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Vistas en altura del Templo de Debod.
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Vistas en altura del Templo de Debod. (Foto: Chema Barroso)

El Ayuntamiento no prioriza la cubierta para el templo de Debod que sí pidió a Carmena

miércoles 19 de febrero de 2020, 07:00h

La visita del reputado egiptólogo Zahi Hawass a Madrid la semana pasada ha reabierto el sempiterno debate acerca de la cubrición del Templo de Debod. Egipto, a través de la Unesco, ligó su donación al compromiso de ‘techarlo’, pero el Estado español descartó esta prescripción. Una decisión que sí acataron el resto de países receptores de otros santuarios egipcios regalados por la colaboración en la campaña de salvamento de los monumentos de Nubia. Ahora, el Ayuntamiento de la capital no da prioridad a instalar esta cubierta pese a que en la pasada legislatura presionó al Ejecutivo de Manuela Carmena para que fuese “prioritario”.

El Grupo Municipal Popular presentó en diciembre de 2016 una enmienda a los Presupuestos de 2017 de Ahora Madrid para que destinase medio millón de euros a un concurso con el COAM para cubrir el monumento, cerrado en ese momento de forma parcial por problemas de aclimatación. La entonces portavoz del PP en el área de Cultura y Deportes, Isabel Rosell, señaló que “hasta ahora se han ido haciendo apaños, pero cubrir Debod debe ser una prioridad”.

A tal efecto, instó al Consistorio a desviar una partida de 550.000 euros al apartado de ‘estudios y trabajos técnicos de museos’ para “evitar la degradación” del templo y apuntó que “una estructura acristalada permitiría también el acceso a los estanques, garantizando la libre circulación del público en el interior”. Por su parte, Ahora Madrid se mostró partidaria de acometer la colocación de una campana de cristal, pero no llegó a incluirla en los presupuestos ni le puso fecha.

Ahora, fuentes del área de Cultura, que dirige Andrea Levy, reconocen a Madridiario que “la opción principal no es cubrirlo, sino mejorar su conservación”. En una línea similar se ha pronunciado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida: “No vamos a renunciar a adoptar ninguna medida que pueda garantizar el mejor estado del templo, pero eso no quiere decir que necesariamente sea su cubrimiento”.

Largos colas para acceder al interior del templo. (Foto: Chema Barroso)

Los egiptólogos, partidarios de la cubierta de cristal

Por su parte, el director de Patrimonio General del Ayuntamiento, Luis Lafuente, sí se abrió la semana pasada a barajar las dos opciones: tanto mantenerlo tal cual “mitigando los efectos perniciosos de la intemperie” como cubrirlo. En caso de optar por esta segunda vía, puntualizó que el revestimiento debería alcanzar a “todo el conjunto y no pieza por pieza porque se perdería la perspectiva”. No obstante, sacó a colación el aspecto que puede estar encallando esta operación. “Habría que contemplar la viabilidad económica porque el presupuesto sería muy elevado”, indicó.

La Asociación Española de Egiptología (AEDE) defiende la idea de la cubierta y apuesta por una solución similar a la adoptada en Roma para preservar el Ara Pacis, un “edificio acristalado”. La directora de la organización, Rosa Pujol, admite que esto “quitaría belleza” al conjunto monumental, pero quedaría justificado por la “protección ante la contaminación, el vandalismo y las condiciones de temperatura extrema, con lluvias y heladas, que no soportaba en Egipto”.

Pujol insiste en que las asociaciones de egiptólogos, “junto a las universidades”, han “hecho fuerza durante años para que se cumplan las condiciones en las que se aceptó”, en referencia al requisito de que no quedase al raso. Además, comenta que “han dado toques de atención” por este asunto a las diferentes corporaciones municipales. A la actual le piden que se tenga en cuenta su punto de vista. “Cuando se decidan a hacer un proyecto definitivo no solo deben considerarse las posibilidades arquitectónicas y las opiniones de los arquitectos, sino también ver qué se puede potenciar o dejar en segundo plano a nivel egiptológico”, reclama.

(Foto: Chema Barroso)

El futuro del monumento, en estudio

Por el momento, el Consistorio madrileño está ejecutando diversas actuaciones para minimizar el deterioro de este valioso atractivo turístico. “Se va a reparar la cubierta del techo –una lámina impermeable pegada al tejado- para evitar filtraciones y a estudiar el perímetro de las humedades”, relatan fuentes del Área de Cultura. Además, preparan un estudio pormenorizado para definir “el estado real de preservación” y acometer después “las acciones más adecuadas para respetar de manera rigurosa los valores del monumento”.

A las intervenciones mencionadas se suman otras medidas preventivas como la impermeabilización de los estanques, la sustitución del sistema de climatización, el mantenimiento de la estructura o la instalación de barreras de los objetos. En los últimos años también se han realizado trabajos de restauración de daños en los portales exteriores y en la fachada oeste o la colocación de un sistema de drenaje perimetral en la base de los muros.

A pesar de todo ello, la erosión de la piedra sigue su curso y el egiptólogo Zahi Hawass, exministro de Antigüedades de Egipto, pidió por carta a Almeida protección para el templo, del que afirmó que “en las últimas décadas ha sufrido más que en toda su vida, que son 2.000 años”. Por ello, manifestó que “España debe devolver este ‘regalo’ sin no lo valora”. La respuesta del Consistorio no se hizo esperar y Cultura avanzó que prepara un proyecto museológico para esta infraestructura que se desarrollará a lo largo de 2020 y en el que se recoge la posible creación de un centro de interpretación que extraiga del templo los servicios museísticos”. Un punto que es visto con buenos ojos por la AEDE: “Podría ser muy atractivo”.

Debod, al margen de la protección de sus 'compañeros'

El Templo de Debod se inauguró el 20 de julio de 1972 tras dos años de reconstrucción de sus 1.356 bloques de piedra trasladados desde la Isla de Elefantina. Entre el punto de origen –Nubia- y el de destino, un periplo en barco desde Alejandría hasta Valencia primero y en camiones desde la capital del Turia a Madrid después. El santuario se estableció en la montaña del Príncipe Pío, junto al paseo Pintor Rosales, donde ha permanecido hasta la actualidad y en cuyas inmediaciones se crearon ad hoc unos jardines que forman un entorno único declarado Bien de Interés Cultural.

Debod constituye uno de los cuatro santuarios egipcios asentados fuera de esta nación. La República de Egipto los donó a Estados Unidos, Países Bajos, Italia y España en gratitud por su contribución en uno de los mayores desafíos de la ingeniería arqueológica de la historia: la campaña internacional para salvar los monumentos de Nubia, incluidos los sobresalientes templos de Abu Simbel, excavados bajo reinado de Ramsés II en el siglo XIII a.C. La construcción de la Gran Presa de Asuán amenazaba con dejarlos sepultados bajo el agua, pero decenas de países unieron sus fuerzas para rescatarlos de la de desgracia.

Nuestro país participó en excavaciones en la Nubia sudanesa y egipcia, a cuyas misiones aportó hasta 525.000 dólares además de personal técnico cualificado para embarcarse en tal empresa cultural. Como obsequio, recibió la mitad de los objetos recuperados en su área de actuación además de otros procedentes de museos, unas 3.000 piezas que se exhiben en su mayoría en el Museo Arqueológico Nacional. Sin embargo, el mayor tesoro que viajó hasta la capital fue el templo de Debod, construido bajo mandato del rey Adijalamani a principios del siglo II a. C.

Templo de Taffa (Foto: Rijksmuseum van Oudheden)

A Italia llegó el Ellesiya, un templo que data del siglo XV a. C que cuenta con una sala propia dentro del Museo Egizio di Torino (Turín), la segunda galería de arte egipcio más antigua del mundo tras la de El Cairo. Los Países Bajos acogieron la fortaleza militar de Taffa, construida con el emperador romano Augusto en el poder. Se halla en el salón central del Rijksmuseum van Oudheden (Museo Nacional de Antigüedades) de Leiden. Por último, en Nueva York recaló el templo de Dendur, del siglo XV a. C, que se localiza en el Ala Sackle del Metropolitan Museum of Art (MET) enmarcado en paredes de cristal.

Las dimensiones de Debod, el más grande de los cuatro monumentos, impidieron que se emplazase dentro de un museo como sus ‘compañeros’. El alto coste de cubrirlo motivó la petición de una prórroga para cumplir con esta formalidad impuesta tanto por Egipto como por la Unesco, una cuestión que aún no se ha resuelto. Todos coinciden en que a España “le tocó el más lucido” de todos los santuarios, en palabras de la presidenta de la Asociación de Egiptólogos, pero parece que su conservación exige mayor implicación. “Es el edificio más antiguo de Madrid y no cuidarlo con el mimo que se merece es una pena”.

Templo de Dendur. (Foto: Metropolitan Museum of Art)

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