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Hace falta más educación ambiental

martes 28 de enero de 2020, 09:07h

En nuestro día a día, somos testigos de infinidad de actitudes respetuosas con el medio ambiente que, sin embargo, son eclipsadas por actitudes poco consecuentes

El pasado domingo 26 de enero se celebró el Día Mundial de la Educación Ambiental. El principal objetivo de esta jornada es identificar la problemática ambiental tanto a nivel global, como local y crear conciencia en las personas y muy especialmente en los gobiernos en cuanto a la necesidad de participación por conservar y proteger el medio ambiente.

Muchas organizaciones conservacionistas se han servido del Día de la Educación Ambiental, para solicitar a las distintas administraciones públicas la puesta en marcha de una batería de acciones encaminadas a fomentar la educación ambiental en los centros educativos de nuestro país. Es el caso por ejemplo de SEO/Birdlife. Esta ONG relama al gobierno de España una nueva Ley de Educación que incluya, entre otras medidas, la naturalización de las escuelas, la promoción de las actividades en los entornos naturales y la suma del profesorado como un actor más en la lucha contra el cambio climático.

Un paquete de medidas que harían que los colegios e institutos fueran creadores de conciencia ambiental en un momento crítico como el que estamos viviendo a nivel global. De esta forma se estaría educando ambientalmente a una generación que en un futuro muy próximo sería capaz de exigir tanto política como socialmente aquello que repercuta positivamente en la conservación de nuestro patrimonio natural. Así, iríamos de la educación a la concienciación, para llegar en última instancia a la acción ambiental de unos ciudadanos que posean los conocimientos que sin duda deberían ser propios de un ciudadano del siglo XXI.

En este sentido, han sido muchas las personas que durante este fin de semana se han acercado a Fitur, la Feria Internacional del Turismo, que se ha desarrollado una edición más en IFEMA. Allí hemos podido encontrar una oferta turística casi interminable. Desde los tesoros naturales e históricos que guarda nuestra Comunidad de Madrid, hasta las paradisíacas y sugerentes playas de la lejana Polinesia. Un abanico de posibilidades que roza lo infinito que se ha ofrecido al visitante por medio de miles de catálogos, trípticos, etc., que en la gran mayoría de los casos terminará en la basura o en el mejor de los supuestos en el contenedor azul. En plena era digital, ¿es necesario este consumo desmedido de papel?

Es verdad que no hay nada como viajar para conocer, por ejemplo, los espacios naturales más importantes de nuestro planeta. Es más, poner los pies en los tesoros verdes puede ayudar a su conservación en tanto que estaremos concienciados de su belleza e importancia. No obstante, tampoco les beneficia en absoluto el turismo masivo, ni tampoco los millones y millones de litros de combustible que consumirán los miles de aviones que llevarán a otros tantos turistas hasta el último rincón del planeta.

Es la cara y cruz de los tiempos en los que vivimos. Parece que la sociedad está muy concienciada para ciertas cosas, pero para otras no. Hace falta más educación ambiental.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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