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Entrada al Museo del Prado, junto al Paseo homónimo.
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Entrada al Museo del Prado, junto al Paseo homónimo. (Foto: Chema Barroso)

Madrid sueña con encumbrar su Paisaje de la Luz a la categoría de Patrimonio Mundial

domingo 25 de julio de 2021, 08:58h

Con el sueño olímpico en reposo, Madrid traslada sus anhelos al sello Unesco. Este domingo se conocerá el fallo de su Comité Ejecutivo, que decidirá si eleva o no el Paisaje de la Luz a la categoría de Patrimonio Mundial. La candidatura se sustenta en la excepcionalidad de un florecimiento natural, artístico y científico acompasado en torno al primer paseo arbolado de Europa, el del Prado, y a los Jardines del Buen Retiro. El camino para probar el valor universal de este paisaje cultural comenzó en 2014 y culmina hoy, tres legislaturas mediante, con la convicción de que la ciudad no merece continuar como la única gran capital europea excluida de la lista.

El veredicto final se mantendrá como una incógnita hasta el final. Se necesitan los votos favorables, como mínimo, de 14 de los 21 países que conforman el jurado este año. La capital española no parte con la ventaja ya otorgada a 12 de las 25 candidaturas: una recomendación directa para ser reconocidas como Patrimonio Mundial. No obstante, Madrid permanece optimista una vez constatado que al menos el Paseo del Prado sí reúne la valía requerida.

Icomos, organismo que asesora a la Unesco, así lo determinó al tiempo que aconsejó no incluir el Retiro en la propuesta al no ver la conexión entre ambas partes. El Ayuntamiento matritense no accedió a desmembrar la candidatura al entender que perdería su esencia y argumentario, pero si recibe el 'no' de Naciones Unidas podría presentar el Paseo del Prado en solitario en el futuro.

(Foto: Chema Barroso)

Las claves del Paisaje de la Luz

La candidatura madrileña ensalza un planteamiento de ciudad revolucionario auspiciado bajo el reinado de la Casa de Austria y continuada con la de Borbón. El Paseo del Prado, creado en 1540, poco antes de que Felipe II estableciera la capitalidad del Reino en Madrid, supone una introducción pionera de la naturaleza en el urbanismo europeo. Un modelo revolucionario de alameda en medio de una urbe que se exportará a otras ciudades de la Península Ibérica, como la Alameda de Hércules en Sevilla, y que se convertirá en universal tras desembarcar en los territorios de ultramar del imperio hispano y ser copiada en la Alameda de México, a finales del siglo XVI, y en el Paseo de los Descalzos de Lima, en el XVII.

La apuesta por la naturaleza urbana se completará con la construcción de los Jardines del Buen Retiro hacia 1630 ordenada por Felipe VI, el mayor coleccionista de arte de su época. Se instalan allí por su cercanía con el Paseo del Prado y quedan vinculados de forma estrecha hasta nuestros días siendo el centro de la Corte de la Corona durante más de 350 años y escenario del Siglo de Oro de la cultura nacional.

La Ilustración llega a España con los Borbones y es Carlos III quien imprime al eje Prado-Retiro las ideas ilustradas del siglo XVIII. Los Jardines se abren al disfrute libre de la ciudadanía y en este área se construirán edificios dedicados a la investigación y la difusión del conocimiento. El Paisaje de la Luz se destaca así como columna vertebral de la ciencia gracias a la inauguración del Gabinete de Historia Natural, hoy el Museo del Prado, el Real Observatorio de Madrid y el Real Jardín Botánico.

Ya en el siglo XIX se configura el barrio de los Jerónimos y la zona se va poblando de imponentes edificaciones que se emplearán como sedes de instituciones culturales, políticas, sociales, científicas y económicas como el Congreso de los Diputados, el Banco de España, la Real Academia de la Lengua Española o la Bolsa. Asimismo, la principal estación de ferrocarril, Atocha, se ubicará precisamente en el inicio del Paseo del Prado coronándose como puerta de entrada a la ciudad.

En la actualidad, el perímetro que acota el Paisaje de la Luz sigue conservando los valores con los que se fue configurando a lo largo de cuatro siglos. Ahora, además, destaca como epicentro de la manifestaciones sociales más multitudinarias, como las marchas feministas o la del Orgullo LGTBI, y de eventos populares, políticos, festivos o deportivos como la Feria del Libro o la final de la Vuelta Ciclista.

Palacio de Cristal de El Retiro (Foto: Chema Barroso)

Siete años de trabajo

El 'sueño' de entrar en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco no se remonta tan atrás en el tiempo como el olímpico, pero ha ido cogiendo forma a lo largo de siete años. El Ayuntamiento de Madrid, encabezado entonces por Ana Botella, anunció en 2014 su intención de inscribir la candidatura conjunta del Paseo del Prado y el Retiro. Se creó un grupo de trabajo técnico integrado por profesionales expertos en Patrimonio del propio Consistorio, de la Comunidad y de universidades madrileñas.

Se inició entonces la elaboración de un dossier que al final ha alcanzado los 1.500 folios con documentación histórica que demuestra la relación entre el Prado y el Retiro y los valores universales que este conjunto representa. En la redacción de este expediente se involucró el siguiente equipo de Gobierno, con Manuela Carmena como regidora. En abril de 2018, el Consejo de Patrimonio Histórico dirigido por Luis Lafuente dio luz verde a que el Paisaje de la Luz se presentara en enero de 2019 ante la Unesco.

Dicha institución comunitaria confirmó en abril de ese mismo 2019 que la de Madrid sería una de las 35 propuestas a evaluar ese año. Ya en octubre, con José Luis Martínez-Almeida como alcalde, el evaluador de la Unesco visitó in situ la candidatura, manteniéndo varias reuniones con el propio regidor y con los técnicos del Ayuntamiento. Un mes después, una delegación técnica se personó en París en la sede de Icomos para resolver las dudas surgidas alrededor de la propuesta.

El Gobierno municipal aumentó su apuesta por la candidatura a principios de 2020, creando una nueva jefatura de servicio de Difusión y Patrimonio Mundial. La pandemia obligó a cancelar la reunión del Comité Ejecutivo que debía elegir los nueves bienes Patrimonio Mundial en Fuzhou, China. La cita se aplazó hasta 2021 y se celebra hoy mismo.

En este último año, el diseñador Manuel Estrada, Premio Nacional en esta disciplina, ha creado el logo y la marca del Paisaje de la Luz. Se desveló también el informe del organismo asesor Icomos, el cual recomendaba eliminar el Retiro de la propuesta. Madrid obvió el consejo y trazó una estrategia fortalecer los argumentos históricos que avalan el carácter indisociable del parque con el Paseo del Prado. Una certeza de la que han tratado de convencer a los embajadores de los países miembros del Comité.

Si logra persuadir a al menos 14 de las 21 naciones votantes conseguirá encumbrar el Paisaje de la Luz a la categoría de Patrimonio Mundial. Se convertiría así en el quinto bien de la región en ostentar tal distinción tras el Monasterio de El Escorial, el casco histórico y Universidad de Alcalá de Henares, el paisaje natural de Aranjuez y el Hayedo de Montejo. Con esta posible nueva incorporación, España consolidará su tercer puesto en el ranking global, con 49 conjuntos culturales o naturales con el sello Unesco, solo superada por China e Italia. Este honor atraerá turismo a la ciudad y, sobre todo, confirmará el sentir general de los madrileños de que vivir el Paseo del Prado y el Retiro es una experiencia excepcional.

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