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La crisis del coronavirus obliga a posponer más de 3.000 bodas
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(Foto: Pixabay)

La crisis del coronavirus obliga a posponer más de 3.000 bodas en la región

sábado 28 de marzo de 2020, 09:05h

Durante los meses de marzo a mayo de este año, en la Comunidad de Madrid se podrían haber llegado a oficiar entre 3.000 y 4.000 bodas, según el portal temático Bodas.net. Entre ellas la de Miriam. “He pasado unas semanas muy intranquila”, confiesa a Madridiario. La fecha de su boda era justo pasado el estado de alarma, el 17 de abril. “Pero hace dos semanas me llamaron del restaurante de Guadarrama, donde iba a celebrar el banquete para cambiar al 12 de junio”.

Luego ella misma contactó con la iglesia de Orusco de Tajuña en la que debía oficiarse la ceremonia, y no le pusieron inconvenientes en posponerla. Tampoco el fotógrafo ni el autobús que había contratado para trasladar a los invitados. “Me dicen que no soy la única, que esto le está pasando a mucha gente, así que tratan de solucionarlo de la mejor manera posible". Además, había contratado un seguro con su viaje a India y Tailandia y ha conseguido recuperar su dinero, aunque le da pena quedarse sin luna de miel.

Fernando es otro de los afectados por la crisis del coronavirus. Tenía que haber cambiado de estado civil el 21 marzo y finalmente lo han tenido que retrasar al 25 de septiembre. Él y su todavía novia tuvieron suerte. Viendo lo que se avecinaba, quince días antes del enlace hablaron con el restaurante y con la iglesia y cambiaron la fecha. “La verdad es que todos los proveedores han respondido bien y no han puesto pegas para el aplazamiento”.

Para rizar el rizo, la boda era en Málaga, así que han tenido que contactar con todos los hoteles reservados en aquella ciudad para sus invitados de Madrid y llegar a un acuerdo para renegociar la reserva. Lo de solucionar el desplazamiento se lo ha dejado a sus invitados para que gestionen ellos mismos si cancelan o aplazan. Más dificultades está encontrando con el viaje de novios a Japón. “Teníamos un seguro de cancelación, pero la compañía aérea y el hotel nos condicionaban el cambio a que existiera un comunicado del Ministerio de Exteriores que recomendara no viajar a Japón. Así que hemos reclamado y estamos esperando”.

“Desde CECU Madrid, siempre recomendamos negociar, más en este caso. La mayoría de las parejas no suspende, sino que aplaza el enlace. Es decir, piensan celebrar la boda en un futuro, así que se puede negociar con las distintas empresas para mantener el contrato y formalizarlo en el plazo de un año, según vaya evolucionando la situación”, señala Itziar Marín.

Las asociaciones de consumidores explican que se pueden plantear dos escenarios. Si son las compañías las que cancelan porque no pueden realizar su actividad a causa del estado de alarma, en principio no hay problema para el cliente, dado que será indemnizado con el reembolso de lo invertido o la posibilidad de disfrutar el servicio en otro momento.

El problema es cuando es el cliente quien decide anular el compromiso ante la incertidumbre de lo que pueda pasar, por ejemplo, a finales de abril. “En ese caso el consumidor tendría que asumir la pérdida del dinero abonado. Aunque le recomendamos que se dirija a la compañía para expresar muy claramente que anula el viaje por un miedo insuperable ante la situación generada por esta crisis y por las dudas de que se pueda viajar libremente en esa fecha. Y a ver cómo lo percibe la compañía”.

319 bodas sin oficiar en el Ayuntamiento de Madrid

Al principio, cuando aún no nos abrumaban las cifras de contagio en España y el Gobierno no había decretado mayores restricciones, el Ayuntamiento de Madrid decidió oficiar las bodas a puerta cerrada, solo con los contrayentes, los testigos, el concejal que les debía casar y el personal administrativo municipal. Incluso se dio la opción a los contrayentes de posponer, algo que las parejas no suelen contemplar, si no es por fuerza mayor, algo lógico si tenemos en cuenta que tardan unos 12 meses de media en organizar su gran día, según datos del Libro Imprescindible de las Bodas.

Pocos días después, una vez establecido el estado de alarma, el Consistorio de la capital suspendió por decreto durante el mes de marzo y con posibilidad de prórroga, la celebración en sus dependencias de los matrimonios civiles. Desde entonces, el Área de la concejal Silvia Saavedra -Coordinación Territorial, Transparencia y Participación Ciudadana-, que coordina con los Distritos la prestación de este servicio, trata de reorganizar lo mejor posible el sudoku que tienen por delante.

Desde los distintos Distritos, se ha estado contactando con las parejas que tenían reservado su enlace para reorganizar el calendario de matrimonios desde el mes de mayo, de forma que se puedan reprogramar todos los matrimonios anulados lo antes posible, si les parece bien a los afectados, “ubicándoles en los huecos sin reserva que queden libres, ampliando el horario establecido en los días oficiales o abriendo un día más exclusivamente para la celebración de estos matrimonios suspendidos”, indican desde el Consitorio.

Desde el fin de semana del 14 de marzo, en que se decretó el estado de alarma, hasta el fin de semana del 25 de abril había concertadas 319 citas para matrimonios en el Ayuntamiento de Madrid, según nos informan desde la Oficina de Atención a la Ciudadanía. La Casa de la Panadería, la Junta Municipal de Arganzuela y la de Chamartín son los tres puntos donde más enlaces frustrados se registran.

Recién casados en la Casa de la Panadería

Tampoco enlaces religiosos

En la Archidiócesis de Madrid recuerdan que el decreto del Gobierno no prohíbe los enlaces matrimoniales programados, pero establece muchas restricciones, como número de asistentes (solo testigos y contrayentes), distancia entre ellos, comunión en la mano, nada de contacto físco y mucho menos sellar el compromiso con un beso.

Rodrigo Pinedo, director de Medios del Arzobispado de Madrid, recuerda que el mismo día que decretaron el estado de alarma, se ofició una boda en la capital a la que solo asistieron los contrayentes, sus padres y los testigos. En todo caso, la Iglesia ha aconsejado proponer a los fieles retrasar la celebración de sacramentos que no son imprescindibles en este momento, y eso incluye comuniones y bodas.

El hecho de que en este periodo se concentren solo el 10 por ciento de las bodas de todo el año ha facilitado las cosas. La situación tampoco invita a casarse, así que no han tenido que insistirles mucho a las parejas, que antes que una boda descafeinada sin invitados ni banquete, prefieren esperar tiempos mejores.

De momento aguardan a ver cómo se desarrollan los acontecimientos antes de reservar futuras fechas para las cancelaciones, y esto sin haber llegado aún “al periodo de mayo a septiembre, que es cuando se concentra el pico de ceremonias religiosas”, comenta Pinedo. Concretamente en septiembre es el mes en el que más parejas deciden pasar por el altar, llegando a celebrarse más de 27.000 bodas solo en ese mes a nivel nacional, según los portales especializados.

No son las únicas celebraciones religiosas afectadas por el coronavirus. Las comuniones también se van a ver alteradas por las medidas contempladas en el Real Decreto del estado de alarma para contener el avance del coronavirus.

Romero, el metre del restaurante Gaztelubide, calcula que han tenido que cancelar entre 80 y 90 comuniones, además de unas 40 bodas en estos meses, lo que resume como “un buen palo económico”, aunque espera que sea pasajero. “Parece que las comuniones se están retrasando a los meses de agosto y septiembre. En cuanto a las bodas, estamos hablando con cada cliente y, de momento, todos están aplazando el evento, no suspendiéndolo”.

Su labor durante estos días es ir llamando una a una a las parejas para reubicar los enlaces. “Ahora estamos en contacto con los que tenían reservados sus banquetes en abril, para conocer su disponibilidad y encajar sus bodas en otros huecos. El problema es que el verano y los meses de septiembre y octubre son fechas fuertes, porque la gente prefiere celebrar el cóctel en el jardín, así que no es fácil”.

Ven tan apretado el calendario que no descartan ampliar las fechas y, además de los sábados, habilitar viernes e incluso domingos para las celebraciones. “Nosotros ahora estamos parados y a expensas de lo que decidan nuestros clientes, que nos van a ayudar más que nosotros a ellos. Pensemos que tienen que organizar a sus invitados y reconducir sus planes”.

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