Trazados discontinuos, aislados o construidos restando espacio al peatón. Estas son algunas de las críticas que hacen las asociaciones ciclistas y de peatones a los alrededor de 40 kilómetros de vías ciclistas que se han puesto en marcha durante este año en la ciudad de Madrid. El Ayuntamiento reconoce que deberían ir por la calzada, pero justifica que un tercio, según sus datos, vaya por la acera con el fin de que se pierda el miedo a montar en bicicleta.
Con el Fondo Estatal de Inversión Local se puso en marcha la construcción de
seis itinerarios ciclistas, a los que hay que sumar el que acaba de estrenar General Ricardos. En total, algo más de 40 kilómetros que forman parte del Plan Director de Movilidad Ciclista, que prevé que se alcancen en 2016 los 575 kilómetros. El anuncio de los nuevos recorridos fue recibido con optimismo. Con los carriles casi terminados, las críticas han comenzado a aflorar. Las más importantes son:
Menos espacio para el peatón. Pese a que el propio Plan Director de la Movilidad Ciclista de Madrid establece que "la inserción de una vía ciclista nunca debe ser a costa de la calidad del espacio peatonal", algunas de las nuevas vías han sido realizadas utilizando la acera e incluso reduciendo la zona peatonal.
Así sucede en el paseo de Corbera (donde a pesar de quitar un carril a los vehículos, la parte más baja de la acera queda prácticamente fuera de uso para los peatones) en la calle de los Hermanos García Noblejas (que tiene una gran capacidad para coches) o en el cruce de calle de José del Hierro con Arturo Soria.

"No se le está dedicando el espacio suficiente a los carriles bici y se está haciendo a costa del peatón cuando hay que quitarle espacio al coche", afirma Iñaki Díaz de Etura, portavoz de Pedalibre. "El plan director se está sacrificando a la hora de plasmarlo en la realidad. Cuando hay que decidir de dónde se quita espacio, se apuesta por las aceras", añade el presidente de la asociación A pie, Marcos Montes, que recuerda que la bici es "un medio de transporte amigo".
Desde el Ayuntamiento, José Luis Sanz, técnico de la Dirección General de Planificación de Obras, afirma que solo un tercio de los nuevos carriles van por la acera y que en pocos casos, como en García Noblejas, se quita espacio al peatón. "La construcción en aceras no es la solución definitiva. Pero en una primera etapa de la construcción de vías ciclistas queremos animar a la gente a que los utilice y se sienta segura. En un futuro se usará más la calzada", añade Sanz. Según sus cálculos, otro tercio de los nuevos carriles va por la cazada y el otro por parques o zonas terrizas.
Nuevos conflictos. Esta confluencia de espacios para peatones y ciclistas "ya está provocando conflictos entre peatones y ciclistas, ya que se roba espacio a los peatones y se crea una imagen negativa de la bicicleta, lo que puede llevar a una oposición a que se creen más carriles", vaticina Montes, de A pie. Además, "la solución acera bici está muy en contacto con los viandantes y si hay cierta pendiente se pueden generar situaciones de peligro", apunta.
Los cruces transversales con los pasos de peatones pueden ser también fuente de conflictos. Para evitarlo, el Ayuntamiento aclara que en estos casos la preferencia es del peatón.
Discontinuidad. Otro problema criticado por asociaciones, así como los blogs y páginas web que han evaluado las nuevas vías ciclistas, son los cortes que se producen en los trazados. Una gasolinera, un paso de peatones o una parada de autobús pueden provocar que se corte el carril, como sucede en la avenida de Marqués de Corbera, donde algunas paradas de autobús se han resuelto cortando el camino rojo, que continúa unos metros más allá. En estos casos, el ciclista debería bajarse de la bici, ya que en la normativa no está permitido ir por la acera sobre dos ruedas, aunque el técnico municipal augura que no será necesario.
Obstáculos. "Una vez que el carril va por la acera cualquier solución es mala", afirma Díaz, en referencia a cómo se han salvado las paradas de autobús en los distintos carriles. En la vía que comienza en Marqués de Corbera, además de carriles que se cortan al ver una apeadero, hay otros que continúan por detrás, cortando el paso a los usuarios de este transporte público. También sucede en otros trazados, como el de José del Hierro. El técnico del Ayuntamiento explica que en cada situación se ha intentado buscar la mejor situación para los apeaderos. Además, se puede encontrar algún semáforo en mitad de las vías ciclistas.
Aislados. "El carril bici va de ningún sitio a ninguna parte", opina el portavoz de Pedalibre sobre el que se ha construido en General Ricardos. Aprovechando la reforma de esta avenida, se hizo una vía que va desde la intersección de la calle de Monseñor Óscar Romero hasta el metro de Oporto, pero no aprovecha toda la reforma y no llega hasta el río. Pedalibre asegura que se estudia llevarlo hasta el Manzanares dando un rodeo, pero "los carriles tienen que elegir las vías principales para ser útiles".
Aislados hay más carriles, como el del paseo Quince de Mayo, que empieza a mitad de la calle y termina al llegar a la intersección de tráfico con el paseo de la Ermita del Santo, y otros construidos con anterioridad en el centro de Madrid. Muchos de los tramos están a la espera de que se sigan construyendo más kilómetros.
Generar demanda. "El mensaje en general es que las vías ciclistas deben hacerse en la calzada y ganar espacio al coche para fomentar una movilidad sostenible", resume Díaz. Una idea que comparte con el Ayuntamiento: "Con estas vías no perfectas se va a generar una demanda, que hará que se construya cada vez más sobre calzada", Además, esta opción es más barata.