En los salones decimonónicos del Museo Nacional del Romanticismo, donde resuena aún el eco de una España en transición, una figura olvidada cobra nueva vida. Se trata de Adelaida, la protagonista de una exposición, un proyecto colaborativo de los artistas visuales Mercedes Hausmann y Jorge Salgado que forma parte de PHotoESPAÑA 2025 y que propone una inmersión visual en la historia no contada de una mujer que vivió y resistió desde los márgenes.
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, Adelaida Martínez-Corera, tatarabuela de Mercedes, fue viuda, madre de tres hijos y responsable de otros tres. Contra las expectativas de su clase y género, asumió la gestión de un edificio en Lavapiés, desafiando silenciosamente el guion impuesto a las mujeres de su tiempo. Casi borrado de la historia oficial, hoy su rastro reaparece en esta muestra que combina archivo fotográfico, inteligencia artificial y documentos originales en un gesto poético y político de restitución.
La exposición entreteje retratos de época del archivo fotográfico Hausmann con nuevas visualizaciones generadas por inteligencia artificial, que imaginan escenas nunca capturadas, instantes sustraídos a la mirada documental que ahora emergen como fantasmas de lo que pudo haber sido. Estas nuevas imágenes, inspiradas en la estética pictórica del XIX, desafían la iconografía tradicional de la feminidad y cuestionan los silencios de la historia visual burguesa.
Más que una biografía, Adelaida es un acto de resistencia en clave estética: una conversación entre lo archivado y lo imaginado que reconfigura la memoria desde una perspectiva contemporánea. Los visitantes podrán contemplar también documentos originales que dan cuerpo y densidad al relato y lo anclan en el tiempo vivido.
Hasta el 14 de septiembre, en el corazón del Romanticismo madrileño, esta exposición no solo pone el foco en una historia personal, sino que conecta con un momento crucial en el que la sociedad comenzaba a caminar hacia la modernidad. Adelaida emerge así como símbolo de una disidencia íntima, una voz que, aunque silenciada, nunca dejó de existir.