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Puerta Grande para Alberto López Simón
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Puerta Grande para Alberto López Simón (Foto: MDO)

Feria de Otoño: Puerta Grande para un López Simón torerazo y heroico

sábado 03 de octubre de 2015, 12:02h
Tercer zambombazo de Alberto López Simón en la cátedra. Tercera puerta grande de 2015, conquistada por agallas, sí; heroicidad, sí. Mas también, por supuesto, con buen toreo. El madrileño, herido por su primero, al que cortó un oreja, se negó a ser operado en la enfermería, y al siguientre le festoneó una faena de emoción, sí. Mas también de macizo toreo 'der güeno', obteniendo el trofeo que era la llave de la saluda a hombros. Y olé. Diego Urdiales pechó con un pésimo lote, como todo el encierro del Puerto, y quedó inédito.

En la cumbre de la tauromaquia. Ahí se ha colocado por méritos propios este nuevo José Tomás que mira por encima del hombro a todas las figuras, figuritas y/o figurones, ramplonas y reyes del destoreo, del toreo pleno de trucos y ratimagos. A ver quién presenta una hoja de servicios a la Fiesta tan de verdad de la buena, tan de verdad cono sus faenas, las de López Simón, se entiende. A ver.

El de Barajas, con una temporada plena de triunfos en plazas importantes, quería subir el último peldaño donde mirar al resto del escalafón con complejo de superioridad. Y a fe que lo hizo, auque no tenía necesidad. Por eso, donde las figuras/figuritas y/o figurones se tapan y esconden sin dar la cara en este ciclo otoñal de la cátedra, él se apunta dos tardes. Aunque por la cornada de este viernes no podrá repetir a las 24 horas, cuando será sustituido por otro coletudo de su misma línea, Gonzalo Caballero, que se doctorará.

Y es que de nuevo López Simón aplicó su tauromaquia, que no es otra que la eterna: pisar terrenos inverosímiles donde todos los bicornes embisten; echarle los engaños por delante, tirar de los bichos con arte, rematar en la cadera y ligar el siguiente muletazo. Así de fácil, en teoría. Así de difícil en la práctica, salvo que se tenga el depósito de testosterona a tope como él.

De esta manera, que desde los tiempos 'tomasistas' se ha perdido, arrancó una oreja al descastado primero, obilgándole por ambos pitones hasta que fue prendido espectacularmente en la pierna izquierda. Pero, visiblemente dolorido, no se arredró y volvió a la carota del bicho para impresionarle -tanto como a los espectadores- con su valor y extraerle emocionantes muletazos.

Negativa a una intevención quirúrgica

Se marchó a la enfermería, de donde salió, en un gesto de raza y amor a la liturgia, para recoger la oreja y meterse otra vez. Nadie pensaba en el milagro, pero repitió como en su primera actuación venteña de este su 'annus mirabilis', el 2 de mayo, cuando tras obtener un trofeo en su primero, y ser también herido con un cornalón, se colocó un torniquete y bordó el toreo con su segundo, arrancándole una oreja, que pudieron ser dos de no marrar a espadas.

También ahora se negó a ser operado y casi se escapó de la enfemería para redondear su tarde heroica de nuevo, frente al siguiente. Y por redondos majestuosos y mandones, látigo y caricia, volvió a estremecer las fibras sensibles del cotarro y ahogarles el corazón con tanta verdad, pues el manso y peligroso funo se refugiaba en tablas y pegaba tornillazos. Pero Simón, con quietud y arte, le extrajo varias series magníficas por ese pitón, una por el izquierdo y le fulminó con un espadazo al encuentro.

Por todo ello echó la segunda oreja -que bien merecieron ser dos- en el esportón, la que descerrojaba los goznes de la Puerta Grande -como en San Isidro- por la que fue sacado en volandas por un gentío, para pasar después al quirófano y ser operado de la conada en la pierna izquierda.

Loor a López Simón, redentor de la Fiesta, tan necesitada como ayuna de heroes, de esos que elevan la tauromaquia al máximo nivel del arte y el valor. De esos con los que no podrían los antitaurinos, porque, como este viernes santo de torería, la gente salió del coso hablando de toros y toreando imaginativamente calle Alcalá arriba y abajo. Loor al número uno, que no pudo obtener nuevos trofeos porque el que cerró función se rompió una mano nada más iniciarse la faena de muleta.

Con similar idea venía Diego Urdiales, tan clásico y serio en sus formas personales y profesionales, pero para nada los descastados bureles que le tocaron en desgracia le ayudaron, por lo que los lidió con oficio y prácticamente quedó inédito. Aunque reste la duda de saber si pudo arriesgar algo más a la manera heroica de quien ocupa desde ya la cima del escalafón.

Ficha del festejo

Cinco toros de Puerto de San Lorenzo, y 4º, sobrero de Valdefresno en sustitución de uno del hierro titular devuelto por inválido: desiguales de presentación y hechuras, descastados y mansos. Diego Urdiales: silencio; saludos; silencio. López Simón: oreja; oreja; ovación. Plaza de Las Ventas, 2 de octubre. 2ª de la Feria de Otoño. Lleno. Incidencias: López Simon resultó herido por su primero con una cornada en la cara posterior del muslo izquierdo con una trayectoria hacia arriba de 12 cm.que alcanza el pubis. Pronóstico reservado.

Crónica del primer festejo: novillos 'ni ni' y aburrimiento

Los taurinos no se quedan atrás, no. Hace años que degenerando el 'bos taurus' a base de quitarle casta y fuerza han logrado el 'bos ni ni'. Sí, animalotes que no tiene ni casta, ni fuerza, ni... 'na'. Animalotes que en lugar de dar miedo, dan pena. Como los corridos en este pésimo inicio de la Feria de Otoño y contra los que estrellaron sus ilusiones la terna de novilleros punteros.

Ojalá la sabiduría y el tópico calé se cumpla y los malos principios del ciclo de octubre demuden a partir del intetesante mano a mano de este viernes entre Diego Urdiales y López Simón y se enderece el serial. Porque, claro, con la pasarela de inválidos que saltó a la arena venteña, con permiso y aprobación de la autoridad -incapaz luego de devolver más que al esmirriado quinto, y porque se lesionó durante la lidia-, la emoción era una entelequia y el aburrimiento en los tendidos una realidad.

Así las buenas maneras en general de Filiberto (en la foto), que extrajo algún natural potable del cuarto, casi pasaron desapercibidas entre el sopor de la parroquia. Cual acoteció de manera parigual con Joaquín Galdós y su lote de fofos enemigos, y con el primero de Alejandro Marcos, con el que apuntó su estilo artístico.

El salmantino ofreció su otra cara, la de valor y oficio ante el feo y mansísimo sobrero, con el que deambuló fácil e incluso le arrancó un par de series por la izquierda. Eso sí, vaya también la crítica al pésimo manejo de la terna de las armas toricidas y a su inclinación por el toreo posmoderno, ya se sabe: retorcimiento, suerte descargada y muletazo hacia fuera. Claro, es la que utilizan las figuras, pero éstas ya están arriba, con o sin justicia, y al trío de este gris festejo le falta mucho. Ellos sabrán.

Ficha del festejo

Cinco novillos de El Torreón, justos de presencia, nobles e inválidos; 5º, sobrero, de Dolores Rufino, basto, manso y peligroso.Filiberto: silencio; división. Alejandro Marcos: silencio tras avidso; silencio tras aviso. Joaquín Galdós: silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 1 de octubre. 1ª de la Feria de Otoño. Dos tercios de entrada.

Alberto López Simón
Alberto López Simón (Foto: MDO)
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