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El dinero de Madrid

miércoles 28 de febrero de 2018, 11:36h

El presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias Abel Caballero ha anunciado, tras una reunión con el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, que los ayuntamientos con superávit podrán invertir ese remanente de tesorería. Preguntado a partir de cuándo podrá aplicarse la medida Caballero ha hablado incluso de marzo, pero puede que la medida se demore algo más pues habría que esperar a la celebración de una reunión de la Comisión Nacional de Administraciones Local en la que se redefina qué inversiones son financieramente sostenibles y se apruebe el correspondiente decreto ley.

Ello permitiría a los ayuntamientos con superávit reinvertir hasta 5.000 millones que tienen en la caja bloqueados por Hacienda con el argumento de que no se puede superar la regla de gasto. El Ayuntamiento de Madrid, en teoría, debería ser uno de los más beneficiados de la medida puesto que el año pasado tuvo un superávit de 1.120 millones de euros al tiempo que disminuyó su deuda en 450 millones. Pero me temo que la realidad será otra, al menos en la capital de España.

Inicialmente, el Ayuntamiento, a la vista del superávit obtenido, solicitó destinar buena parte de estos 1.120 millones a inversiones financieramente sostenibles, a lo que se opuso Hacienda. Según el ministerio de Montoro, el Ayuntamiento se había saltado la regla de gasto en 2016 y 2017 por un total de 464 millones de euros y prevé que también lo haga en 2018. Ante ello el pasado mes de noviembre tomó la medida extraordinaria de intervenir las cuentas municipales hasta que no se le entregara un Plan Económico Financiero que se ajustara a los criterios ministeriales. El resultado fue el cese de Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda que se negó a defender ese plan, y la reducción de las inversiones en 500 millones de euros.

Al final, el Ayuntamiento dejó el montante de las inversiones en 241 millones para 2018 y ni siquiera esta cantidad está asegurada pues la semana pasada el ministerio comunicó al Ayuntamiento que las inversiones no ejecutadas a 31 de diciembre de 2017 debían interrumpirse hasta que el Gobierno apruebe los criterios para que los ayuntamientos dispongan de su remanente de tesorería. Eso, o financiar las obras con el presupuesto ordinario, algo impensable ya que el Ayuntamiento solo tiene previsto dedicar 140 millones a este fin en un presupuesto que todavía está pendiente de ser aprobado.

En estas circunstancias, en el caso improbable de que, como dice Abel Caballero, la nueva norma de gasto esté lista en marzo, los requisitos que se le ponen al Ayuntamiento de Madrid y los preceptivos plazos de convocatoria de concursos y de licitación van a hacer muy difícil que las obras, al menos las importantes, puedan ser concluidas antes de que en mayo de 2019 se celebren las elecciones municipales. De esta forma, una política, en apariencia destinada al control económico, tendrá un claro efecto electoral. ¿No es curioso?

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