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Madrid se levanta por la vivienda: ya no se puede pagar

Por Margarita Domínguez Guijarro
jueves 06 de febrero de 2025, 12:45h
Actualizado: 06/02/2025 12:52h

La situación es insostenible y el 9 de febrero salimos a la calle porque vivir en Madrid se ha convertido en un lujo inalcanzable

Por Margarita Domínguez Guijarro, secretaria de Relaciones Institucionales y Política Sindical

El próximo 9 de febrero recorreremos Madrid desde Atocha hasta Sol en una manifestación clave: la lucha por el derecho a la vivienda. Porque la pregunta es clara: ¿por qué salimos a la calle? La respuesta es sencilla: porque Madrid se ha vuelto inevitablemente inhabitable para la mayoría. La crisis de la vivienda nos afecta a todas y todos, sin distinción. Es un problema transversal que golpea a mayores, mujeres, inmigrantes, jóvenes, familias numerosas, familias monoparentales y a cualquier persona que, sencillamente, necesite un techo bajo el que vivir sin dejarse el sueldo en ello.

El acceso a la vivienda se ha convertido en una odisea. El alquiler ha subido de media entre un 61% y un 70%, mientras que los salarios, a pesar de los aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), no alcanzan para seguir el ritmo de esta escalada brutal de precios. No se trata de encontrar alquileres "baratos", sino de garantizar que sean asequibles en función de los ingresos de la clase trabajadora. Es inadmisible que la vivienda supere el 40% del salario mensual de una persona, porque eso implica precariedad, renuncias y una angustia constante para llegar a fin de mes.

Desde UGT Madrid lo tenemos claro: el mercado de la vivienda necesita una intervención decidida con políticas sociales efectivas. La solución no es especular, sino regular y garantizar que nadie se vea expulsado de su ciudad por la avaricia de unos pocos. Hay que reactivar la construcción de vivienda de protección oficial, que tuvo un auge en los años 90 pero desde entonces ha sido abandonada. No podemos seguir dejando que los grandes fondos buitre y especuladores privados conviertan en un negocio lo que es un derecho fundamental. La vivienda de protección oficial debe ser intransferible y no estar sujeta a la compraventa descontrolada que hemos visto en las últimas décadas.

Otro de los grandes problemas es el incumplimiento de la Ley de Vivienda en Madrid. Se han negado a declarar zonas tensionadas, a pesar de que los precios se han disparado de manera insostenible. ¿La razón? Es clara: el Gobierno de la Comunidad de Madrid, dominado por la derecha y la ultraderecha, no quiere limitar el negocio de los grandes tenedores de vivienda, entre los que se encuentran muchos de sus propios votantes y apoyos económicos. Prefieren proteger el beneficio privado en lugar de garantizar un derecho fundamental.

El Gobierno central ha puesto sobre la mesa medidas importantes, pero en Madrid nos encontramos con un muro de contención que impide su aplicación. La Comunidad ignora deliberadamente las iniciativas para regular el mercado, dejando a miles de personas en la incertidumbre. Mientras tanto, los jóvenes ven imposible emanciparse, y muchos se ven obligados a abandonar la ciudad para buscar opciones viables en otras comunidades o en el extranjero.

La solución pasa por intervenir tanto el mercado del alquiler como el de la compra, adaptando las regulaciones a las necesidades de la población y no a los intereses de los grandes propietarios. No podemos seguir permitiendo que se juegue con nuestras vidas y con nuestro derecho a tener un hogar digno. Por todo esto, el 9 de febrero salimos a la calle. Porque Madrid nos pertenece a todas y todos, y no podemos permitir que nos la arrebaten.

Margarita Domínguez Guijarro

Secretaria de Relaciones Institucionales y Política Sindical

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