El próximo 25 de septiembre, Nikon House inaugura en sus instalaciones de la calle de la Reina Mercedes, 7 la exposición fotográfica ‘Sin fecha de caducidad - Una mirada al edadismo’,que reúne el trabajo de 12 fotógrafos y más de 100 instantáneas y videos. Con el argumento de que “la edad no debería ser un límite, sino un horizonte", esta exposición de la Galería Nikon cuestiona los estereotipos que encasillan a las personas por sus años y celebra la diversidad de miradas, gestos y experiencias, "porque la creatividad y la dignidad no caducan: brillan en todas las etapas de la vida”.
Con obras de reconocidos fotógrafos, la exposición está comisariada por el fotógrafo Bernardo Paz y ofrece la oportunidad de disfrutar de obras de cronistas de la historia y de la democracia de España como:
Ángel de Antonio | Chema Barroso | Domingo J. Casas | Pipo Fernández | Dani Gago | Jesús Hellín | Jesús Izquierdo | Jeosm | Bernardo Pérez | Pablo Robles | Julián Rojas | Biel Sol
La exposición muestra una visión acerca de la situación real de personas que han dedicado su vida a la política, la economía, la empresa, las ciencias y las artes que sufren discriminación o prejuicios por su edad. Acciones que limitan sus derechos y su participación social, pero se resisten a jubilarse y desde su puesto de trabajo continúan con la labor productiva. Incluso algunos que han fallecido trabajando. Como es habitual en todas las colecciones presentadas en la Galería Nikon, los asistentes podrán disfrutar no solo de las obras expuestas de las fotografías, sino de información adicional de cada una de ellas.
Bernardo Paz: la mirada que retrató cuatro décadas de España
En una luminosa mañana de septiembre, Bernardo Paz entra en el estudio con la calma de quien ha visto demasiado a través del visor de su cámara. Uruguayo de nacimiento, madrileño de adopción, cuenta con una media sonrisa que ya son 44 años los que lleva viviendo en España. “El 11 de septiembre hice aniversario”, dice, consciente de la carga histórica de esa fecha, y casi como si quisiera añadirle un matiz personal y luminoso.
Su historia con la imagen comenzó temprano. A los 15 años ya fotografiaba. Se inició en la fotografía en el pequeño laboratorio de un amigo y en Foto Club Uruguayo donde conoció a otras personas con inquietudes similares. Realizó un curso de cine en la filmoteca de Montevideo, la Cinemateca Uruguaya, que le introdujo en el mundo de cine, pero en el Montevideo de entonces, el séptimo arte era un lujo: los rollos de Super 8 tardaban meses en revelarse porque debían viajar hasta Panamá. La fotografía, más inmediata, le atrapó para siempre.
Posteriormente compatibilizó los estudios con diversos trabajos de fotografía y con los ingresos que le reportaba trabajar en el departamento de fotografía científica del Hospital de Clínicas, y en el Instituto de investigaciones biológicas “Clemente Estable” creado por un biólogo discípulo del español Ramón y Cajal. Fueron los primeros pasos dentro del mundo de la fotografía porque hacía laboratorio y fotografía de prensa y estudio
Bernardo llega a Madrid a principios de los años 80 y comienza a trabajar en el estudio de publicidad Nodal. Pero además de trabajar como fotógrafo de estudio comienza a trabajar como fotoperiodista. Son años duros para encontrar un trabajo fijo y estable, pero empieza a colaborar con agencias dedicadas a la prensa del corazón como Ares, Cover, Copyprensa o Efe Reportajes de forma que empezó a trabajar con casi todas las revistas españolas y muchas extranjeras que tenían secciones dedicadas a la moda y el “corazón”. Revistas como Cambio16, Diario 16, Época, El Mundo, GQ, Hola, Interviú, Lecturas, Panorama, Paris Match, Point de Vue, Pronto, Semana, Tiempo, Traveller, Tribuna de Actualidad, Vogue o 10 Minutos entre otras.
Bernardo destaca con nostalgia y reivindica que cuando aterrizó en Madrid, los años no fueron fáciles. Tocaba puertas con su portafolio bajo el brazo. “Colaboré con la Guía del Ocio, pero había poco espacio para los extranjeros. Y los que estaban, no solían ayudar mucho”, recuerda. El destino le puso delante una propuesta inesperada: la prensa del corazón, un terreno desconocido para él. Era 1985 y, sin saberlo, entraba en un mundo donde convivían moda, cine, viajes, gastronomía y tragedias. “Ahí no había nada que no hiciéramos”, dice.
Revistas como Hola o Pronto marcaron época. La primera, símbolo de prestigio y mejores honorarios; la segunda, la más leída de España. Pero Bernardo también retrató la otra cara de la actualidad: en Cambio 16, junto a Ignacio Ruiz Quintana, elaboraba dobles páginas con la vida madrileña. “Cuando Madrid era Madrid”, comenta con nostalgia.
Su archivo, revisado hoy, revela algo más que simples fotografías: es testimonio de la transformación de un país en tres décadas. Desde los atentados hasta las fiestas de sociedad, desde la alta moda hasta los rincones anónimos de la capital, Bernardo Paz ha sido un cronista visual de nuestra memoria reciente.
La fidelidad también atraviesa su vida. “Mi padre me regaló una Nikon F cuando tenía 16 años”, cuenta. Desde entonces, no la ha abandonado. “Con el equipo pasa como en la esgrima: eliges florete o sable, y es para toda la vida.” Esa lealtad lo llevó a convertirse en curador de la galería Nikon en Madrid, espacio que, desde hace cuatro años, se ha consolidado como referente europeo en la fotografía documental.
Y es precisamente en esa sala donde este jueves inaugura ‘Sin fecha de caducidad: una mirada al edadismo’. Una exposición coral, con nombres como Ángel de Antonio, Chema Barroso, Pablo Robles y otros grandes fotoperiodistas. El tema elegido no es casual: el edadismo, ese neologismo que nombra la discriminación hacia quienes superan los 50. “Hoy cumplir años es un hándicap”, reflexiona. La muestra reúne retratos de políticos, artistas, escritores y empresarios que se han mantenido en pie contra la lógica del descarte.
“Queremos mostrar que la experiencia no caduca”, afirma. Y su propia carrera, tejida de constancia y resistencia, lo demuestra. Bernardo Paz no solo ha fotografiado la historia: la ha habitado, cámara en mano, como parte de esa tribu de fotoperiodistas que, entre rivalidades y complicidades, han contado lo que somos.
La exposición ‘Sin fecha de caducidad’ se puede visitar en Galería Nikon (C. de la Reina Mercedes, 7) hasta finales de noviembre de 2025.