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Los árboles de la Puerta del Sol

jueves 30 de abril de 2015, 13:28h
Actualizado: 04/05/2015 07:40h

Es el viejo debate, renacido cada cierto tiempo, que 'retrata' a los candidatos y sus diferentes modelos de ciudad: la posibilidad o la conveniencia de que la Puerta del Sol tenga árboles. Esperanza Aguirre, candidata a la Alcaldía de Madrid, ha prometido ponerlos si llega al sillón de regidora, y se ha marcado incluso una fecha: el 15 de septiembre. Alguien dirá que es imposible: nada más lejos de la realidad. Aguirre sabe lo que se dice: los árboles pueden estar allí casi milagrosamente, de un día para el otro, y la prueba es que ya estuvieron en su día.

En efecto, cuando Álvarez del Manzano era alcalde de Madrid, una de sus reformas en la Puerta del Sol instaló allí grandísimas macetas con madroños. Por ese sencillo procedimiento, los árboles y sus sombras se plantaron en Sol. De este mismo modo puede Aguirre cumplir su promesa sin mayor dificultad.

Otra cosa es que los árboles estén plantados en el suelo. Ahí ya se deben tener en cuenta los problemas técnicos que se concentran en el suelo bajo la plaza más famosa de Madrid: decenas de túneles, galerías de servicios, de redes de suministros, de Metro y de Cercanías, que convierten el subsuelo de Sol en un auténtico queso gruyere en el que no hay manera de plantar nada. Un informe realizado no hace más de tres años por la actual alcaldesa, Ana Botella (que también intentó lo de los árboles) aconsejaba no plantarlos por falta literal de tierra, y porque el crecimiento de las raíces podría suponer un problema, salvo en determinadas especies como los perales o los árboles del amor, de acuerdo con el consejo de los expertos.

Aguirre ya pidió muchos años atrás poner árboles en esta plaza para que fuera menos "dura". Se lo dijo al alcalde Alberto Ruiz-Gallardón en 2009, cuando ella era presidenta regional. Su colega y compañero de partido le dijo muy educadamente que no; no se podía, justificó, por lo antes señalado sobre las galerías subterráneas. Hay que recordar que esa "plaza dura" de la que se quejaba Aguirre era precisamente obra de la remodelación que puso en marcha el alcalde Ruiz-Gallardón, y que extendió por Madrid este tipo de estancia pública con suelos de granito.

Ana Botella también propuso instalarlos en el año 2012, cuando planteaba también una serie de kioscos en la plaza. Concretamente, la alcaldesa habló de 500 árboles. Pero nunca llegaron a plantarse. Ahora, está en la mano de los ciudadanos que finalmente, en septiembre, podamos cobijarnos a la sombra en la Puerta del Sol.

Sara Medialdea

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