San Antón vuelve a estar en funcionamiento. Después de cuatro años de obras, los puestos del mercado de Chueca vuelven a servir carne, pescado, hortalizas a los madrileños en un espacio que ha sido reconfigurado para albergar, además, tiendas de comida preparada, un restaurante y un espacio dedicado a la cultura y las exposiciones.
Sin inauguración oficial y sin participación política, ya que la ley electoral no lo permite, el nuevo San Antón abría sus puertas a primera hora de la mañana. Decenas de vecinos curiosos traspasaron su umbral para comprobar en qué se había transformado aquel viejo edificio de la calle Augusto Figueroa que los propios comerciantes y el Ayuntamiento
pactaron demoler en 2007.
El paso del tiempo –la infraestructura databa de 1945 y nunca había sido reformada en profundidad- hacía más que necesarias la actualización de un espacio deteriorado que apenas se parecía a lo que fue en su día, el epicentro de la vida del barrio, como ocurría con cada uno de los mercados tradicionales de la ciudad. En el momento de su derribo, solo
seis de sus 38 puestos estaban ocupados. Este martes, los clientes se encontraron con un Mercado de San Antón completamente distinto.

Según la nota oficial del Ayuntamiento de Madrid, el edificio aúna ahora “tradición y modernidad”. La renovación es evidente a simple vista: combinaciones de color negro y blanco en suelos y paredes, puestos de comida tradicional junto a otros que ofrecen
delicatessens, zona de tapeo, zona de exposiciones y eventos (por el momento vacía), restaurante de diseño, terraza abierta al cielo y un gran lucernario para iluminar todo el complejo. En total son 12 puestos de
alimentación fresca en la planta principal, un
supermercado de una gran cadena, diez tiendas de
comida preparada en la segunda planta, junto a la
sala multifuncional, y el
restaurante en la tercera. El atractivo es innegable, aunque para ello se ha sacrificado el viejo encanto del mercado de barrio.
Todo ello se completa con un
parking con capacidad para 80 vehículos, donde existen plazas robotizadas y otras destinadas a la recarga de vehículos eléctricos.
Obras complicadas
La construcción del nuevo mercado de San Antón ha supuesto una inversión de
14.750.000 euros, de los que el Ayuntamiento ha aportado el 30% (4.425.000 euros). El resto ha sido sufragado por los comerciantes del mercado, la Comunidad de Madrid y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Su inauguración estaba prevista para 2009, pero los
problemas surgidos durante la construcción –principalmente por la proximidad de la iglesia de San Antón y un colegio- obligaron a ralentizar los trabajos. La siguiente fecha fue octubre de 2010. Tampoco se cumplió, pero para aquel entonces ya se podía adivinar el
“mercado-corrala” que miraba al cielo. Finalmente, los propios comerciantes anunciaron que el mercado entraría en funcionamiento en
mayo. Desde este martes, se puede volver a hacer la compra en San Antón.