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Uno de los ensayos de La Coral Lavapiés.
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Uno de los ensayos de La Coral Lavapiés. (Foto: La Coral de Lavapiés)

La Coral de Lavapiés: un disco abre las puertas a la multiculturalidad

sábado 16 de marzo de 2019, 09:00h
La multiculturalidad del barrio de Lavapiés toma forma a través de la música con La Coral de Lavapiés. Voces que llegan desde diferentes partes del planeta unidas por su afición a los ritmos y melodías. Su fundador Osvaldo Ciccioli ha decidido, 17 años después de la creación de este grupo, grabar un disco. Así es el coro más diverso de Madrid y así es el proyecto musical en el que se encuentran inmersos.

Con su guitarra a cuestas. Así llegó a Madrid Osvaldo Ciccioli, un cantautor argentino dispuesto a comerse el mundo tras haberlo hecho en Menzoza, su ciudad natal. Pero mucho antes, a los nueve años descubrió la guitarra y a los 13 comenzó a componer. "Debía tener cinco años cuando en una fiesta en el campo descubrí la guitarra y me quedé fascinado", recuerda el artista. Una emoción que le embargó hasta hacerle vibrar y que marcó el inicio de una experiencia vital con la que convive todavía en la actualidad. Ese encuentro con el instrumento despertó en él su verdadera pasión despegando, años más tarde y a un ritmo vertiginoso, su carrera en la música convirtiéndose en un artista con una extensa trayectoria, en la que ha grabado varios discos y se ha codeado con los mejores del momento.

"La sensación de la madera y las cuerdas doradas me sigue haciendo vibrar"

Pero el país que le vio nacer no consiguió retener un talento que auguraba aplausos de un público que necesita buena música para evadirse a otros acontecimientos que minan la vida diaria: "Pasaban cosas desanimantes a nivel político y social". Malos momentos que impulsaron a Ciccioli a tomar la decisión de salir del país acompañado de su mujer y dos hijos para encontrar nuevos horizontes musicales. El artista sabía que era una decisión arriesgada pero su formación musical -compositor, profesor y director de coros- acompañó a su osadía consiguiendo pisar grandes escenarios de la mano de reconocidos artistas.

Con esta experiencia viajó hasta España sin saber muy bien que se encontraría a su llegada. Aunque siempre tuvo claro que descubriría su hueco antes o después. En 1996 se instaló en Madrid en un momento en el que los cantautores resurgían con fuerza. En aquella época conoció a Pedro Guerra, Ismael Serrano y Jorge Drexler compartiendo escenario con ellos y grabando algunos discos. Un recuerdo de su acogida en la ciudad que no olvida y que le ayudó en la puesta en marcha de una de las iniciativas musicales más importantes de su vida: La Coral de Lavapiés.

El coro transmite las inquietudes y sensibilidades multiculturales

Viviendo en Lavapiés, el barrio madrileño donde Ciccioli fijó su residencia, se cruzó con un grupo de personas que perseguían profundizar en la música. "Comenzamos ensayando en un local cerca de mi casa. Seríamos unas 12 personas, en su mayoría médicos, y logramos componer un repertorio sin demasiadas pretensiones", recuerda. Fueron los inicios de un proyecto que ya ha cumplido 17 años y que a día de hoy lo forman unas 35 personas de edades muy dispares y de procedencias diversas: "Lo mejor de este coro es la multiculturalidad". Una diversidad que les enriquece: "Se ha demostrado que a través de la música, las personas tienen una similitud increíble".

Un día a la semana -los miércoles-, cuando todos han finalizado de sus obligaciones laborales, se reúnen en un local para cantar un repertorio que siempre resulta variado. Canciones a capela, otras acompañadas por una guitarra o incluso a veces, el protagonista es el violín o la flauta. Todo está permitido sobre el escenario dirigido por director argentino, eso sí, siempre con "disciplina y el esfuerzo". "Todos podemos cantar. Es una de las virtudes propias del ser humano junto con el baile", asegura Ciccioli. Pero para aquellos que no se sientan tan cómodos con los cantos, se ofrece un curso para aprender las nociones básicas de técnica vocal, interpretación y partituras.

"El ser humano es un animal musical". Con esta premisa, que todos los días recuerda Osvaldo a sus alumnos -algunos llevan en la Coral 10 años-, entonan las melodías de Joaquín Sabina, Manu Chao, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés o Queen, entre otros. El fundador de este grupo musical de Lavapiés promueve una definición de coro diferente a lo que estamos acostumbrados. "Un coro siempre ha estado vinculado a un ámbito religioso", subraya, pero aquí es diferente, la música coral nace con otro espíritu. Quizás el de un grupo heterogéneo, con vivencias y culturas que han marcado sus vidas y que necesitan conectar con los ritmos que subyacen en su interior.

En este coro, las relaciones van más allá de las puramente musicales: "Después de tantos años se han consolidado amistades profundas y relaciones de pareja". Ciccioli reconoce que la unión entre todos es tan grande, que se han convertido en una gran familia. Como el caso de Hernán Ávila, también argentino: "El buen rollo que encontré cuando empecé fue lo que me enganchó". Este miembro del coro es uno de los que llevan más años, casi una década. Con experiencia en otras corales, quería probar de nuevo: "El repertorio me gustó desde el primer momento pero sobre todo estar con gente que te lleva de la mano".

"El buen rollo que encontré fue lo que me enganchó"

La madrileña Ana Barbera también acude cada miércoles a ensayar. Dedicada a la educación especial, siempre guarda hueco para cantar con su "familia". Así se refiere a la Coral cuando habla de ella. La conoció por casualidad. Seguidora de Osvaldo, le perdió la pista hace muchos años y sin saber muy bien por qué, a través del hijo del artista, contactó con él. Así fue como desembarcó en este grupo musical del que destaca la unidad social: "Todos somos iguales y lo reflejamos en las canciones. Somos reivindicativos y revolucionarios".

Algo parecido le ocurre a Micaela. Bióloga de profesión siempre sintió atracción por la música, de hecho estudió piano y canto. "No es tan fácil sacar la voz. El trabajo emocional lo tiene que hacer cada uno", asegura. Fue una amiga que colaboraba con una batucada de Alcalá de Henares la que le pasó el contacto de la Coral. Siete años después reconoce que una de sus mejores decisiones fue formar parte de la Coral: "Hacemos lo que nos gusta y existe una gran armonía entre todos".

Un legado para futuras generaciones

Experiencias vitales de las que podrían hablar todos los integrantes. De alguna manera, cada uno llegó motivado por una decisión, un momento o simplemente un paso más allá en su formación musical. Y todos ellos se han embarcado en un nuevo proyecto. Tras 17 años ensayando y actuando, La Coral de Lavapiés ha comenzado a grabar su primer disco. Para conseguirlo, lanzaron el pasado año una campaña de crowdfunding con la que recaudaron algo más de 6.600 euros gracias a unos 300 mecenas, aunque no es suficiente: "Nos faltan unos 2.500 euros para terminar el disco, revisarlo bien y editar un libro que acompañe el CD".

El disco empezó a grabarse en febrero y la idea es que en julio se convierta en un proyecto real que vea la luz. Mientras que consiguen más fondos, pulen la parte vocal. El repertorio contará con canciones populares como Clandestino de Manu Chao y Mediterráneo de Serrat y otras inéditas de músicos como Eliseo Parra o Javier Rubial. "Queremos que este disco documente toda la experiencia que vivimos. Un trabajo que debe estar a las alturas de las vivencias".

Los interesados/as en formar parte de La Coral de Lavapiés y de ayudarles en su propósito de finalizar el disco, pueden ponerse en contacto a través del mail: coralavapies@gmail.com

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