociales que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad, mujeres víctimas de violencia de género o personas en riesgo de exclusión social. Desde que se creó la asociación, han ayudado a más de 9.000 personas. Durante la pandemia, por ejemplo, fueron capaces de recoger más de 65 toneladas de comida y distribuirla entre quien lo necesitaba. “Hubo gente que siguió cobrando y sus sueldos se mantuvieron. Pero cuando era un hogar que dependía de dos sueldos y el otro cónyuge no pudo mantener el trabajo, algunas familias empezaron a pasar necesidades”, recuerda.

Pero más allá de esas 9.000 personas a las que alguna vez han dado cobertura desde la asociación, a Manuel Marín lo que le enorgullece es otro dato: “Hemos conseguido ayudar a 151 familias que se encontraban en una circunstancia crítica, lo que ha supuesto que más de 350 personas evitasen una situación de exclusión”.

Los casos que atiende Corazón y Manos a veces les llegan derivados por sus colaboradores, pero el tesoro más valioso que poseen es el boca a boca. “Son los oídos de la gente que, sin estar dentro de la asociación, nos conoce y cuando sabe que un compañero o una compañera está en problemas, nos recomienda”, asegura Marín.

Una vez puestos en contacto con la asociación, Corazón y Manos detecta sus necesidades concretas y les ayuda a conseguir los recursos para cubrirlas e impedir que la situación se agrave. Antes de nada, realizan “una evaluación de vulnerabilidad lo más objetiva posible”, explica Marín. Si el caso va adelante, primero gestionan la protección de datos, “porque son datos muy sensibles”, y luego trabajan en red con otras asociaciones y entidades para resolver esta situación.

Hasta ahora, la organización funciona gracias a una red de voluntarios: “Estamos empezando a contratar a gente, pero nos movemos normalmente con voluntariado”, remarca este miembro de la asociación que dispone de unas 15 personas distribuidas por todo el territorio que hacen de intermediarios y le ayudan a llegar a las personas que lo necesitan.

Se financian solo con recursos propios: donaciones privadas y donaciones de sus socios, por eso están en permanente búsqueda de fondos que ayuden a cubrir las necesidades de sus beneficiarios.  En este sentido, Manuel Marín admite: “Somos conscientes de nuestras limitaciones, no podemos ayudar a una persona en procesos que excedan nuestra capacidad”.

Aunque cuentan con unos 150 socios que aportan una cuota anual, gran parte de las ayudas económicas las consiguen a través de su newsletter mensual que llega a unas 6.000 personas de la compañía. “Está funcionando muy bien”, afirma Manuel Marín. Ahí publican, entre otros temas, campañas de crowdfundingpara casos concretos. “Por ejemplo, lanzamos una campaña hace unos meses para ayudar a una familia a la que una riada le destrozó la vivienda y necesitaba empezar de cero. La gente hace aportaciones de 20, 10 o 5 euros, lo que puede o le venga bien en ese momento, y ayuda a sus compañeros a salir de una situación complicada”, explica.

El nombre de la organización benéfica define a la perfección su filosofía y así lo resume Manuel Marín: “Lo que nos mueve es el corazón y lo que tenemos es muchas manos para ayudar. Al final, es algo que hacemos porque nos sale hacerlo, no hay ninguna otra motivación”.

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