La construcción de los túneles en la M-30, como resultado de su soterramiento, ha contribuido a prevenir más de 12.000 accidentes en la vía de circunvalación durante los últimos 19 años. Unas cifras que se traducen en una reducción promedio de 634 accidentes cada año, lo que equivale a dos menos cada día.
Esta es una de las conclusiones del Informe sobre el impacto socioeconómico de la M-30 en Madrid y su área metropolitana, elaborado por la Cámara de Comercio de Madrid a solicitud de Madrid Calle 30. El documento, elaborado por Pascual Fernández Martínez, profesor en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, también indica que el índice de mortalidad ha disminuido un 57,1 por ciento y el de heridos graves ha bajado un 46,1 por ciento.
La segunda vía de movilidad metropolitana más transitada de Europa
El 11 de noviembre de 1974 se abrieron al tráfico los cuatro primeros tramos del tercer cinturón de Madrid: las autopistas de la Paz y del Manzanares, desde el puente de Segovia hasta la autopista de Barajas.
Treinta años más tarde se transfirió la titularidad de la M-30 al consistorio de la capital. Las obras de reforma de la M-30 comenzaron el 24 de septiembre de 2004, y culminaron el 8 de mayo de 2007 con la apertura del túnel sur del baipás, completando así uno de los proyectos más ambiciosos de infraestructura urbana de la ciudad.
Finalmente, el 9 de diciembre de 2024, la finalización del proyecto Madrid Río puso el broche de oro a una transformación urbana sin precedentes en el último siglo. Cincuenta años después de su creación, la M-30 se ha consolidado como la principal vía de movilidad metropolitana en España y la segunda más transitada de Europa (sólo por detrás de la M-25 de Londres), registrando en 2024 un volumen de 375 millones de vehículos y 487 millones de usuarios.
Ahorro en tiempo, dinero y emisiones
Este análisis realizado por la Cámara de Comercio de Madrid abarca siete capítulos: Evolución del tráfico en la M-30 durante el periodo 2006-2024, Evolución de los flujos origen-destino y del reparto modal, Evolución de la accidentalidad, Ahorros de tiempos de viaje, Estimación de los efectos medioambientales: consumo de combustible, emisiones de gases de efecto invernadero, ruido y efecto barrera, Valoración económica de los efectos estimados y Conclusiones.
En relación al tiempo ahorrado, el informe indica que desde 2006, los conductores que utilizan la M-30 han logrado un ahorro aproximado de 387,6 millones de horas en sus desplazamientos. Esto se traduce en un promedio anual de 20,4 millones de horas y 1,7 millones de horas mensuales.
Y en el plano económico, egún el análisis realizado por la Cámara de Comercio de Madrid, los beneficios y ahorros generados desde que se pusieron en funcionamiento los túneles de la M-30 alcanzan los 6.203 millones de euros, cifra que duplica la inversión realizada, lo que indica una amplia amortización.
Considerada la plataforma de movilidad urbana más relevante de España, la M-30 ha visto transitar más de 7.800 millones de vehículos en los últimos 19 años, lo que equivale a 10.200 millones en términos de usuarios. Además, el estudio señala que el soterramiento “ha sido determinante a la hora de eliminar brechas entre barrios y vertebrar zonas de la ciudad hasta entonces divididas por una vía de alta capacidad, con lo que ello conlleva en términos de tráfico, ruido y asfalto”.
El estudio considera “destacables todos los beneficios ambientales, de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ruidos, ‘efecto-barrera’ de la autopista,menores consumos de combustibles” y establece que ha facilitado un reparto más equilibrado del tráfico entre la almendra central, la periferia, la corona metropolitana y la corona regional, evitando así el colapso que podría ocasionar la circulación diaria de más de un millón de vehículos por el centro urbano. El estudio indica que no sólo se han reducido las emisiones de dióxido de carbono, sino que, a consecuencia del menor consumo de combustible, se han advertido reducciones de emisiones de óxidos de azufre, compuestos orgánicos volátiles, metano, partículas y otros contaminantes.
La nueva M-30, concluyen, “ha dotado a la Comunidad de Madrid de una moderna vía de distribución del tráfico entre los barrios de la capital y las coronas exteriores, y ha reducido claramente la presión del tráfico sobre la capital y, de manera muy especial, sobre la zona de almendra central.”