Los bancos de huesos son un recurso fundamental para la traumatología y la ortopedia, que cada día ven más desarrollada su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas con ciertas dolencias. Madridiario ha visitado uno de los más grandes de Madrid en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, que cuenta con estas instalaciones desde 1999.
Desde mediados del siglo XX los trasplantes de órganos se convirtieron en una práctica quirúrgica habitual en los hospitales de todo el mundo. Riñones, pulmones, hígado o corazón comenzaron a ser trasplantados en pacientes con distintas patologías.
Además de estos órganos, también se comenzó a realizar otro tipo de trasplantes más desconocidos pero muy exitosos, como los de huesos y tejidos musculares. Pese a mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer óseo o lesiones deportivas, estas operaciones lograron mucho menos eco entre la población y la comunidad científica.
Con el fin de promocionar y mejorar la gestión de estas intervenciones, en los años 60 comenzaron a aparecer los bancos de huesos. Estas entidades, además de extraer los tejidos de los donantes y realizar o colaborar en los trasplantes, se dedican a almacenar las piezas extraídas para ofrecer la mejor calidad del tejido y una mayor rapidez a la hora de distribuirlos a los distintos pacientes.
El Hospital Universitario Fundación Alcorcón tiene uno de los bancos de huesos más grandes de la Comunidad de Madrid. Esta unidad se inauguró en 1999 y desde entonces ha beneficiado a 1.221 pacientes con las 318 donaciones que ha obtenido el banco desde su apertura, además de suministrar unidades de tejidos a otros 48 centros hospitalarios.
Los donantes
Los huesos que se almacenan en el banco pueden venir de dos vías. En primer lugar, pueden haber sido cedidos por pacientes vivos cuando estos han sido sometidos a una intervención para implantarles una prótesis de cadera, para lo cual es necesario quitar la cabeza del fémur. Por ello, tal y como hicieron 12 personas en el año 2009, el paciente puede donar esa parte del hueso que a él ya no le es útil.
Otra opción son los donantes fallecidos, que además de donar los órganos puede donar una serie de huesos y tejidos para el banco. Las piezas que se suelen extraer son los huesos de las extremidades inferiores, superiores y el tendón rotuliano, aunque “cualquier hueso es potencialmente extraíble”, como afirma el doctor Javier Martínez, director del banco de huesos del Hospital Universitario Fundación Alcorcón. “De cada donante se adquieren entre 20 y 40 piezas” que pueden ser implantadas en distintos pacientes. Una vez extraídos, los huesos son sustituidos por “barras expansibles que se adaptan a la longitud de la pieza que se ha retirado” para entregar el cuerpo a los familiares del donante en las mejores condiciones.
Usos Las intervenciones más frecuentes, según comenta el doctor Martínez a Madridiario, son las lesiones de ligamentos de los deportistas, como la rotura del ligamento cruzado anterior. En esta lesión, si el paciente es un deportista de elite o no puede utilizar un tejido de su propio organismo, se utilizan tendones de donantes fallecidos.
Otras cirugías son las que tratan de eliminar tumores óseos en los que hay que quitar una parte importante de un hueso. En este caso, o se sustituye por una “prótesis metálica gigante” o bien por un injerto de hueso.
Por último, se da el caso de los recambios de las prótesis. Cuando pasan algunos años y estas se empiezan a desgastar, el hueso va desapareciendo por el roce. Llegados a este punto, es necesario sustituir parte del hueso dañado.
La ventaja que estos trasplantes ofrecen frente a los de órganos es que no hay rechazo alguno por parte del receptor, ya que “no tienen un número elevado de células”, lo que hace que “el tratamiento antirrechazo sea innecesario”.
El éxito de este tipo de intervenciones es tal, que “cuando el hueso se incorpora al receptor” y pasado un tiempo de recuperación, es “imposible determinar hasta dónde llega el hueso propio y dónde el del trasplante”, asegura el doctor Martínez.
Conservación El banco del Hospital Universitario Fundación Alcorcón guarda actualmente 160 piezas. Para su conservación, una vez extraídas, los propios cirujanos trocean las piezas en los fragmentos en los que van a ser utilizadas después. A continuación, los envuelven en una serie de paños y los guardan en unos congeladores que están a una temperatura de entre 70 y 80 grados centígrados para que se conserven en perfectas condiciones.
La gran demanda de estos tejidos hace que en este banco haya una gran entrada y salida de piezas, ya que abastece tanto a Madrid como al resto de España. Por ello, y dados los rápidos avances de la cirugía ortopédica, la falta de huesos es continua, afirma el doctor Martínez. Para ello, desde este hospital tratan de concienciar y dar a conocer los beneficios que los trasplantes de este tipo de tejidos ofrecen para favorecer la donación.
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