Creada por encargo directo del festival de Mérida, la obra de Del Arco -reciente premio Valle Inclán- está teniendo un gran recorrido por toda la geografía nacional y esperan llevarla en los próximos meses a Latinoamérica.
El espectador se encuentra a la actriz sola en el escenario encarnado a una Helena crepuscular. El mito griego solo busca el olvido tras el juicio a que se somete. Es una mujer madura, vulgarmente vestida de rojo, melena rubia también llamativa. Sin dejar de beber, desgrana su historia, la que las obras de teatro en que aparece apenas nos cuentan. Porque en la literatura ha sido siempre un personaje aludido, motivo de guerras, pero nunca se la ha dado voz.
Esa circunstancia movió al autor-director a escribirle una obra solo para ella. Después, Helena hará un mutis definitivo. El veredicto sobre los hechos que nos ha narrado deberá pronunciarlo el espectador en su casa. En su primera salida a escena, el personaje le permitió ganar a la intérprete el mismo galardón que hace unas semanas se llevó el dramaturgo. Parece clara, entonces, la sentencia a esta zorra.