El arte contemporáneo que adorna uno de los rincones más singulares del Paseo de la Castellana se prepara para recuperar su brillo original. El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado el inicio de los trabajos de restauración de 13 de las 17 piezas del Museo de Escultura al Aire Libre, un espacio icónico que desde 1979 reúne obras de algunos de los grandes nombres del arte español del siglo XX.
Los trabajos comenzarán el próximo 1 de agosto y se prolongarán durante unos ocho meses. El Consistorio invertirá cerca de 70.000 euros en devolver a estas obras su estado óptimo, respetando su integridad artística y material, después de décadas expuestas a la intemperie.
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, ha presentado el proyecto destacando el compromiso municipal con la preservación del patrimonio artístico de Madrid. Esta actuación permitirá “poner en valor un conjunto escultórico muy destacado que está al alcance de todos los ciudadanos”, ha subrayado la delegada sobre estas obras que son parte del paisaje urbano y del alma cultural de la capital.
Entre las piezas que serán intervenidas figuran creaciones de figuras clave como Martín Chirino, Pablo Serrano, Julio González o José María Subirachs. Cada una de ellas ha sido objeto de un estudio técnico individualizado para determinar qué materiales requieren tratamiento, qué daños han sufrido con el paso del tiempo y cuál es la intervención más adecuada sin alterar su esencia.
Plaza-Escultura (Gustavo Torner), Mediterránea (Martín Chirino), Estructura permutacional (Francisco Sobrino), Estructura hiperpoliédrica del espacio (Rafael Leoz), Un món per a infants (Andreu Alfaro), Estela de Venus (Amadeo Gabino), Al otro lado del muro (José María Subirachs), Proalí (Marcel Martí), Proyecto para un monumento IV B (Pablo Palazuelo), Volumen-relieve-arquitectura (Gerardo Rueda), Toros ibéricos (Alberto Sánchez), La Petite Faucille (Julio González) y Unidades Yunta (Pablo Serrano) son las obras sobre las que se actuará.
Este conjunto escultórico, accesible al público sin barreras ni entradas, se distribuye a lo largo de 4.200 metros cuadrados dispuestos en tres niveles bajo el paso elevado que une las calles Juan Bravo y Eduardo Dato. Su diseño, concebido como una galería a cielo abierto en medio de la ciudad, convierte al museo en un lugar de encuentro entre el arte y lo cotidiano. No es raro ver a transeúntes sorprendidos por la fuerza de una obra o la geometría inesperada de otra mientras cruzan esta zona del distrito de Chamberí.
En el nivel superior destaca un imponente muro de contención que da a la calle Serrano, cubierto por una original cascada de láminas de agua diseñada por Eusebio Sempere y compuesta por módulos de hormigón blanco con formas curvas que generan sugerentes juegos de luz y movimiento. En el segundo nivel hallamos un gran mural obra de Gerardo Rueda, acompañado por esculturas de Pablo Palazuelo y Joan Miró, las últimas incorporaciones al museo, añadidas entre finales de 1978 y comienzos de 1979. Ya en la planta inferior, se abre una amplia explanada que acoge algunas de las obras más emblemáticas del espacio, como Lugar de Encuentros III, de Eduardo Chillida, conocida popularmente como La sirena varada, junto a sa que se asoman las esculturas de Alberto Sánchez y Julio González.
La exposición de estas obras de arte al aire libre ha sido uno de los grandes encantos de este museo, pero también su mayor reto. El desgaste por lluvia, contaminación, sol o actos vandálicos hace que su mantenimiento requiera acciones periódicas. Esta nueva fase de conservación, impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano, forma parte de una estrategia más amplia de recuperación y puesta en valor del arte público en Madrid.