La pandemia ha cambiado nuestros hábitos de movilidad. El confinamiento inicial y posteriores las restricciones a los desplazamientos han hecho que optemos por utilizar menos el vehículo privado, una circunstancia alimentada también por el fomento del teletrabajo y de los estudios a distancia. Si queremos volver a utilizar nuestro coche al ritmo pre-Covid, es más que recomendable revisar concienzudamente algunos de sus componentes antes de ponerlo en marcha.
Para muchos ciudadanos se ha acabado eso de coger el coche de lunes a viernes para ir y volver del trabajo. Y, prácticamente para todos, también, eso de llenar el depósito y poner un pie en la carretera para disfrutar de una buena escapada de fin de semana. Al menos, de momento. La pandemia ha aparcado miles de coches y eso tiene un efecto directo en su mantenimiento. Si, además, el vehículo duerme en la calle y no en un parking privado, es posible que la lista de reparaciones aumente. Para evitar sustos, es necesario seguir algunas pautas.
Qué mirar de los neumáticos
Los neumáticos son siempre uno de los puntos críticos a los que hay que prestar atención para garantizar una conducción segura. Sin uso, es posible que se hayan desinflado o que, incluso, hayan sufrido más de lo que creemos y que estemos ante un problema mayor: que la pérdida de presión se haya vuelto crónica, recurrente. En ese caso, (o si, evidentemente, advertimos que podemos estar ante un pinchazo), deberemos optar por un recambio cuanto antes. En lugar de acudir a una casa de reparaciones, podemos comparar precios en talleres online para no padecer sorpresas desagradables con la factura. Existen sitios web de venta de neumáticos que agilizan el proceso, abaratan precios y ofrecen una amplia red de puntos de montaje en todo el país.
Si es la primera vez que cambiamos las ruedas, deberemos tener en cuenta algunas cuestiones técnicas como el código de información, los índices de carga y descarga o el tipo de neumático que precisa nuestro utilitario. La adherencia al suelo, las condiciones climatológicas más habituales de las carreteras por las que vayamos a circular (por ejemplo: si la pista está expuesta a altas temperaturas o a nieve) o la vida útil de las distintas marcas son otros de los factores que consultarán los especialistas para guiarnos en nuestra adquisición.
Ojo también a la batería y los líquidos
La batería es otro de los aspectos esenciales. Ante largos periodos de parón y, especialmente, en los vehículos más antiguos, es posible que nos encontremos con que se ha descargado. Es conveniente mover nuestro coche al menos una vez a la semana, aunque sea por nuestro aparcamiento o alrededor de la manzana.
Igualmente, deberemos comprobar los líquidos, que pueden haber desaparecido de sus conductos. Mantener en su punto justo los niveles de aceite, refrigerante, del líquido de frenos (también del de dirección en algunos casos) o del agua del limpiaparabrisas nos evitará futuras y costosas reparaciones. Del mismo modo, garantizar que el filtro del climatizador está en buen estado y procurar que la carrocería no sufre en exceso nos ahorrará dinero.