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La sanidad en Madrid

Por Luis Miguel Boto
martes 16 de julio de 2013, 10:08h

El pasado día 11 el Tribunal Constitucional suspendía de forma cautelar el procedimiento de licitación de la gestión de 6 hospitales públicos madrileños. Ante tal situación y la diversidad de opiniones vertidas al respecto me gustaría hacer una serie de consideraciones:

Primero: El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dispuesto la suspensión provisional de la ejecución del proceso de licitación, sin escuchar a la Comunidad de Madrid, si bien es cierto que da tres días para presentación de alegaciones.

Segundo: el Tribunal no se ha pronunciado sobre la reforma sino que exclusivamente ha puesto sobre la mesa un teórico error formal que todavía está por dilucidar.

Tercero: hasta lo que yo sé, no he visto ninguna propuesta del PSOE en materia sanitaria más allá de decir que los madrileños deberían ir a los hospitales de gestión indirecta con la tarjeta de crédito en la boca en vez de la sanitaria y que Tomás Gómez aboga por limitar al 14 por ciento la inversión privada en la sanidad. Eso es hilar fino.

Cuarto: A lo largo de los años que estuvo gobernando el PSOE en la Comunidad (desde 1982 a 1995) cerraron el Hospital de la Cruz Roja, el Instituto Provincial de Rehabilitación, el Instituto Nacional de Oncología, la Clínica de la Marina, el Hospital del Aire y el Hospital de la Alcaldesa en el Escorial.

Quinto: En los últimos 10 años diferentes gobiernos del PP han abierto en la Comunidad de Madrid 10 nuevos hospitales públicos, además de la Maternidad de O´Donnell.

Sexto: Andalucía ha abierto 2 hospitales en 18 años. Además, tiene la menor tasa de camas por habitante de España. Si el modelo del PSOE en Sanidad aboga por una mejora en la asistencia tiene una forma muy especial de no demostrarlo donde gobierna.

Séptimo: los hospitales con gestión indirecta en la Comunidad de Madrid no tienen una peor nota que los gestionados por gestión directa. Al igual que en otros sitios, los clientes siempre tienen la razón.

Octavo y último: nos estamos acostumbrando no pocas veces a utilizar el Tribunal Constitucional como una tercera cámara legislativa. Todo lo que no se gana en el Congreso o en el Senado se recurre. Solo pido al Tribunal que decida lo que decida, lo haga en el menor tiempo posible. Sería absurdo paralizar la reforma para que dentro de ocho o diez años se falle admitiendo la legalidad de la misma. Para el propio sistema puede ser demasiado tarde.

 

Luis Miguel Boto, concejal presidente del distrito de Chamartín

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