lunes 09 de mayo de 2011, 00:00h
Actualizado: 13/05/2011 17:39h
No me gusta el método elegido para debatir en Telemadrid por la sencilla razón de que lo que nos hemos encontrado el domingo no es exactamente un debate sino una sucesión de intervenciones reguladas por cronómetro en el que los participantes debían ir por parejas, como la Guardia Civil. Cierto es que, a falta de pan, mejor lo que vimos que nada. De todas formas nos habría encantado que los intervinientes se quitaran la palabra, pusieran más énfasis y hasta se acaloraran en alguna ocasión si ello suponía clarificar las ideas del espectador.
Tan sólo el bloque en el que Tomás Gómez y Esperanza Aguirre se enfrentaron tuvo más empaque, quizás porque ambos, a diferencia de Gregorio Gordo, dejaron de leer papeles y se fajaron en una discusión -eso sí uno tras otro-, sobre lo mal que se ha hecho, según Gómez; sobre lo bien que se ha hecho en comparación con lo mal que lo ha hecho Rodríguez Zapatero, según Aguirre; sobre lo que se nos a venir encima con supuestos copagos sanitarios y privatizaciones por doquier, según Gómez, y sobre lo que se nos vendría encima si Gómez pudiera gobernar la Comunidad siguiendo el ejemplo del actual presidente de Gobierno.
De la intervenciones de los tres participantes se pueden obtener tres ideas:
1) Gordo intentó dar la imagen de que las diferencias con el PSOE no son tan amplias como con el PP pero existen y son suficientes para que los votantes no se equivoquen pensando, como insiste el PP, en que votar a PSOE e IU es lo mismo porque formarían un gobierno de coalición.
2)Tomás Gómez mostró que se lo había preparado, incluso se sacó algún as de la manga como la carta de los constructores que no le gustó nada a Aguirre y apuntó algunas propuestas del plan electoral del PSM.
3)Aguirre continuó, en línea con las directrices del partido, en establecer comparaciones entre lo mal que va España y lo menos mal que va la Comunidad de Madrid, diferencias que se podrían perder en caso de que no se revalidara la mayoría absoluta de la que goza el PP.
No fue el debate que todos esperábamos, bueno, el que esperábamos algunos pues tan sólo fue visto por 175.000 espectadores, una cifra exigua y preocupante a dos semanas de unas elecciones, sobre todo si se tiene en cuenta que es el único debate que se va a televisar en el ámbito autonómico.