La Comunidad de Madrid declara Bien de Interés Cultural a la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, ubicada en Braojos de la Sierra, en la categoría de Monumento por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Esta decisión se debe a su relevancia arquitectónica e histórica, ya que la construcción data entre los siglos XV y XVII y presenta restos de épocas anteriores, así como modificaciones realizadas posteriormente.
La reforma realizada entre 1616 y 1621 por el maestro cantero Juan de la Verde es digna de mención. El clasicismo ornamentado que caracteriza tanto la tipología como los elementos decorativos de esta sección del templo es poco común en la zona norte de la Comunidad de Madrid, según ha informado en una rueda de prensa el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.
Asimismo, se encuentra un valioso conjunto de retablos de gran calidad, datados en los siglos XVII y XVIII, en los que participaron renombrados maestros del barroco.
En la capilla de los Vargas se encuentra el retablo de San Miguel, realizado entre 1628 y 1633 por el ensamblador Juan de Velázquez, el escultor Gregorio Fernández, originario de Valladolid, y el pintor Vicente Carducho, procedente de Madrid. En la capilla del Rosario, el retablo de la Virgen del Rosario (1680-1690) se sitúa, con una pintura que se le atribuye al grupo de artistas madrileños cercanos a Claudio Coello. Asimismo, en el banco del retablo de San Sebastián, destacan dos tablas hispanoflamencas de finales del siglo XV, que se consideran obra del Maestro de los Luna.
En la iglesia de San Vicente Mártir se pueden encontrar varias lápidas sepulcrales de los siglos XVII y XVIII, las cuales presentan motivos heráldicos tallados y grabados en sus inscripciones. Estas lápidas pertenecieron a la familia Vargas y a otros personajes del ámbito eclesiástico.