El conflicto abierto entre un agente de la Policía Local y el Ayuntamiento de Parla ha escalado en los últimos días hasta convertirse en una huelga de hambre a las puertas del Consistorio. En el centro de la disputa se encuentra la solicitud de un cambio de turno para facilitar la conciliación familiar, una petición que el Gobierno municipal ha rechazado al considerar que acceder a ella vulneraría el principio de igualdad dentro de la plantilla.
El Ayuntamiento de Parla ha asegurado este lunes que conceder ese cambio de turno "supondría un agravio comparativo con respecto al resto de la plantilla". En un comunicado, el Consistorio sostiene que algunas de las medidas reclamadas por el trabajador chocan con los derechos de otros empleados municipales en situaciones personales y familiares similares. De hecho, subraya que el juzgado ya ha avalado esta postura en una primera resolución tras la denuncia interpuesta por el agente.
La protesta comenzó la pasada semana, cuando Jorge Bravo inició una huelga de hambre fuera de su horario laboral frente al edificio municipal. Según ha explicado, su petición de modificación de turno responde a la necesidad de ayudar a su mujer, que se encuentra desbordada con el cuidado de sus nueve hijos.
El conflicto se agravó después de que se le abriera un expediente disciplinario que podría acarrear tres meses de suspensión de empleo y sueldo por presentarse en el trabajo dos veces con dos de sus hijos.
Desde el Ayuntamiento insisten en que el agente disponía de alternativas para atender sus responsabilidades familiares. Según el comunicado municipal, "a pesar de tener días libres a su disposición para atender sus obligaciones familiares, el agente optó en varias ocasiones por acudir a su puesto de trabajo en la Jefatura de Policía Local acompañado de sus hijos menores".
El Consistorio añade que se le recordó en varias ocasiones que, conforme al convenio, contaba con jornadas disponibles para asuntos personales, pero que renunció a ese derecho y volvió a presentarse con los menores en dependencias policiales. Esa conducta, sostienen, obligó a incoar un expediente disciplinario al entender que podía poner en riesgo a los niños, especialmente por las características específicas de las instalaciones policiales en las que presta servicio.
En paralelo, el agente denunció que el Ayuntamiento había bloqueado la permuta solicitada para prestar servicio en otro municipio. La versión municipal difiere: asegura que la tramitó "positiva e inmediatamente", pero que la petición fue finalmente rechazada por el Consistorio de destino.
El Ayuntamiento defiende que respeta y facilita a toda la plantilla, incluidos los agentes de Policía Local, los derechos recogidos en la ley y en el convenio colectivo en materia de conciliación. De hecho, recalca que en el área de Seguridad a la Ciudadanía existen varios agentes que disfrutan de diferentes medidas por diversas circunstancias.
Fuentes municipales subrayan, además, que desde su incorporación al cuerpo en 2024, el trabajador ha podido acogerse a todos los permisos y medidas de conciliación en igualdad de condiciones con el resto de sus compañeros y con el conjunto del personal municipal.
Jorge Bravo desmiente al Ayuntamiento
El agente, que lleva siete días en huelga de hambre, ha salido al paso de la información difundida por el Consistorio sobre su caso, calificándola de “llena de falsedades” y asegurando que “no se ajusta a la realidad”. Bravo ha explicado a Madridiario que, contrariamente a lo publicado por el Ayuntamiento, “jamás he disfrutado de una medida de conciliación. Todas las que he solicitado me han sido denegadas”, y ha precisado que la única licencia que disfrutó fue el permiso de paternidad, que depende del Estado y no constituye una medida de conciliación ofrecida por el Ayuntamiento.
El policía local había propuesto varias opciones de cambio de turno para poder colaborar con su mujer en la logística familiar, dado que para desplazarse necesitan dos vehículos, pero ninguna de las propuestas fue aceptada. “Solicité un turno de noche fijo, renunciando a la libranza especial que conlleva ese turno, o en su defecto turnos de tarde con flexibilidad o de solape. Ninguna de estas opciones me fue concedida”, explica.
Sobre la polémica de haber llevado a sus hijos al puesto de trabajo, Bravo subraya que fue en una situación excepcional y que estaba fuera de plazo para solicitar días libres que le permitieran hacer frente a esa situación inesperada: “Llegué con mis hijos al trabajo porque la cuidadora no pudo atenderlos. No he patrullado con ellos", puntualiza para añadir que solo fue un rato mientras la madre llegaba a recogerlos después de dejar al resto en el colegio.
El agente también ha querido aclarar lo sucedido con la solicitud de permutas para trabajar en otros municipios. Según Bravo, de tres solicitudes de permuta, solo una fue aceptada por Parla, pero las tres estaban "condenadas a ser denegadas" debido a que el Ayuntamiento no había cerrado un expediente disciplinario pendiente. “El alcalde se comprometió a cerrar el expediente para que pudiera permutar, pero no cumplió. Por eso todas mis solicitudes fueron imposibles de concretar”, asegura a este diario.
Posteriormente solicitó una Comisión de Servicios, una fórmula temporal que le permitiría trabajar en otro municipio por un año, prorrogable a dos, sin perder derechos ni salario. "En el Ayuntamiento de Villa del Prado entendieron mi situación. Me pusieron un cuadrante de noche todo el año. Lo único que hacía falta era que Parla aceptara", pero no lo hizo.
El policía asegura que su decisión de iniciar la huelga de hambre se debe a la falta de respuesta del Ayuntamiento ante estas solicitudes, que considera necesarias para proteger la vida familiar y la integridad física de sus hijos. “Mi objetivo es poder trabajar en un horario que permita a mi mujer cuidar a nuestros nueve hijos y atender sus necesidades básicas. No estoy pidiendo ganar más ni trabajar menos, solo poder cumplir con mis obligaciones familiares y profesionales”, concluye Bravo, quien permanece frente al Ayuntamiento de Parla durante la mañana, utilizando sus últimas jornadas de libranza, mientras espera que la administración municipal le ofrezca una solución a su situación.