Hoy los arcos del acueducto presentan un estado lamentable al haberse convertido la mayoría de ellos en auténticos vertederos. Los de los extremos de la conducción sirven de dormitorio a numerosas personas sintecho, que no se recatan en orinar o defecar en el vecino jardín. El hedor es insoportable, especialmente con estas temperaturas tan altas. Estas personas acumulan colchones, sillas, cartones, bolsas repletas de desperdicios, evidenciando un problema social que se replica en numerosos puntos de la Capital.