Tras varios años de vacas flacas y camiones de asfalto aún más flacos, y de sus terribles consecuencias sobre los pavimentos de las calles y sobre ruedas y amortiguadores de nuestros vehículos, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido devolver a la capital la tan añorada Operación Asfalto. Será desde ya, y con un presupuesto de 38 millones de euros en tres años, un presupuesto muy fuerte que devuelve a épocas mejores en inversiones.
A veces, los sueños se cumplen. Muchos madrileños llevamos años soñando con que las calzadas vuelvan a ser superficies cuidadas, pintadas, uniformes, y no acúmulos de grietas, agujeros y socavones donde peligra la suspensión de los coches. No es exageración: tengo compañeros que han venido a preguntarme si se podía denunciar al Ayuntamiento tras haber pinchado en una grieta más grande de lo normal.
Parece broma, pero no lo es: en Madrid hay un parque automovilístico de dos millones de coches, a los que se une otro millón al menos que llega del extrarradio para trabajar, comprar, ir al cine o los teatros, a médicos o a estudiar. Los ciudadanos entienden que hay crisis, que hay recortes, que hay restricciones, que se cobre por servicios que antes eran gratis... pero si tu Ayuntamiento no tiene las calles limpias, las calzadas en condiciones y las luces en marcha, entonces empiezan a preguntarse para qué sirve un Gobierno municipal. Son servicios básicos, y pocas cosas dan mayor impresión de abandono y descuido que atravesar cada día la misma calle para comprobar que, mes tras mes, sigue "adornada" con los mismos baches.