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Prueba de contaminación acústica en el Centro Municipal de Acústica.
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Prueba de contaminación acústica en el Centro Municipal de Acústica. (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Así se trabaja en el Centro Municipal de Acústica para eliminar el ruido de Madrid

miércoles 05 de noviembre de 2025, 14:03h
Actualizado: 05/11/2025 15:50h
En el patio del Centro Municipal de Acústica (CMA), ubicado en el distrito de Moncloa-Aravaca, un camión del Servicio de Limpieza de Urgencia (Selur) se encuentra rodeado por diez micrófonos dispuestos en forma de semiesfera. Se trata de una de las pruebas más completas que realiza el Ayuntamiento de Madrid para verificar los niveles de ruido de los vehículos municipales y garantizar que cumplen los límites permitidos.

Antes de que arranque el motor, los técnicos miden el sonido ambiente para conocer el nivel de ruido de fondo. "Sonido ambiente, comprobado", se escucha por uno de los walkie-talkies de los operadores. Este primer paso es esencial para aislar el ruido propio del entorno y asegurar que los resultados que se obtienen después proceden exclusivamente del vehículo. Solo cuando el entorno está calibrado, los micrófonos comienzan a registrar cada variación sonora, mientras que los técnicos municipales se disponen a poner en marcha el vehículo.

Se trata de la prueba en parado que analiza la potencia acústica del camión de recogida. "Hemos puesto el elevador en marcha y luego también la presa. Estos elementos suelen causar una molestia bastante considerable", manifiesta César Torres, jefe de departamento del Centro Municipal de Acústica, que apunta que el Ayuntamiento es "consciente" de este hecho y, por esta razón, suele "poner como condición en todos los pliegos de los contratos que se reduzcan los vehículos con elevados niveles" de contaminación acústica. "Es una de las cuestiones que se tienen en cuenta para para adquirir nuevos vehículos que el nivel de potencia acústica garantizada. La política de homologación con vehículos cada vez más más bajos y menos ruidosos", señala.

"Prueba finalizada", dicen desde el walkie-talkie. El resultado de la prueba se muestra por debajo del nivel garantizado por el fabricante, que es de 101 decibelios. "Si sobrepasara ese nivel, tendríamos que hacer un análisis para identificar cuál es el problema y haríamos una inspección desfavorable para que el taller haga una revisión o las condiciones de mantenimiento necesarias en la maquinaria para que se reduzca en nivel de ruido", asegura Torres.

Imagen de la primera prueba.

El examen al vehículo se divide en tres fases: una en parado, otra en marcha y una tercera dedicada al sistema neumático y a la maquinaria compactadora.

El Centro Municipal de Acústica, dependiente del área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, realiza cada año entre 1.400 y 1.500 inspecciones a vehículos municipales y privados, de las cuales el 85 por ciento obtiene informe favorable, según los datos del Ayuntamiento. Por sus instalaciones pasan camiones de recogida de residuos, vehículos de contratas de limpieza o coches de Policía Municipal, que acuden para validar los niveles sonoros de sirenas, sistemas de escape o maquinaria auxiliar.

Una cámara donde el sonido desaparece

Dentro del complejo se encuentra una de sus joyas técnicas: la cámara anecoica, una sala diseñada para absorber por completo las ondas acústicas y eliminar cualquier eco o ruido exterior. Durante años se utilizó para calibrar sonómetros y realizar verificaciones a los vehículos municipales, pero su función ha cambiado. "Ya no realizamos esas certificaciones internamente, porque no podemos ser juez y parte", explica Torres y añade: "Ahora lo hacen laboratorios externos acreditados. La cámara se utiliza sobre todo para ensayos universitarios o pruebas de empresas que necesitan un entorno acústico controlado".

cámara anecoica del Centro Municipal de Acústica

"La sensación es un poco rara", comenta uno de los técnicos antes de entrar en la cámara anecoica, un espacio donde el silencio se impone por completo, hasta el punto de amortiguar incluso el sonido de las palabras que intercambian los operarios en su interior.

El trabajo del Centro Municipal de Acústica se enmarca en el Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica (PAMCA), aprobado inicialmente por el Ayuntamiento de Madrid el pasado mes de septiembre y que se encuentra en información pública. Este plan da continuidad a los anteriores de 2006 y 2016 y actualiza las estrategias municipales frente al ruido urbano, con medidas que van desde la inspección de vehículos y maquinaria hasta acciones de sensibilización, educación ambiental y control en los 21 distritos de la ciudad.

Durante la presentación del plan en estas mismas instalaciones, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha destacado que Madrid "ha reducido en un 80 por ciento la población expuesta a altos niveles de ruido desde 2006" y ha subrayado el compromiso del Ayuntamiento por seguir avanzando hacia una ciudad más silenciosa. "Madrid está a la vanguardia de Europa en la lucha contra la contaminación acústica", ha afirmado, recordando que el PAMCA incorpora tanto medidas correctoras -como asfaltos fonoabsorbentes o pantallas acústicas- como preventivas, para anticiparse a los efectos del crecimiento urbano y del aumento de la actividad económica. Asimismo, el delegado también ha señalado algunos 'puntos negros' en la ciudad, donde el Consistorio pondrá especial énfasis para paliar la contaminación acústica.

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