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La joven que okupó la casa de su abuelo en la calle Atocha
La joven que okupó la casa de su abuelo en la calle Atocha (Foto: Europa Press)

La joven que okupó la casa de su abuelo retira la denuncia por coacciones

martes 04 de febrero de 2020, 13:52h

La joven que okupó la vivienda de su abuelo el pasado verano ha retirado hoy en el juicio la denuncia por un delito de coacciones que presentó en julio contra su madre, su abuelo y el director de la empresa Desokupa tras abroncarla la juez de Instrucción número 21 de Madrid, quien ha tachado de "despropósito" que lleve este asunto personal a los juzgados al considerar que no tiene trascendencia penal.

La denuncia se presentó después de que el 7 de junio su familia se personará en el número 112 de la calle Atocha para intentar que la joven y su pareja, Ainhoa, abandonaran el inmueble okupado a su abuelo mientras estaba en Cartagena. La familia contrató entonces a Desokupa, especializada en desalojos exprés, para lograr sin éxito que se fueran. Pero la familia acudió a la vía penal, un proceso del que la joven y su novia han resultado absueltas.

Paula y Ainhoa han acudido hoy a los juzgados para seguir adelante con la denuncia. Al inicio de la vista, la juez ha preguntado a la joven si quería la condena de sus abuelos y de su madre, a lo que ésta ha respondido que sí. "Quiero seguir adelante", ha dicho. Tras ello, ha comenzado el interrogatorio del fiscal, quien le ha reprochado en varias ocasiones la inconsistencia de la acusación ante la ausencia de hechos concretos que justificaran las coacciones denunciadas.

La joven ha relatado que su abuelo le ha cortado hasta en tres ocasiones el suministro de luz y que a día de hoy no pueden cambiar el contrato con la compañía. Además, ha explicado que el pasado 7 de junio, su madre se presentó en la vivienda con varias cámaras y con miembros de Desokupa, lo que le impedía salir de la casa. "¿Qué hechos concretos hay para que usted denuncie coacciones?", le ha preguntado con tono serio el fiscal, a lo que la joven ha replicado que su madre ha salido en los medios "contando su vida". "No es plato de buen gusto", ha apostillado la denunciante.

Tras escuchar el alegato, la juez ha interrumpido las preguntas del abogado de las denunciantes y les ha abroncado. "Es normal que quieran hablar con su hija. Esto es un despropósito. ¡Ustedes lo saben!. Es un asunto que lo tienen que resolver con otro profesional no con acciones penales", les ha recriminado.

Tras el rapapolvo, el abogado ha anunciado que desiste de las acciones penales y la juez ha acordado que procede por tanto la absolución de los denunciados. "Ustedes tienen que arreglar esto", les ha dicho tras concluir la vista.

Absueltas

La pasada semana, esta misma juez absolvió a Paula y a su pareja de un delito leve de usurpación al alegar que no consta la voluntad en contra de su abuela, enferma de Alzheimer, y que "la difícil situación familiar" que se vive en el seno de la familia impide "fundar un procedimiento condenatorio". En la resolución, la juez cree que la difícil situación que se vive, "con un proceso de divorcio entre los padres que afecta al consentimiento", impide dictar una sentencia condenatoria "ya que no todo lo practicado no consigue quebrar el principio de presunción de inocencia que ampara el artículo 24 de la Constitución".

Además, señala que a lo largo del procedimiento no se ha acreditado la legitimación del abuelo de la denunciante de ejercer acciones penales en nombre de su esposa, quien sufre un Alzheimer avanzado. La magistrada da "especial relevancia" a este extremo, ya que antes de la okupación la joven vivía en esta casa junto a su padre con el consentimiento de sus abuelos maternos.

En el juicio, que se celebró el pasado 3 de diciembre, la joven justificó que entró en la vivienda porque "no tenía a dónde ir" con su "chica" y explicó que usó una copia de una llave que tenía su padre, negando haber cambiado la cerradura, tal y como vieron varios vecinos del inmueble. Los hechos se remontan al pasado verano cuando Vicente recibió cuando se encontraba en Cartagena (Murcia) una llamada de un vecino alertando de que una chica había entrado en su casa.

El afectado llevaba dos meses en esta localidad al estar ingresado en un hospital y estar su mujer ingresada en una residencia. Sin embargo, los problemas de la familia vienen de lejos. En el juicio, la madre ha reconocido que la relación con su hija es "inexistente" desde que ésta intentó agredirla con un cuchillo cuando tenía 16 años. Tras ello, ingresó en un centro de menores, pero lo abandonó a los meses por decisión propia. Tras dejar el centro, la menor se fue con su padre hasta que cumplió la mayoría de edad. Una fuerte discusión provocó que se fuera de casa y decidió "vivir su vida" junto a su novia, según consta en una carta leída por el abogado de la familia en la vista.

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