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Manuel José Quintana (poeta y dramaturgo, 1772-1857)
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(Foto: Antonio Castro)

Manuel José Quintana (poeta y dramaturgo, 1772-1857)

viernes 20 de noviembre de 2020, 17:41h

El cementerio de la Almudena también tiene su particular panteón de hombres ilustres en el que, entre otras personalidades, está enterrado el poeta y dramaturgo Manuel José Quintana.

Se trata de un monumental conjunto presidido por el cenotafio de Quintana, que ocupa parte de una de las glorietas del cementerio.

El monumento funerario del escritor no se levantó en este cementerio, sino que se hizo en el desaparecido de la Patriarcal. Al derribarse este, la tumba, que había sido proyectado por Enrique Coello, se desmontó y se trasladó a la Almudena. Consta de un espléndido sarcófago con tapa a dos aguas, con adornos modernistas. A su cabecera se levanta el templete con una hornacina central en la que aparece un medallón con el rostro de poeta y la inscripción: Quintana. 1855. El año es el de su coronación como poeta nacional. Junto al enterramiento principal hay otras tres tumbas de escritores.

El cementerio Patriarcal estaba entre las calles Donoso Cortés y Vallehermoso. Se fundó en 1849 para dar sepultura a los soldados, sirvientes y personal de la Casa Real. Formaba parte del conjunto conocido como cementerios del Ensanche Norte, que incluía los de San Luis y San Ginés y el de San Martín. Aunque el Patriarcal se cerró en 1884, no fue demolido hasta los años cuarenta del siglo pasado. Durante décadas fue macabro campo de juego para los niños del barrio que lo denominaban como “el de las calaveras”. Sobre su terreno se levanta el Parque Móvil Ministerial y la colonia de San Cristóbal para los trabajadores del mismo.

Dos años después de su muerte, ocurrida en Madrid el 11 de marzo de 1857, se constituyó una comisión que recaudara fondos para erigir la monumental tumba. Se llegaron a conseguir 135.000 reales. La Academia de Bellas Artes eligió a Enrique Coello para que redactara el proyecto, que fue ejecutado por el escultor Silvestre L. Donaire. El 22 de junio de 1877 se exhumaron los restos de la primera sepultura para enterrarlos en el nuevo panteón. El Rey Alfonso XII presidió la ceremonia.

El 11 de noviembre de 1922 se procedió a la exhumación definitiva de los restos de Quintana, del general Evaristo San Miguel, del novelista Ramón Ortega y Frías y de la mezzosoprano francesa Constance Nantier-Didiée. La exhumación de esta última permitió recuperar su breve historia en Madrid. Había debutado en el Real el año 1854 y murió entre nosotros porque el año 1867, a los treinta y seis años, murió a causa de una pulmonía que contrajo cantando en ese teatro La Favorita. El traslado de estos restos al reconstruido panteón de la Almudena se llevó a cabo con un lucido cortejo de políticos, literatos y artistas.

Manuel José Quintana nació en Madrid el 11 de abril de 1772. Tras estudiar derecho en Salamanca, ejerció la abogacía en Madrid. La publicación de sus poesías en 1802 comenzó a granjearle la fama. De ideología liberal, militó en la resistencia contra Napoleón y fue uno de los impulsores de las Cortes de Cádiz, lo que se supuso el encarcelamiento con la vuelta de Fernando VII. Rehabilitado y represaliado en varias etapas de su vida, acabó por ser instructor de la futura Isabel II. Su constante actividad política no le impidió seguir publicando poesía o luchar por la mejora de la instrucción pública.

La producción teatral de Quintana fue mínima. El 19 de mayo de 1801 estrenó en el teatro del Príncipe la tragedia El duque de Viseo. Cuatro años más tarde escribió Pelayo, otra tragedia en cinco actos que consolidó su prestigio tras el éxito de las primeras poesías. El personaje épico sería uno de los preferidos por los grandes actores del siglo XIX. Y fue precisamente Pelayo la obra elegida para inaugurar el teatro del Príncipe, reconstruido tras el voraz incendio de 1802, que lo había destruido completamente.

Entre sus obras figura la monumental Vidas de los españoles célebres. No es descabellado pensar que Antonio Gil de Zárate se inspirara en las semblanzas que allí escribió sobre Álvaro de Luna y El Gran Capitán, para los dramas que con esos título estrenó en 1840 y 1843.

Su obra poética causó furor durante la primera mitad del siglo XIX, hasta el punto de que Isabel II lo coronó como Poeta Nacional en una gran ceremonia celebrada en el Senado el 25 de marzo de 1855. Existe un célebre cuadro de ese momento pintado por Luis López Piquer depositado en el Prado.

Quintana también fue designado senador del Reino y ocupó el cargo de vicepresidente del Consejo de Ilustración Pública. Y fue académico de la Real Academia y de la de Bellas Artes San Fernando.

Manuel José Quintana

Cementerio Antiguo

Cementerio de La Almudena

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