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Los zapatos de Tania

Por Víctor Arribas
lunes 09 de febrero de 2015, 10:18h
Actualizado: 09/02/2015 10:31h

Con una curiosa y forzada metáfora ha explicado la nueva lideresa de la izquierda madrileña el que será su devenir en los próximos meses: "El primer día que se inicia un camino es difícil decir cuánto se gastan los zapatos". Si se refería a los suyos, la insólita figura literaria no puede ser más acertada. Si la aplicamos a quienes ha querido desbancar de sus responsabilidades orgánicas dentro de IU-Madrid con el poco democrático sistema del puñetazo en la mesa, es de todos conocido el desgaste de los zapatos de Ángel Pérez o Gregorio Gordo. La infantería de esta nueva generación de dirigentes de izquierda conoce poco de las reglas establecidas y muestra un mínimo respeto a los procedimientos internos de los partidos. Su estrategia es "quítate tú porque llego yo" en un peculiar juego de tronos disfrazado de indignación por responsabilidades políticas no demostradas pero aireadas como pretexto para la renovación jerárquica. La acusación de Tania Sánchez y Alberto Garzón contra los representantes institucionales de IU en Madrid puede servir con el mismo peregrino argumento para acusarla a ella de idéntico delito político: era concejala de un Ayuntamiento madrileño, y las corporaciones locales elegían a sus representantes en los órganos de dirección de la Caja, y sería por tanto responsable del uso que los designados hicieran de una tarjeta de crédito a todas luces ilegal e inmoral. Esa excusa no se sostiene, como bien saben los nuevos inquisidores.

Cuando Ángel Pérez ingresó en el Partido Comunista en 1972, después de una trayectoria intensa como líder sindical respetado y admirado por sus compañeros conductores de Metro de Madrid, faltaban siete años para que Tania Sánchez naciera. Cuando Tania iba al instituto en Rivas a los catorce años, Pérez fue nombrado y elegido por las bases de IU como coordinador regional, y coincidiendo con los 16 años de la adolescente (la edad a la que una década después ya habría podido abortar sin conocimiento de sus padres) Pérez era candidato de IU a la presidencia de la CAM y se medía con Ruiz Gallardón en los debates más brillantes, ingeniosos y respetuosos que recuerda el hemiciclo autonómico, ubicado por entonces en el caserón de la calle San Bernardo que Tania no ha conocido como sede de la Asamblea de Madrid. Sí conoce bien los modernos y confortables escaños con sillones de cuero de la nueva cámara de Vallecas, en los que ha permanecido los últimos cuatro años en un casi absoluto anonimato hasta que comenzara a aparecer en tertulias televisivas. Allí ha estado gracias a los dirigentes a los que ahora ha querido tumbar por mor de un arrebato de supuesta popularidad.

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