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El dragón siempre despierto

El dragón siempre despierto

Por Celia G. Naranjo
viernes 19 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 25/02/2010 16:56h
El Dragón de La Elipa está amenazado de muerte, pero La Elipa es un dragón en la flor de la vida. Un barrio siempre despierto y alerta para que los gobernantes no se olviden de él, dispuesto a sacudirse la resaca dominguera para dejar claro que el dragón no debe desaparecer; igual que veló tarde sí y tarde también para conseguir el metro o, todavía, para que sus vecinos no tengan que desplazarse hasta la Cochinchina para ir al centro de salud. Donde la generación 'ni-ni' se levanta del sofá de sus padres para montar un centro social 'okupado' frente al cementerio o construir la carroza que paseará el orgullo elipeño en el Carnaval; donde un proyecto fotográfico llamado 'Elipographic' es posible.

La Elipa tiene un mercado numantino donde los abuelos no están solos; saludan a padres cuarentones y jóvenes a quienes les gusta llevar el pescado fresco en bolsas de tela. También hay muchos parados y adolescentes que dan la espalda a las 'mafias' de los parques para irse a rimar con mucho 'flow', y cincuentones que dejan a los treintañeros el legado del movimiento vecinal, para que la asociación no se convierta, como en otras zonas de Madrid, en una prolongación del hogar del jubilado. Y todos juntos corren una vez al año para que al pinar, el pulmón de La Elipa, le prodiguen los cuidados que se merece.

A diferencia de Jim Dinamita, yo no nací en La Elipa. Llegué allí buscando vida más allá del letargo social de Madrid y encontré un hueco en la plaza, un lugar de abastecimiento en el mercado y una cerveza en la taberna. Y, como a los 'nativos', el Dragón se me antojó un símbolo cargado de futuro. Por eso se me caía el alma a los pies al verlo tan abandonado. Por suerte nunca estuvo solo. Y ahora menos que nunca, cuando miles de personas piden a gritos en la Red su conservación y su respeto. Este domingo, escenificarán su demanda posando para inmortalizar esos 'mimos' vecinales que siempre ha tenido el 'viejo verde' que se coló en la infancia de los niños de toda España en el cierre de Barrio Sésamo. Para que el dragón siga despierto y no quede condenado al sueño de los justos de La Elipa.
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