Los olores del PAU de Vallecas persisten pese a las mejoras en Valdemingómez
miércoles 23 de noviembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 24/11/2011 16:25h
Pese a las mejoras realizadas en el Parque Tecnológico de Valdemingómez, los malos olores persisten en el PAU de Vallecas. Desde la asociación de vecinos aseguran que sigue siendo el "típico olor a basura".
Este martes la directora de Valdemingómez ha explicado en la Comisión de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid las medidas adoptadas para reducir los olores procedentes de la planta de tratamiento de residuos en respuesta a una pregunta de la concejala de IU Raquel López. Según ha explicado Miriam Sánchez, ya no se realiza compostaje en la planta de Las Lomas, la única en la que todavía se realizaba este proceso de fermentación de materia orgánica al aire libre.
El lugar dejó de ser usado para compostaje en agosto y la materia orgánica se deriva ahora a la biometanización, que es una fermentación acelerada realizada en lugares cerrados. El estudio olfatométrico que solicitó el Defensor del Pueblo al Ayuntamiento de Madrid y que finalmente se realizó indica que con esta medida se reduciría el hedor en un 80 por ciento.
López ha agradecido en nombre de los vecinos esta medida, pero aún así ha criticado que "sigue oliendo". También denunció que el estudio se realizó en un solo día y que los vientos hacen variar mucho de un momento a otro la percepción del olor. Rosa Mª Pérez, presidenta de la asociación vecinal del Ensanche de Vallecas, aseguró a este digital que "sigue siendo el típico olor a basura, pero puede proceder de otros puntos". Entre ellos señaló las cámaras de compostaje "que suelen tener las puertas abiertas todo el tiempo" o vertederos incontrolados. "Sigue siendo molesto. A mí nunca me había pasado, pero el otro día hasta me mareaba". En la zona hay además varias depuradas de agua y otras instalaciones que pueden producir olores.
Desarrollo urbanístico
La responsable de Valdemingómez también explicó en la comisión que se van a tomar más medidas para reducir el olor como reducir la aportación de materia orgánica al vertedero y desgasificar las celdas del antiguo, así como incluir estudios olfatométricos en los nuevos pliegos de contratación. Los vecinos están haciendo una colecta para hacer su propio estudio.
En cualquier caso, como señala el propio Defensor del Pueblo, aunque el desarrollo urbanístico está a dos kilómetros del foco de emisiones, como marca la normativa, esta medida no ha servido para resolver el problema de malos olores.