Cerca del 15 por ciento de los adolescentes en España sufren depresión, una patología que se caracteriza por el bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza asociados a las alteraciones del comportamiento, del grado de actividad e incluso del pensamiento. Sin embargo, tal y como aseguran desde Proyecto Hombre, “muy pocos reciben el tratamiento que necesitan”, por esta razón, consideran que es “importante romper estigmas”.
La pandemia provocada por la Covid-19 ha sido un factor determinante de cara a este aumento en el número de jóvenes con depresión. Estos adolescentes han visto como su vida quedaba en ‘stand by’ en un momento donde “todavía tienes muchas cosas por hacer, por aprender y por vivir”. Esa sensación de “haber perdido un año” de su vida ha sido el detonante para que los jóvenes hayan experimentado ya algunos síntomas de la depresión y hayan tomado la decisión de recurrir a profesionales como la psicóloga Milena Gobbo, quien reconoce que le pilló por “sorpresa” este incremento en la población juvenil hasta que se dio cuenta de lo que estaba pasando.
“Para entender la depresión tenemos que ser conscientes de que está asociada a la sensación de perdida (...) Durante la pandemia los jóvenes sufrieron mucha presión, mucha impotencia y esa sensación de que habían perdido parte de su vida. A mí me recordaba un poco a esa época en que todavía existía el servicio militar obligatorio, era la misma sensación de perdida inútil de identidadun año de vida sin poder tener control sobre lo que haces”, confiesa Gobbo.
Es cierto que toda la población ha sufrido las consecuencias de la pandemia, sin embargo, la psicóloga recuerda que no es lo mismo sufrir sus consecuencias cuando ya tienes un trabajo, una pareja, una casa propia y una vida estable, a cuando todavía te encuentras en un proceso de formación y con un “montón de cosas pendientes por hacer” en una etapa que se vive con “mucha intensidad”. Y, por ello, los adolescentes han estado más expuestos a sufrir episodios de depresión tras el confinamiento.
“Es inevitable pensar en los efectos que ha tenido la pandemia en estos años, a nivel de síntomas de ansiedad, afectivos, estado de ánimo y depresión. Tanto en España como a nivel mundial ha habido una afectación mayor en este sentido”, confiesa Pablo Llama, psicólogo de Proyecto Hombre, que ve lógico que sea ahora cuando están apareciendo los problemas de salud mental en la población: “Al principio no éramos del todo conscientes, estábamos muy centrados en sobrevivir. A medida que ha ido pasando el tiempo ha sido cuando hemos visto la huella que ha ido dejando”.
Otra de las posibles causas al incremento de casos de depresión en la población juvenil - según Llama - es que la sociedad cada vez es “más demandante” con los adolescentes. “Creo que ahora tienen que desarrollar cuanto antes más habilidades para gestionar emociones, relaciones sociales, cambios físicos, mentales, cognitivos, etc”, señala.
La depresión puede causar gran sufrimiento y alterar la actividad escolar y familiar de la persona afectada, y en el peor de los casos, puede derivar en otros problemas tan graves como la ideación suicida o conducta suicida, así como incrementar la probabilidad de consumir sustancias. Por eso, en el Día Mundial de la lucha contra la depresión - que se celebra cada 13 de enero - se reivindica la importancia de pedir ayuda cuando es necesario para poder realizar una intervención temprana, también en la edad juvenil, que permita reducir el sufrimiento y evitar una mayor cronicidad o malestar.
En España, las cifras recogidas por Unicef señalan que cerca del 15 por ciento de los adolescentes presenta síntomas depresivos graves o moderadamente graves, y que la ideación suicida ronda el 10,8 por ciento. Sin embargo, un bajo porcentaje de los jóvenes recibe el tratamiento que necesita. Se estima que más del 50 por ciento de los trastornos de salud mental se manifiestan durante la adolescencia, debido a los cambios que se producen durante esta etapa, tanto interna como externamente, que provoca que los jóvenes sean especialmente vulnerables.

Con frecuencia, “la dificultad que tienen para gestionar todos estos acontecimientos provoca una respuesta inadaptativa y esto deriva en problemas de salud mental”. “Por eso es importante observar su comportamiento y crear espacios de escucha que nos permitan entender sus necesidades y atenderlas”, apuntan desde Proyecto Hombre.
“La depresión de un adolescente tiene una cara diferente a la de un adulto. Los jóvenes a veces se muestran más irritables, más hostiles y sienten más irá. Normalmente, pensamos en la tristeza cuando hablamos de depresión, pero existen otros factores como la tendencia a aislarse socialmente, la baja autoestima, que hablen de sí mismos de manera despectiva o la motivación”, dice Llama.
Pero la depresión también es cosa de adultos. Es un trastorno mental que - según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) - afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Esta patología es la más frecuente en Atención Primaria y de las primeras causas de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada a los problemas mentales. La depresión puede afectar a cualquier persona, llegando a interferir en su vida familiar, laboral y en su funcionamiento social. “Cualquier persona en cualquier momento de la vida puede sentirse deprimido, pero eso no significa que sea algo grave”, recuerda la psicóloga Gobbo, que recalca en la importancia de hacer terapia y acudir a profesionales.
Los tipos de depresión más comunes
Los tipos de depresión más comunes son la endógena, que se caracteriza por la incapacidad de disfrutar y sentir placer, y la neurótica, que puede ser hereditaria y más prolongada en el tiempo.
La tristeza producida por la depresión endógena puede variar a lo largo del día, siendo más intensa por la mañana. El tono vital en la depresión endógena es tan bajo que el paciente está muy inhibido, los pensamientos son muy negativos y tiene la sensación de no tener salida a su situación. En los casos más graves, el paciente puede manifestar ideas o pensamientos irreales, imposibles y falsos, que se denominan delirios.
La depresión neurótica, también llamada distimia, se caracteriza por la autocompasión, la necesidad de atención, mayor emotividad, hipersensibilidad a la aceptación o rechazo de los demás y más quejas físicas o hipocondríacas. “La depresión que tiene que ver con lo contextual es más fácil de manejar que aquella que incide en problemas propios de la persona”, asegura Gobbo.
Algunas personas tienen solamente unos pocos síntomas que afectan a su vida cotidiana de forma parcial o la limitan sólo en algún aspecto específico. Otras personas pueden tener muchos más síntomas que llegan a causar un deterioro o incapacidad generalizada; en este caso, la depresión se califica como moderada o grave. No obstante, cualquier tipo de depresión debe “tratarse para que no vaya a más y no haya un deterioro de la salud asociado a la apatía (no tengo ganas) y la anhedonia, que es la incapacidad para disfrutar”.
No existe una sola causa o motivo para caer en una depresión. Aunque la investigación ha demostrado que se trata de una enfermedad del cerebro, se sabe que es el resultado de la interacción compleja de la influencia de múltiples genes con el ambiente y otros factores. Diferentes sucesos pueden actuar como desencadenantes, pero a veces la depresión aparece sin una causa aparente. Por lo general, el “duelo” o trauma por la pérdida de un ser querido, una separación conyugal u otro tipo de situación pueden desencadenar un episodio depresivo: “La depresión siempre tiene una relación con la pérdida, el duelo”, afirma Gobbo.
El diagnóstico
Según ha detallado el jefe de psiquiatría del Hospital La Princesa, José Luis Ayuso, en declaraciones a Madridiario, más de la mitad de las personas adultas con depresión en España están recibiendo tratamiento para la misma, ya sea psicoterapéutico o farmacológico, por lo que, sigue existiendo un número “muy elevado” de casos con depresión que no reciben tratamiento a pesar de que a día de hoy se disponen de estrategias “eficaces”.
Ayuso recalca que es “importante” la detección temprana de la depresión, ya que “es un trastorno que se puede tratar y por ello aliviar el sufrimiento del que lo padece y evitar complicaciones como el desarrollo de una conducta suicida”.
¿Cómo se puede prevenir la depresión? Está demostrado que los programas de prevención reducen la depresión. Entre las estrategias comunitarias eficaces, el jefe de psiquiatría del Hospital La Princesa de Madrid, señala los programas escolares como un “modelo de afrontamiento positivo entre los niños y adolescentes”, así como otros programas que “promueven un modelo de pensamiento positivo y ayudan a mantener un estilo de vida saludable y contacto social”. “Disponemos de estrategias para prevenir las recaídas de depresión en personas que ya han tenido episodios previos. A nivel individual, sé recomienda mantener hábitos regulares de alimentación y sueño. También evitar o limitar la ingesta de alcohol y abstenerse de consumir drogas ilícitas, ya que esto puede empeorar la depresión”, apostilla.
Las características clínicas, la duración de los síntomas y el impacto en la vida del sujeto, son algunos de los factores que los profesionales tienen en cuenta para diagnosticar la depresión.
La inversión realizada por las administraciones en los últimos años, así como la creación de números de ayuda como el 024 (para atender emergencias) son esenciales. No obstante, un abordaje terapéutico temprano evitará estas situaciones límite. Si bien es cierto que ha aumentado la conciencia en la sociedad sobre esta problemática, debemos seguir trabajando para reducir las estadísticas actuales. Todos podemos ayudar estando atentos y pidiendo ayuda cuando sea necesario.
Si tienes dudas o quieres recibir más información, desde la Comunidad de Madrid existen varios servicios de asesoramiento como el Servicio Madrileño de Salud, el teléfono de la Esperanza de Madrid (91 459 00 50), la Unión Madrileña de Asociaciones de Salud Mental (91 513 02 43) o la Asociación Bipolar de Madrid (91 533 95 15).
Además desde Proyecto Hombre Madrid también cuentan con un servicio de asesoramiento a padres y un servicio específico para jóvenes con depresión. Para informarse pueden llamar al 915420271 o escribir a info@proyectohombremadrid.org.