martes 27 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 06/05/2010 17:57h
Si el pobre San Juan de la Cruz levantara la cabeza se llevaría seguramente dos disgustos. El primero es el que nos llamaba la atención a todos en un primer momento: y es que no dejaba de ser paradójico que un Instituto con nombre de santo y encima carmelita descalzo permitiera el velo musulmán en Pozuelo de Alarcón y otro con nombre de premio Nobel con su puntito grosero como el Camilo José Cela lo prohibiera.
Pero el segundo disgusto, casi el peor, es que no está muy claro en nombre de qué Dios el consejo escolar del San Juan de la Cruz sin encomendarse ni a Dios ni al diablo – o más bien encomendándose al segundo – ha decidido cambiar en una tarde un reglamento para prohibir el velo no vaya a ser que si el Islam entraba por la puerta del Instituto, la cristiandad saliera por la ventana.
Ya he comentado en este mismo foro, que no creo que los consejos escolares tengan que comerse el marrón de regular la relación entre oriente y occidente, entre Islam y cristiandad. Esa cruzada le toca a otros, que lo cobran más y mejor, y que deben dejar a los centros educativos dedicarse a lo que de verdad saben: enseñar. Pero una cosa es que los consejos no tengan a mi juicio esa responsabilidad, y otra es que cambien las reglas del juego en el minuto 89 del partido. No es justo, parece tramposo y de hecho ha provocado la reacción moderadamente ofuscada de la Comunidad de Madrid a través de su Consejería de Educación.
El reglamento de un centro es básico: pero cambiarlo a siete semanas para acabar el curso con tal de que una niña con velo no entre a clase, parece más una acción cobarde que otra cosa. El Camilo José Cela lo tenía claro desde el principio. Según su reglamento no se podía acudir a clase con la cabeza cubierta y punto. Pero el San Juan de la Cruz, ha cambiado todo deprisa y corriendo como un trilero levantando el chiringuito cuando alguien da el grito de agua por que viene la policía.
Najwa acabará el curso en el Gerardo Diego. La principal preocupación debe ir para ella para que acabe el curso y olvide estos diez días de un abril incierto. Luego deben preocuparse los políticos porque la siguiente Najwa ahora está estudiando en otro centro. Y si no es hoy, será mañana, pero tendremos nuevos casos como este hasta que el máximo regulador haga lo que esperamos de él: regular.