El presupuesto de la Comunidad de Madrid para 2012 será más restrictivo, "austero", según el Partido Popular, pero, especialmente, podría ser un presupuesto efímero. Todo depende de lo que ocurra después de las elecciones generales del próximo 20 de noviembre y de cómo se encuentre las arcas el próximo Gobierno de la nación.
Según confirmó un portavoz de la Consejería de Economía, Esperanza Aguirre presentará el
jueves 27 de octubre el proyecto de cuentas públicas para el próximo año. Las comunidades autónomas tienen por ley hasta final de mes para hacerlo. Sin embargo, la Consejería se ha encontrado este año con un problema añadido que pone en jaque el proyecto completo.
Cada año, el Gobierno central entrega a las autonomías una previsión de los ingresos que les tocan por la recaudación del
IVA, el
IRPF y los
impuestos especiales. Con esa información, cada territorio elabora sus presupuestos sabiendo de cuánto dinero va a disponer para gastos e inversiones y cuánto déficit o deuda puede acumular. El peso de esa partida en las cuentas de la Comunidad roza el 70 por ciento, según explica el portavoz de Presupuestos en la Asamblea de Madrid, Pedro Muñoz Abrines.
Pues bien, este año, y como consecuencia del adelanto electoral, el Gobierno central se ha negado a trasladar a las autonomías la previsión de ingresos. Tampoco va a elaborar unos nuevos
Presupuestos Generales del Estado y ni siquiera va a prorrogar los actuales, tarea que deja en manos del próximo Ejecutivo salido de las urnas. Por lo tanto, y como denunció hace un mes el vicepresidente regional, Ignacio González, el presupuesto de la Comunidad se ha elaborado "a ciegas".

"Por la irresponsabilidad de Zapatero, el nuevo Gobierno tendrá que prorrogar el presupuesto de 2011, pero eso no se hará al menos hasta diciembre, cuando nuestro presupuesto ya haya sido discutido en la Asamblea de Madrid. Eso nos obliga a contar con los ingresos del año pasado (unos
11.700 millones de euros), pero no será una cifra real porque no se habrá revisado el PIB ni sabremos el crecimiento real de la economía", detalla Muñoz Abrines.
Antes del verano, el Ministerio de Economía vaticinó para Madrid unos 13.500 millones de euros, pero luego retiró la cifra. La consecuencia es que, si la Comunidad presupuesta
por encima de sus posibilidades reales (que no conocerá), generará déficit propio. Un nuevo presupuesto estatal, de hecho, podría obligar a aprobar un acuerdo de no disponibilidad de gasto. Una parte del presupuesto para 2012 no se podría invertir, lo que llevaría a más deuda o a pedir más dinero prestado. Si presupuesta por debajo, generará
déficit al Estado, ya que los ingresos de los impuestos se transfieren a las comunidades a través de la fórmula de 'anticipos de tesorería', que se liquidan a los dos años. Si el Estado se ha quedado corto (ha recaudado más de lo previsto), deberá dinero a la CCAA. "Lo primero, a corto-medio plazo, nos generaría un problema de tesorería. Lo segundo se solucionaría pidiendo un crédito sabiendo que vamos a ingresar más", apunta Muñoz Abrines.
De nuevo, austeridad Así pues, y con la austeridad como única pauta enviada desde la dirección nacional del Partido Popular a sus presidentes autonómicos, el Gobierno de Esperanza Aguirre volverá a apretar el cinturón a los madrileños e incluirá
recortes que afectarán a los
servicios públicos. "Se recortará lo no esencial, como hemos venido haciendo hasta ahora ahorrando 2.000 millones desde que empezó la crisis", insisten fuentes del Ejecutivo.
El ajuste será menos duro, garantizan desde Sol, que el que están realizando los populares en
Castilla-La Mancha o en
Baleares o los que ha acometido
CiU en Cataluña. A ello ayudará, concluye el portavoz de Presupuestos en la Asamblea, el hecho de que Madrid acometiese planes de austeridad "desde 2009, cuando el Gobierno aún negaba la crisis". Estas medidas han implicado medidas de alto impacto mediático como el recorte de coches oficiales, de los gastos de protocolo, el paso de 15 a 7 consejerías en el Gobierno, el
recorte de sueldos de los cargos públicos, la reducción de 36 altos cargos o la
reducción pactada de representantes sindicales. Pero también otras como la no contratación de profesores interinos (que este jueves provocaba una nueva
jornada de huelga en la enseñanza) o la eliminación de una veintena de
empresas públicas y el recorte de la
participación social.
Con todo, el PP insiste en que Madrid parte con ventaja si se trata de hacer sacrificios. Hoy es la única autonomía que ha cumplido con la
estabilidad presupuestaria y que no ha tenido que presentar un plan de saneamiento financiero. El déficit que arrastra es del 0'7 por ciento (unos 1.400 millones de descuadre), cuando la media del resto de CCAA es cuatro veces mayor. La deuda total está en los 14.000 millones de euros, el 11 por ciento del total de las autonomías, pero ha descendido desde el 18,5 por ciento desde 2003. "Si el Estado hubiera seguido nuestro camino, hoy su deuda no sería de 133.000 millones de euros sino la mitad, y supondría no el 65 por ciento del PIB, sino menos del 50 por ciento", zanja Abrines.