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Campamento 'comanche'

Por Enrique Villalba
martes 06 de agosto de 2013, 08:10h

Los vecinos del barrio de Campamento denuncian un incremento exponencial de la delincuencia. Agresiones sexuales, robos a plena luz del día y tráfico de drogas son algunos de los delitos que se han intensificado en los últimos meses.

  • Lugar donde violaron a una joven en Campamento

    Lugar donde violaron a una joven en Campamento
    Enrique Villalba

  • Callejón peligroso de Campamento

    Callejón peligroso de Campamento
    Enrique Villalba

  • Plaza de Patricio Martínez

    Plaza de Patricio Martínez
    Enrique Villalba

  • Resultados de una hoguera realizada tras un botellón

    Resultados de una hoguera realizada tras un botellón
    Enrique Villalba

  • Una de las zonas con más delincuencia del barrio

    Una de las zonas con más delincuencia del barrio
    Enrique Villalba

"Serían las once de la noche. Me metí por un callejón para atajar hasta mi casa. Sentí que alguien estaba detrás y se acercaba rápidamente. Cuando me di la vuelta vi a un hombre que se me abalanzaba y me cogía del brazo. Otro vigilaba al principio de la calle. Me puse a gritar y ambos salieron corriendo". La que habla es María (nombre falso), una joven del barrio de Campamento que estuvo a punto de ser agredida sexualmente el 26 de julio cuando volvía de trabajar. En los últimos meses, en esa zona del distrito de Latina ha habido varias agresiones sexuales que la Policía está investigando. El 3 de marzo una joven que iba al hospital fue violada en una zona de hierbas altas en un descampado junto a la calle Sanchidrián. Poco después, una chica de 15 años se salvó por los pelos de correr la misma suerte. No han sido las únicas. Todas las jóvenes del barrio miran a su espalda constantemente. "Un tipo me sigue cuando voy a trabajar y trata de verme por los cristales del negocio cuando me estoy cambiando. Dicen que lo hace con muchas mujeres para luego ir a masturbarse a un parque", comenta una tendera del barrio.

El regreso de las agresiones sexuales al barrio y sus alrededores es, a juicio de una vecina de toda la vida, solo la novedad de una situación de inseguridad que comenzó al inicio de la crisis. "Siempre ha sido un barrio tranquilísimo, pero desde hace cuatro o cinco años tenemos que tener mucho cuidado. En los últimos meses la situación se ha vuelto inaguantable. Hasta hace poco había como mínimo tres robos a la semana. Cuando se produjo la violación, los vecinos nos movilizamos", explica Luis Hernández, presidente de la asociación de vecinos y del centro de mayores del barrio. Una plataforma integrada por vecinos y comerciantes se manifestó el 26 de junio para denunciar la situación.

Las policías nacional y municipal aseguran trabajar coordinadas para atajar el problema, aunque Jefatura Superior de Policía se niega a aportar datos de la situación real del barrio. Fuentes de la comisaría de avenida de Los Poblados admiten que entre abril y junio la situación puso al límite de su capacidad a los efectivos policiales de la zona, ya limitados para el extenso ámbito ante el que tienen que responder. Sin embargo, parece que ya han observado que las aguas vuelven poco a poco a su cauce, algo en lo que disienten los vecinos.

En el barrio, ninguna mujer lleva joyas. "Te roban cuando sales o entras en el portal. El otro día le quitaron a una vecina de 84 años una medalla echándola sobre un coche, luego la empujaron, se cayó y se rompió la cadera", comenta una vecina. "Van a por la gente indefensa o cuando no estás atento. La sensación es que nos están vigilando para ver cuándo nos pueden pegar el palo", asegura un comerciante. Hernández incide en que la configuración del barrio, con muchos arbustos y zonas estrechas de paso, y una población muy envejecida, facilitan la labor a los ladrones. Tampoco ayudan los problemas de iluminación que hay en varias calles de Campamento. Los vecinos han rebautizado algunas calles ante la situación. La plaza de Patricio Martínez es conocida como la 'plaza de la Morralla' y las calles Azor y Mirlo, las calles de 'los Pajarracos'.

A medida que los vecinos hablan, se gesta una ansiedad generalizada. "Les pido a mis padres o a mi hermano que vengan a buscarme al salir de trabajar"; "A partir de las diez de la noche no se puede salir a la calle"... Son los comentarios más habituales. Creen que se ha roto la antigua convivencia. Cualquiera al que se pregunte tiene la misma sensación de inseguridad, aunque nadie puede señalar en concreto quién es el culpable. Unos hablan de los inmigrantes, otros del exceso de parados de larga duración desesperados por su situación, otros de los okupas en muchos pisos propiedad de bancos y otros de bandas de delincuentes itinerantes que usan la Casa de Campo como centro de operaciones. Hace dos semanas acuchillaron a dos chinos en la calle de Carballino, uno de los puntos más complicados del barrio. Todo el mundo sabe en el barrio que en esa zona se vende droga. Otro de los puntos más peligrosos es el de los pasajes subterráneos. La asociación insiste a los vecinos en que no crucen solos estos túneles porque tienen mala visibilidad y, ante una eventual situación de peligro, no hay salida.

Según datos estadísticos municipales, el barrio de Campamento tiene 19.631 vecinos, de los que el 23,43 por ciento son mayores de 65 años. El 18,08 por ciento son inmigrantes y hay un paro de más del 13 por ciento. La Fundación de Estudios Ciudadanos ya señalaba en 2007 que Campamento era un barrio con potenciales problemas por el envejecimiento, el bajo estatus, la vivienda deteriorada, el nivel de renta medio-bajo, el alto peso de la inmigración y la conflictividad relacionada con el tráfico de drogas.

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