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Actuación social sobre la Gran Vía

Actuación social sobre la Gran Vía

Por Ángel del Río
martes 12 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 19/01/2010 11:16h
Ruiz-Gallardón pide ideas para hacer algo con la Gran Vía, con motivo del primer centenario de lo que fue la gran apertura urbanística de Madrid. El alcalde no quiere que esta efeméride pase sin pena ni gloria y hay que aprovechar fechas emblemáticas para actuaciones que mejoren el estado de las cosas.

Independientemente de todas las ideas que se puedan tener, de todas las luces que se puedan encender, de todas las iniciativas que puedan surgir para mejorar y dar otro aire a la Gran Vía, hay una necesidad básica que resolver, un asunto que solucionar, porque de otra manera de nada valdría actuaciones estéticas. El gran problema de la Gran Vía en este momento es de tipo social más que urbanístico.

El escaparate de Madrid se ha ido degradando de una forma progresiva y si se quiere rehabilitar como la gran avenida madrileña, como la vena neurálgica de la trama urbana, es preciso actuar sobre esa degradación social que se escenifica con retablos humanos de mendicidad sobre las aceras, de pobres durmientes a las entradas de prestigiosos comercios; sobre la inseguridad que se palpa en actos delictivos generalmente protagonizados por tironeros y carteristas, que inquietan la tranquilidad del viandante, sobre todo del turista; no puede ser tampoco esta Gran Vía un escaparate donde se exhibe la prostitución callejera, y no sólo estos problemas se detectan en plena avenida, sino en sus aledaños, a sus espaldas, como pueda ser la calle de la Montera, que pese a las cámaras callejeras, sigue exponiendo la prostitución a la vista de todos; o en las calles del Barco, de Valverde, lo que fue y sigue siendo el “barrio chino” de Madrid.

Mendicidad, delincuencia, prostitución, cabalgan por la centenaria Gran Vía, y mientras no haya una actuación social que erradique estos fenómenos, de nada valdrán otras ideas, otras iniciativas para ver qué se quiere hacer con la Gran Vía del futuro. Luego podremos decidir una limpieza integral de las fachadas de sus edificios, la erradicación de cartelones publicitarios, de luminosos verbeneros y otros colgajos en inmuebles nobles.

Luego podemos hablar de situar y señalizar algunos puntos de esta Gran Vía donde se produjeron hechos históricos o acontecimientos singulares, de recuperar algunos elementos del ornato urbano que desaparecieron por la desidia, el desinterés, quizá de responder a una iniciativa de representar en el Teatro Real la zarzuela “La Gran Vía”, con Plácido Domingo y Montserrat Caballé con motivo del centenario, aunque a Gallardón, parece, que inicialmente no le hace mucha gracia, le suena a trasnochado, en cuyo caso debe acudir a la señora Piccirilli, la autora intelectual de la Cabalgata de Reyes y de otros eventos callejeros, para que se le ocurra otra cosa, quizá un concierto de folk zulú, por aquello del año de la alianza de culturas. En fin, ya vendrán las ideas, pero antes, hay que someter a la Gran Vía a un proceso de rehabilitación social.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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