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David Ortega, portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid
David Ortega, portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid

Vivienda social

lunes 23 de febrero de 2015, 11:04h

¿A quién no le llegan al alma las imágenes de familias, algunas de ellos con bebés en sus brazos, que deben abandonar su vivienda por un desahucio? Es un drama humano, una herida en nuestra sociedad, y también la muestra de un fracaso político, fracaso que se acrecienta cuando la vivienda que se deja atrás fue construida con dinero público y con una finalidad pública. Y lamentablemente, es una escena cada vez más frecuente en la ciudad de Madrid, de cuyo Ayuntamiento soy concejal. ¿Qué está pasando? ¿Cómo hemos llegado a este punto?

La crónica de este fracaso se resume en cuatro letras: EMVS, las siglas de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo. Es una compañía 100% propiedad del Ayuntamiento de Madrid, y que hace muchos años (demasiados) era un buen ejemplo de cómo desarrollar políticas públicas de vivienda, en una ciudad con el suficiente alma como para no dejar a nadie atrás. Pero desde hace aproximadamente unos ocho años, la EMVS no es ni rastro de lo que fue.

Sus males empezaron a manifestarse a mediados de la década pasada, cuando, con el inefable alcalde Gallardón al frente, la EMVS comenzó una suicida compra de terrenos al propio Ayuntamiento: parcelas por las que se pagaron, en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria, casi 250 millones de euros y cuyo valor contable, en 2013, era de 77 millones de euros.

La empresa entró entonces en una espiral autodestructiva en la que todavía se encuentra. El punto de no retorno fue la decisión política de comenzar a vender pisos protegidos y con inquilinos a fondos buitres, que, de forma tan evidente como legítima, tienen como único objetivo la rentabilidad económica. En una enorme muestra de cinismo, el Ayuntamiento del PP prometió que los inquilinos de esas viviendas sociales no iban a notar nada: sólo cambiaba su casero. Pero el tiempo les ha desmentido, las condiciones de los alquileres han ido variando y la gente sin recursos va siendo, en un inmisericorde goteo, desahuciada.

Para UPyD, el partido del que soy portavoz en el Ayuntamiento y por el que me presentó a la alcaldía en las elecciones de mayo, todo parte de un enfoque erróneo: el Ayuntamiento de Madrid está dispuesto a cualquier cosa para no cerrar la EMVS, amenazada por las leyes estatales que establecen su disolución si está en números rojos. Y ese 'cualquier cosa' se ha plasmado en (mal)vender pisos sociales para obtener dinero rápido. El dinero entra, pero la gente sale de las viviendas protegidas. Han vendido el coche para comprar gasolina. Cada año, la EMVS, con su plantilla cargada de altos directivos, cuesta a los madrileños más de 50 millones de euros.

A partir de mayo, UPyD va a transformar esta situación. Vamos a primar a las personas, y no a las empresas municipales. No vamos a dejar a ninguna familia en la calle por una deuda de 1.000 euros, como sucede ahora. Vamos, en definitiva, a dejar de confundir el instrumento con la finalidad: vamos a tener una política de vivienda social digna de la capital de España.

David Ortega es portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid, y su candidato para las elecciones municipales de 2015

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