Hace ya más de tres años del cierre del Teleférico de Madrid. La infraestructura, construida entre 1967 y 1969, presentaba signos de deterioro y obsolescencia, con lo que se hizo evidente la necesidad de un proyecto de renovación.
Tras varios años de planificación, a partir de este martes 20 de enero comienza el desmontaje del viejo sistema de cableado: será la primera fase de una obra de transformación con la que la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y el Ayuntamiento de Madrid pretenden dar a luz –a principios de 2027– a un nuevo teleférico sostenible, con edificaciones accesibles y que cuente con la última tecnología.
El proyecto, al que se ha destinado una inversión de 26,26 millones de euros (sin IVA), incluye la demolición parcial de las dos estaciones (Pintor Rosales y Casa de Campo), la instalación de 47 cabinas panorámicas concebidas para transportar a 10 personas (antes, la capacidad era de 6), la instalación de nuevas bases para las torres y la introducción de equipos electromecánicos más modernos: motores eléctricos, cable tractor-portador y poleas.
Punto de encuentro entre la ciudad y la naturaleza

Las nuevas estaciones serán reformadas en base a un diseño arquitectónico integrado con el entorno, con grandes muros de cristal para favorecer la iluminación y unas celosías de madera para lograr una estética acorde a los parques. “El teleférico se concibe como una arquitectura de transición, un punto de encuentro entre la ciudad y la naturaleza” –explica Álvaro Vizcaino, responsable del teleférico de Madrid: “No hay que olvidar que vamos por encima del cielo de Madrid, atravesando parques históricos”.
"El teleférico se concibe como una arquitectura de transición"
El teleférico original se consolidó en los noventa como uno de los iconos de Madrid. Se trataba aún de una instalación moderna, que funcionaba bien y que tenía algunas características que lo hacían único, añade Vizcaino, pero a partir de 2010 tanto el sistema como las cabinas comenzaron a verse algo anticuadas.
Desde que en 2022 se decidiera su transformación hasta la redacción del proyecto, el responsable reconoce que el proceso no ha sido fácil: “Hemos ido conciliando con muchas administraciones, pedido consultas urbanísticas, pasado por Ayuntamiento, Patrimonio Histórico y hasta la Conferencia Hidrográfica del Júcar, por su cercanía al río Manzanares”.
Un sistema más seguro, moderno y confortable
En el ámbito tecnológico, el nuevo sistema incorporará sensores inteligentes en cabinas y pilonas que permitirán una seguridad activa, apoyada en el uso de inteligencia artificial para el análisis de flujos operativos y la generación de alertas. Del mismo modo, se implementarán protocolos avanzados de ciberseguridad y una integración digital completa mediante pantallas interactivas, aplicaciones móviles y conectividad total, lo que permitirá disponer de información del servicio en tiempo real.
El nuevo teleférico, en fin, será “más moderno y más seguro” que el anterior, pero sobre todo, completará los alrededor de 2,5 kilómetros que separan ambas estaciones con un mayor grado de confort. Además de la modernización de las cabinas, el nuevo sistema podrá alcanzar una velocidad de hasta los 6 metros por segundo (antes, la máxima era de 3), lo que permitirá jugar con el ritmo en función de la acumulación de viajeros. La idea, siempre que la afluencia lo permita, es que las cabinas se muevan a una velocidad suave para que los viajeros puedan disfrutar mejor del paisaje.
Tracción monocable
Otra de las grandes novedades tiene que ver con el modo de tracción: el sistema bicable anterior pasará a ser monocable. Javier Tejerinas, consejero delegado de Doppelmayr, empresa encargada de la renovación, detalla la forma en que se llevará a cabo esta primera fase del proyecto: “El primero de los dos cables lo retiramos con unos winches (unas máquinas que sujetan la tensión para que el cable esté alto en todo momento, sobre las catenarias de Adif, sobre la calle 30 y sobre los edificios existentes) y vamos recogiendo”.

Una vez hecho esto, continúa Tejerina, “quitamos el primero de los cables y el segundo. Lo liberaremos del edificio y lo sujetaremos de unas cimentaciones nuevas para que durante toda la obra no esté afectando los edificios y se puedan demoler y construir los muros. Cuando se hayan demolido y construido los edificios nuevos, usaremos el cable que dejamos ahora colocado provisionalmente para tender el cable nuevo, recogiendo el viejo. Entonces ya cambiaremos el cable tractor antiguo por el cable tractor”.
"El reto es adaptarse a un edificio que se construyó hace 55 años"
El consejero delegado de Doppelmayr, empresa detrás de la construcción del nuevo teleférico de París o el de La Paz (Bolivia) -el teleférico urbano más largo del mundo-, asegura que la renovación de este nuevo teleférico no representa mayores dificultades. El único “reto”, ha sido el de adaptarse a un edificio que se construyó hace 55 años. En concreto, por las partes de la estación que hay que respetar y la disposición de las torres ya existentes, con vanos muy extensos. “Ahora mismo, poner torres donde no había ninguna es muy complejo, una vez que ya tienes una ciudad desarrollada”.
Madrid, "referente europeo del transporte por cable”
Antes de su paralización, detalla Álvaro Vizcaino, el teleférico de Madrid daba servicio a 360.000 usuarios cada año. El responsable cuenta que, por el momento, se están realizando estudios internos que habrán de ser actualizados una vez se reanude el teleférico, por lo que no puede dar una cifra exacta de los viajeros que lo utilizarán. No obstante, sí se atreve a asegurar que serán “muchos más” de los que acogía entonces.
El Ayuntamiento de Madrid indica que el diseño elegido “redundará en una mejor experiencia para el cliente, moderna e inclusiva”, y que contribuirá a “reforzar la imagen de la ciudad como destino turístico y poniendo de relieve la conexión entre urbe y naturaleza”. “Una accesibilidad mejorada, con el apoyo de colores y pavimientos para identificar las diferentes zonas dentro de cada estación, será otro de los grandes alicientes de la nueva versión del Teleférico madrileño y situará a la capital como referente europeo del transporte por cable”, concluye el consistorio.