www.madridiario.es
Salón del Vehículo de Ocasión. Coches Smart.
Ampliar
Salón del Vehículo de Ocasión. Coches Smart. (Foto: Elena Trincado)

El primer coche, un viejo amigo

Por MDO
lunes 20 de julio de 2015, 08:24h
Todos los que nos hemos planteado alguna vez deshacernos de nuestro primer coche, hemos pasado por un momento difícil de desapego y nostalgia similar al que sufrimos durante una ruptura amorosa: una parte de nosotros se va. En ese último momento en el que nos preguntamos ¿dónde vender mi coche? La primera respuesta que nuestro cerebro - víctima del pánico - nos envía, es no deshacernos de él y mantenerlo en el garaje. Por si acaso.

A pesar de que nuestro destartalado coche comienza a funcionar como con mente propia, no venderlo se convierte en la idea más firme y convincente: “no está tan mal, todavía podría darle más uso”, “en realidad, podría quedarme con el viejo por si pasa algo con el nuevo”. Algo. ¿Algo como qué?. Cinco años sin que pase nada con un coche de segunda mano y nos inventamos o fantaseamos con la excusa de que de repente algo podría pasarle al nuevo. Entonces ese viejo automóvil compañero de aventuras estará ahí, en el garaje, esperándonos para volver atrás y vivir de nuevo ese primer beso o los viajes de verano de cinco amigos, sombrilla, esterilla y nevera portátil empaquetados en cuatro puertas de los 90 sin aire acondicionado.

De acuerdo con una encuesta del año 2013 realizada por profesionales de la industria automotriz en EEUU, más del 70% de los usuarios con coche confiesan sentirse “muy apegados” a él, con un 36% de esta cifra que recuerda a su primer vehículo como a un “viejo amigo”. Dependencia y comodidad son los principales factores que marcan esta curiosa amistad entre ser humano y máquina. Las respuestas demostraron también que según género y edad, la experiencia de apego es diferente en su forma pero no en la intensidad. Mujeres y jóvenes entre 18 y 24 años afirmaron sentirse especialmente conectados a su coche debido a su apariencia, mientras que más hombres identificaron los buenos recuerdos al volante como el motivo principal de esta unión sentimental. Participantes de entre 55 y 64 años de todos los géneros coincidieron en que la manera de vivir este vínculo con sus coches, como cualquier otra relación personal, evoluciona y se transforma. Ya no importa su apariencia o el recuerdo sino cómo se siente conducirlo en el momento: El carpe diem. A más de un 65% de los encuestados les gustaría decir “adiós” a su coche recorriendo con él su carretera favorita. Al 36% les gustaría que su coche “encontrase un buen hogar”.

El valor sentimental que los automóviles tienen para las personas no es sorprendente. La adquisición de un coche es un evento tan importante en nuestras vidas como una boda, el nacimiento de un hijo o la esperada graduación de fin de carrera. El coche es literalmente el “vehículo” que nos hace posible estar presente en esos momentos. Cuando por fin aprendemos a decir “adiós” a nuestro viejo coche, aprendemos a ser más independientes. Un millón de recuerdos se van empaquetados en esa extensión móvil de nuestra casa, dejando sitio libre para otro millón más.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios