Parece que hemos avanzado más en solo unas décadas que en siglos de evolución humana. Una persona que ha vivido aislada por determinadas circunstancias, puede encontrarse con una situación irreal cuando ésta termine. Hace pocos meses se hizo viral la visión del “nuevo” mundo de un hombre que acababa de salir de prisión después de 44 años. Entre otras cosas, se mostraba sorprendido por cómo la gente caminaba por la calle, con el teléfono en la mano y auriculares en las orejas, sin mirarse unos a otros.
A una persona así le costaría bastante ponerse al día de novedades, pero incluso siendo un usuario no experimentado podrá hacer cosas que antes, sin Internet, no podía hacer sin salir de casa.
Ampliar el círculo de amigos
El poder conectarse con amigos en el aquí y el ahora a través de las muy utilizadas aplicaciones de mensajería instantánea es una de las cosas más valoradas en esta nueva era. Entre los efectos positivos que las redes sociales tienen está, precisamente, el que puede sacar a alguien del aislamiento casi total, pensando, por ejemplo, en una persona con movilidad reducida o aquejada de alguna enfermedad.
Hay que reconocer que esto es positivo incluso para quienes estén en plenas facultades físicas para salir a un bar a tomar algo y entablar conversación pero, sin embargo, tienen dificultades para relacionarse con los demás. Las redes proporcionan el punto de anonimato que esa persona busca, porque no muestra las reacciones espontáneas. Por ello, y por el amplísimo número de opciones, el miedo al rechazo se mitiga.
Entre las aplicaciones para ligar, algunas muy utilizadas son Grindr o Tinder. Hoy día proliferan las aplicaciones y páginas webs de contactos, por lo que se hace necesario darse de alta con cierto criterio, que irá en función de lo que se esté buscando.
Diseñar e imprimir
Las nuevas tecnologías también han proporcionado un buen número de herramientas para aventurarse a crear en el ámbito, por ejemplo, de la imagen. Cualquier usuario con los conocimientos mínimos podría hacer trabajos destacables con unos cuantos clics. Pero si hablamos de alguien experimentado con formación específica podríamos hablar de toda una obra de arte.
Un empresario, por ejemplo, puede diseñar su tarjeta de visita e imprimirla en tiempo récord, y probablemente con un coste irrisorio. Así lo pone de manifiesto esta imprenta online, Fid, una imprenta barata con un gran catálogo amplio y variado que incluso se dedica a la impresión offset.
Publicar un libro
El poeta cubano José Martí pronunció en su momento una frase que, con los años, se ha hecho mundialmente conocida: “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo”. Pues bien, mientras que la segunda y la tercera no se pueden hacer a través de Internet, la primera de ellas sí.
Hace unos años no publicaba un libro nadie que no fuera conocido en el mundo literario. Para ser conocido antes que había que escribir algún gran éxito y aceptar las duras condiciones de una editorial que ponía la mano antes de hacer nada. Cuántos creadores no se quedarían en el camino por no pasar por el aro…
Luego llegaron las editoriales independientes y las plataformas de información literaria en la Red, como la editorial Tregolam. Su equipo te propone no solo editar y publicar libro, sino también darle la promoción que necesita, prestarte su energía y sus recursos para que tal derroche de creatividad no caiga en saco roto. Publicar libro, sí. Nunca fue tan fácil.
Buscar información del pasado
Un historiador debía acudir a una hemeroteca o alguna una institución pública o privada para recabar información sobre cierto pasaje de la historia, fuera o no reciente. Vale que con la llegada del teléfono se avanzó mucho, pero nada en comparación con Internet.
Libros de historia, artículos escritos por o sobre personajes célebres, noticias de hace tiempo sean escritas o presentadas audiovisualmente, todo está en la Red. Cierto es que hay que saber a qué fuente acudir, sobre todo si ésta es fidedigna o no. Pero la posibilidad de almacenar en Internet ha promovido incluso iniciativas en diferentes localidades, en las que se invita a sus habitantes a que compartan fotografías antiguas que aún conserven de sus familiares.
De esta forma, lo que antes permanecía olvidado en un cajón, ahora se rescata y es visto por un gran número de personas. Sirve también para mostrar a las nuevas generaciones cómo eran sus antepasados, cómo vestían, qué hacían o dónde iban, lugares que, probablemente, hoy estén muy cambiados. Una manera de recuperar el patrimonio de un pueblo o ciudad, conectar el presente con el pasado.
Visitar (virtualmente) otra ciudad
Fascinados por las prestaciones de los programas informáticos que muestran un globo virtual o panorámicas de 360 grados realizadas en la calle, muchos son los que aun pasan horas y horas delante del ordenador. Es muy útil cuando no se conoce un sitio, para tomar buena nota de cómo es. Evidentemente, los olores, los sonidos y otras sensaciones no se pueden tener.
Hay que reconocer que, de todo lo anterior, poco se puede hacer sin tener nervios de acero si no se dispone de una buena conexión. Pero los test de velocidad de fibra se pueden hacer por Internet, con una prueba de velocidad que será bastante certera. Medir la velocidad ADSL sirve, entre otras cosas, para conocer si se está recibiendo o no el servicio contratado.